Las secuelas del corte masivo de energía en Piura: pérdidas económicas, riesgos para la salud y gran indignación
El prolongado corte del servicio puso al descubierto que la región norteña no está preparada para enfrentar emergencias eléctricas de gran escala. Las repercusiones en servicios de agua y señal son otras de las grandes preocupaciones de la población, quienes cuestionan la capacidad de respuesta de Enosa.
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El pasado domingo 15 de febrero, la población piurana vivió uno de los episodios más oscuros de los últimos años. La interrupción del servicio eléctrico en varios sectores de Piura y Veintiséis de Octubre dejó en la penumbra a miles de familias, pero, además, repercutió en la falta de agua potable, deficiencias en la emisión de señal, electrodomésticos y alimentos malogrados, servicios paralizados, tránsito sin control e, incluso, problemas de salud que causaron desmayos masivos.
Un corte de energía programado para modernizar las redes terminó convirtiéndose en una pesadilla que duró más de 30 horas. Este hecho puso al descubierto que la región norteña no está preparada para enfrentar emergencias eléctricas de gran escala. “¿Qué pasaría si vuelve a ocurrir un apagón de esa magnitud o, peor, de más días?”, se cuestiona Marcelo Frías, morador de la urbanización Los Cedros.
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La República recogió testimonios de ciudadanos afectados, análisis médicos y precisiones legales sobre las responsabilidades de un evento que pone en tela de juicio la confiabilidad del sistema eléctrico en Piura y la aplicación de los planes de contingencia.
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Ciudad paralizada
La empresa distribuidora de energía en Piura y Tumbes, Enosa, explicó que la falla inesperada de uno de los transformadores provocó la interrupción de la energía mucho más tiempo de lo previsto. La ciudad quedó paralizada cuando miles de usuarios reportaron que no podían comunicarse, ir a trabajar o bañarse porque la falta de energía impidió el bombeo de agua potable a decenas de sectores.
Enosa asegura que, de manera inmediata, puso en marcha su plan de contingencia, el cual consistía en trasladar e instalar un transformador móvil desde la subestación Castilla hasta la subestación Piura Centro. De esta manera, aunque casi dos días después, se logró reponer el servicio de manera progresiva. Sin embargo, las secuelas duraron por muchas horas más.
“Más de 30 horas sin luz”: vecinos reportan pérdidas y falta de comunicación
Uno de los afectados es Wilmer Lloclla, vecino del sector 9 del asentamiento humano Nueva Esperanza, quien asegura que el corte no solo paralizó su rutina, sino que causó daños colaterales.
“El corte que sería de tres horas terminó extendiéndose por más de 30”, manifestó incómodo. Durante este periodo, la energía iba y venía en intervalos cortos, lo que provocó la quema de la tarjeta electrónica de su refrigeradora. La reparación e instalación le costó 250 soles, un gasto que, enfatiza, “nadie asumirá”.
En su sector -así como en otros- la falta de electricidad fue solo uno de los tantos problemas. La cámara de bombeo de agua no pudo funcionar, dejando a miles de familias sin acceso al servicio. “No podíamos cocinar, bañarnos ni lavarnos las manos”, explica.
En esa línea, Berta Julcahuanca, otra moradadora de Nueva Esperanza, agregó: “Tuve que comprar agua porque en mi casa hay bebés y ancianos que no pueden estar sin alimentarse o sin asearse. Una enfermedad a esa edad sería como condenarlos a la muerte”, exclamó a La República.
Ambos se mostraron indignados ante la falta de comunicación de la empresa. “Pagamos puntualmente nuestros recibos, pero cuando hay problemas nadie responde”, afirmó. Tanto Wilmer como Bertha se cuestionan quién asumirá los gastos imprevistos que afectan su bolsillo familiar.
El vecino Wilmer Lloclla, revela que no es la primera vez que padece de un corte intempestivo. Recordó que hace un tiempo, su sector quedó sin energía durante una semana, causando grandes pérdidas económicas, las cuales, hasta la fecha, nadie repone.
