
El cerro de Lima en el que yacen los cadáveres de 200 combatientes que lucharon en la batalla de San Juan y Chorrillos
La batalla, ocurrida el 13 de enero de 1881, significó un duro enfrentamiento entre el Ejército chileno y las fuerzas peruanas, memorable por la valentía de los combatientes de diversas clases sociales.
- Esta es la mejor universidad del Perú, según ranking mundial 2026: No es la UNI ni San Marcos
- Adulta mayor queda en UCI tras caerle poste en la cabeza en estación Naranjal del Metropolitano

En el cerro Viva El Perú, ubicado en Lima, se encuentra una fosa común que alberga los restos de más de 200 combatientes que lucharon en la batalla de San Juan y Chorrillos, un episodio crucial de la guerra del Pacífico. Este lugar, que guarda la memoria de aquellos que defendieron su patria, se ha convertido en un símbolo de honor y sacrificio.
La batalla, que tuvo lugar el 13 de enero de 1881, fue un enfrentamiento decisivo entre el Ejército chileno y las fuerzas peruanas. A pesar de la derrota, la valentía de los combatientes peruanos, que incluía tanto a ciudadanos de familias distinguidas como a indígenas, se recuerda con reverencia. La romería pública que se realiza cada año en el cerro Viva El Perú es un testimonio del respeto y la gratitud hacia estos héroes.
Un acto de homenaje y recuerdo
La ceremonia del 13 de enero de 1889 reunió a más de 3.000 personas, incluyendo autoridades gubernamentales y representantes de diversas organizaciones. Este acto no solo fue un homenaje a los caídos, sino también una manifestación de unidad y respeto por parte de la ciudadanía. Las escenas conmovedoras mostraron a madres que buscaban a sus hijos y a soldados que recogían los restos humanos, lo cual es un recordatorio del profundo dolor que dejó la guerra.

La batalla de San Juan de Miraflores y Chorrillos se llevó a cabo el 13 de enero de 1881. Foto: Ernesto Linares Mascaro
Los relatos que narran la tragedia
El historiador Jhonny Chipana Rivas documenta en su obra ‘La fosa común olvidada de la batalla de San Juan’ los relatos de quienes vivieron la tragedia. Uno de los testimonios más impactantes es el del ciudadano francés Olivier Ordinaire, quien, al recorrer el campo de batalla en 1882, encontró colinas sembradas de huesos humanos y restos de campamento. Este testimonio resalta la magnitud de la tragedia y el sufrimiento de las familias que buscaban a sus seres queridos.
La búsqueda de los desaparecidos
El 13 de enero de 1889, se llevó a cabo la primera ceremonia fúnebre en honor a los caídos, organizada por el coronel Pedro José Carrión. A pesar de que la ubicación exacta de la fosa común sigue siendo un misterio, se sabe que en este cerro reposan los restos de aquellos que dieron su vida por la defensa de su país.
Muchos deudos recorrieron el campo de batalla en busca de los restos de sus familiares. Este esfuerzo, que a menudo resultaba en percances y desilusiones, refleja el profundo deseo de honrar a los caídos. La ceremonia fúnebre del 13 de enero de 1889 fue un esfuerzo conjunto entre el Ejército peruano y civiles, quienes trabajaron en conjunto para dar un descanso digno a los héroes de la batalla.
Un legado que perdura en la memoria de los peruanos
La fosa común en el cerro Viva El Perú no solo es un lugar de descanso para los combatientes, sino también un símbolo de la memoria colectiva de un país que no olvida a sus héroes. Cada año, la romería pública recuerda la valentía y el sacrificio de aquellos que lucharon en la batalla de San Juan y Chorrillos, asegurando que su legado perdure en la historia del Perú.