Chiclayo: seis de cada 10 pescados son vendidos con otro nombre, según estudio
La investigación, realizada por Oceana Perú y ProDelphinus, analizó 222 muestras de pescados recolectadas en restaurantes, supermercados y mercados.
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¿Sabes usted qué pescado compra o qué pescado come en un restaurante? Le sorprenderá los resultados de un informe de las organizaciones de conservación marina Oceana Perú y ProDelphinus, que, tras un análisis a 222 muestras de pescados recolectados en restaurantes, supermercados y mercados de Chiclayo, región Lambayeque, determinó que seis de cada 10 pescados son vendidos con otro nombre.
Oceana Perú y ProDelphinus informaron que en Chiclayo, el 61,2% de pescados es comercializado bajo otro nombre y sustituido de manera fraudulenta; es decir, seis de cada 10 pescados son vendidos con otro nombre. Este estudio también se replicó en Lima y Piura. Se identificó que el 73,1% y 61,2% de muestras fueron sustituidas, respectivamente.
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Joanna Alfaro, directora de ProDelphinus, comentó que el estudio analizó 222 muestras recolectadas en restaurantes (117), supermercados (23) y mercados chiclayanos (82), a las cuales se les sometió a un análisis de ADN a fin de identificar si correspondían a la denominación con la que fueron comercializadas.
Indicó que para Chiclayo, los resultados son alarmantes, en los mercados, el 79,2% comercializa pescados bajo otra denominación; un caso similar sucede en los restaurantes, donde se identificó la sustitución del 52,1% de muestras analizadas; en menor medida sucede en los supermercados, donde el reemplazo de especies alcanza un 43,4%.
Señaló que las especies más vendidas bajo otra denominación son el perico, la lisa y el falso volador. “Se identificó que, al pedir un ceviche de mero, es sustituido por perico; a su vez, la cabrilla suele ser reemplazada por lisa; y la cojinova por el falso volador”, precisó Alfaro.
“Este engaño, definitivamente, afecta la economía del consumidor y el derecho de comer lo que se está eligiendo; más si tomamos en cuenta que nos encontramos en medio una pandemia. Por ejemplo, se paga unos 100 soles por un kilo de mero cuando en realidad te están dando basa, que cuesta aproximadamente 13 soles el kilo, es decir, pagas 87 soles demás”, expresó.
Manifestó que esto se debe al parecido físico que tienen las especies, lo cual puede llevar a un error o a un fraude deliberado, considerando que, en la mayoría de los casos, el consumidor no está preparado para reconocer qué especie de pescado está comprando o comiendo.
“Este reconocimiento es mucho más difícil cuando el pescado está preparado; por eso, vemos que el mayor fraude ocurre justamente en los mercados (79,2%)”, detalló la directora de ProDelphinus.
¿Qué podemos hacer?
Para Juan Carlos Riveros, director científico de Oceana Perú, es necesario establecer un sistema de trazabilidad que permita rastrear los recursos en cada punto de la cadena de comercialización y que exija a los intermediarios reportar información sobre qué, cómo, cuándo y dónde se pesca, se procesa y venden los recursos marinos.
“Este sistema debería incluir información de la especie en formato electrónico, en todo el proceso del pescado del mar a la mesa. Asimismo, generar un número de documento único de pesca, nombre científico de la especie, método, peso, lugar y fecha de captura”, finalizó Riveros.
