Del calor extremo al riesgo metabólico
Para el galeno Arnaldo Vite Quiroga, expresidente de la Federación Médica de Piura, el impacto sanitario en la región puede ser más grave de lo que aparenta.
La falta de refrigeración adecuada, producto de un extenso corte de energía, puede volver a los alimentos no aptos para el consumo humano, lo que repercute en la aparición de enfermedades gastrointestinales como diarreas y vómitos. A ello se suma el riesgo de deshidratación y golpes de calor en una ciudad que registra temperaturas por encima de los 37°C.
Un claro ejemplo es el caso del call center Konecta, donde varios de los trabajadores sufrieron desmayos, producto de la falta de ventilación. “A esto hay que agregarle los cuadros de estrés y ansiedad que implica trabajar en esas condiciones”, sostuvo Vite Quiroga.
El médico explica que, además, existen riesgos indirectos como ataques cardíacos en adultos mayores que no pueden utilizar los ascensores; enfermedades infecciosas, como resultado de una mala higiene básica y la aparición de moscas y zancudos; además de fallas metabólicas, ante la pérdida de medicamentos.
Arnaldo Vite no quedó exento de estas afectaciones. Él reveló que, ante la falta de refrigeración, perdió tres ampollas de insulina que adquirió hace poco de manera particular. “Es medicina que el seguro no nos da, pero nosotros vemos la forma de comprarla, y ahora tuvimos que botarla a la basura”, lamentó.
Servicios esenciales en riesgo
Enosa aseguró que, durante la emergencia. El suministro del Hospital Jorge Reategui Delgado fue recuperado mediante una transferencia técnica de carga. No obstante, los pacientes se cuestionan si este es un verdadero plan de contingencia. “¿Es suficiente? ¿Y si ocurre un corte más extenso van a poder atender a cada hospital y posta?”, preguntó un poblador.
El almacenamiento de vacunas, la cadena de frío hospitalaria y la disponibilidad de agua dependen directamente del suministro eléctrico.
Posibles responsabilidades legales
Desde el ámbito legal, la fiscal Berena Ballesteros Vigil, representante del Ministerio Público, explica que la labor institucional en estos casos es preventiva. “Nosotros vamos al campo a verificar que las empresas activen los planes de contingencia y cumplan con sus obligaciones para que el usuario no resulte afectado”, indicó a La República.
Si se detecta omisión para poder resolver la emergencia, podría configurar el delito de actos funcionales. La fiscal explica que la ley exige que el servicio eléctrico sea continuo, oportuno y eficiente, y que las empresas deben informar oportunamente y de manera transparente a los usuarios. En caso de no cumplirse, el organismo supervisor, Osinergmin, aplicará las sanciones respectivas.
Los daños en electrodomésticos, en cambio, deben tramitarse por la vía civil o administrativa. “Existe la ley de compensaciones y eso ampara al usuario”, precisó. No obstante, los pobladores aseguran que “es una pérdida de tiempo que nunca los lleva a una solución”.
Temor e incertidumbre
El apagón ha dejado una huella emocional en la población. A través de las redes sociales, cientos de usuarios han compartido sus experiencias ante este evento que llegó hasta las portadas nacionales.
Muchos usuarios aseguran que ahora tienen miedo de hacer las compras de alimentos para el mes ante el temor de perderlos, o que permanecen con sus equipos telefónicos conectados todo el día por miedo a quedar incomunicados.
La preocupación se hace más grande ante el contexto de lluvias en Piura. “Si hay un nuevo apagón y coincide con la lluvia, estaríamos perdidos. Nuestras motobombas no funcionarían y nuestras casas quedarían totalmente inundadas”, aseguró Ana Vergara, moradora de Ignacio Merino.
El reciente apagón reabre una pregunta central para la región: ¿Piura está preparada para enfrentar emergencias?
























