“El periodista ya no solo informa, es también un moderador de la verdad”
Luis Castro Gavelán, periodista peruano que entrevistó a Víctor Polay Campos, revive ese encuentro con el cabecilla terrorista y considera que el verdadero periodista es quien impregna mística a su labor, decencia en su mensaje y sabe separar las influencias negativas que intentan opacar la verdad.
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El periodista peruano Luis Castro Gavelán sueña seguir creciendo como profesional de la comunicación y la literatura. Además de haber trabajado en La República, tiene un doctorado en Filología, graduado en la Universidad Complutense de Madrid. Castro recordó cómo logró acceder a una de las entrevistas más difíciles de su carrera: al cabecilla del MRTA, Víctor Polay Campos, luego de que este grupo terrorista tomara por asalto la ciudad de Juanjuí y otros poblados de la región San Martín, hace 39 años.
En un alto a su visita fugaz por Perú, Castro cuenta su tempestuoso encuentro con el camarada Rolando, y recuerda la publicación de esa crónica en la edición de este diario, aquel miércoles 11 de noviembre de 1987.
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Actualmente, Víctor Polay cumple una condena de 35 años por terrorismo en la base naval del Callao y enfrenta un pedido de cadena perpetua.
Lucho Castro se dedica hoy también a la enseñanza del español como segunda lengua a los diplomáticos de los Estados Unidos que van a trabajar a países de habla hispana. Ha publicado libros para enseñar español y tiene su propia estrategia pedagógica llamada 'El Enfoque Interactivo-Comunicativo'. Ha dictado conferencias en universidades como Montreal (Canadá), en Kobe (Japón), entre otras.

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Casi 39 años después de aquella entrevista que dio la vuelta al mundo, Castro revela que, junto al reportero gráfico, Juan Carlos Domínguez, fue comisionado para comprobar la existencia de este grupo armado que amenazaba con extender su acción en la región nororiental del país.
Aquel entonces este comando alzado en armas había neutralizado a 50 policías, causando revuelo nacional e internacional.
Pero, ¿en algún momento sintió temor por su vida? Al periodista le causaba terror la idea de que podía ser secuestrado o asesinado en la selva peruana.
“Era mi vida la que estaba de por medio’’, afirmó a La República. Hoy, este valiente e intrépido periodista revela por primera vez esa extraña y provechosa entrevista con el camarada Rolando.

Periodista Luis Castro Gavelán.
-¿A qué edad, por qué razones y como fue ese encuentro con el camarada Rolando, el cabecilla terrorista Víctor Polay Campos?
Tenía 26 años, mi encuentro con Polay Campos fue en el marco de una misión periodística encomendada por mis superiores. Tomar una ciudad como Juanjuí, con más de veinte mil habitantes, por esos años, fue una audaz incursión de un grupo subversivo como el MRTA. Ellos se jactaron de tomar el control total de la ciudad, incluyendo la comisaría y otros puntos estratégicos. Uniformados y fuertemente armados, los del MRTA protagonizaron una noticia mundial evidenciando un conflicto armado interno en el país. Había muchas ansias de lograr una primicia.
-¿Cómo fue ese proceso de adaptación rápida en la selva?
No hubo ningún proceso de adaptación. Solo bastaron el ímpetu de unos periodistas y las ganas de cubrir una noticia de relevancia. Juan Carlos Domínguez y yo ya sabíamos las mieles de una primicia y decidimos cumplir la misión.
-¿Hubo algún momento de quiebre que le hizo replantearse su permanencia en esa misión periodística?
Acompañados de un guía joven, que resultó ser el hijo del gobernador, anduvimos casi 48 horas entre avionetas, viajes en camioneta e incansables caminatas en la selva. Pero jamás nos amilanamos. Entre naranjas, yuca y carne de culebra nos energizamos para seguir adelante.
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-¿Cuál fue el episodio más difícil o impactante que vivió durante esa entrevista?
Al margen de las caminatas y el encuentro inicial con un grupo de milicianos fuertemente armados que nos pidieron identificarnos, creo que el episodio complicado fue pernoctar y dormir en el campamento de los subversivos. Toda la columna de tupamarus, de unos 300 hombres, era buscada intensamente por la Policía y el Ejército. Cansados y extenuados, no pudimos dormir pensando en un enfrentamiento donde podíamos ser confundidos.
-¿Qué miedos enfrentó tras salir vivo de allí?
El miedo es una emoción natural que actúa como un mecanismo de supervivencia. Y había miedo, pero una cosa era cubrir una información relacionada al MRTA y otra a Sendero Luminoso. Había que asumir riesgos y en medio de ese proceso, liberar adrenalina. Juan Carlos Domínguez y yo ya habíamos experimentado muchos miedos y éste era uno más. La juventud también asumió protagonismo y los miedos fueron minimizados.
-¿Qué les diría a los jóvenes periodistas que hoy ven en el oficio una pasión?
El periodismo no es un trabajo de oficina; es un trabajo de calle y de investigación constante. Para aquellos jóvenes que sienten el llamado del periodismo como una verdadera vocación, la pasión es el motor; y en aras de esa pasión, el verdadero periodista es quien impregna mística a su labor, decencia en su mensaje y sabe separar las influencias negativas que intentan opacar la verdad.
-¿Qué opina del actual proceso del periodismo? El periodismo actual, centrado en lo digital, la inmediatez y la interactividad, contrasta con el tradicional (de antes), basado en medios impresos/audiovisuales, tiempos de cierre lentos y un rol pasivo del receptor.
Puedo deducir que el periodismo actual es una moneda de dos caras: tal vez hemos ganado en democratización y velocidad, pero en cierto sentido hemos debilitado e incluso sacrificado la profundidad y el rigor semántico. El periodismo ha dejado de ser una "cátedra magistral" y ahora se asemeja a una conversación global, a veces caótica, donde la persona receptora o destinatario del mensaje ya no solo escucha, sino que responde y crea contenido.
En el periodismo tradicional, la información se entregaba con una estructura cerrada y la jerarquía de los datos estaban cuidadosamente planificada. Hoy, la interactividad permite que el público corrija, amplíe o cuestione la noticia en tiempo real. El periodista ya no solo sea un informador, sino abunda en convertirse en un moderador de la verdad y que no debe cesar en su afán de alfabetizar digitalmente a su audiencia.

-¿Considera que hoy prima la velocidad, el contenido multimedia y la verificación constante, mientras que el anterior dependía de un proceso editorial más riguroso pero lento?
Estamos viviendo una metamorfosis estructural en la forma en que consumimos la realidad. La transición del periodismo "de cierre" al periodismo "de flujo" no es solo un cambio de soporte, sino un cambio en la psicología de la información. Hoy, la inmediatez ha canibalizado ese tiempo de reflexión. El riesgo es que la noticia se publica "en crudo", sin mayor investigación y asumimos riesgos de corregir “el error” después de que éste se volvió viral. Y esa es la parte deleznable.
En el modelo tradicional, el tiempo era un aliado de la precisión. Hoy, la inmediatez ha canibalizado ese tiempo de reflexión y precisión. Antes, el consumir de la noticia era un receptor pasivo. Ahora es un consumidor activo, incluso un comentarista. Antes había un filtro casi rígido previo a la publicación. Ahora las correcciones y las “metidas de pata” son en vivo.
Pero también hay que reconocer que la interactividad ha permitido algo visos de transparencia. Hoy podemos ver las fuentes originales a través de enlaces directos, lo que otorga al usuario la capacidad de ser su propio "editor" si tiene la disciplina necesaria.
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-Si pudiera volver al pasado, ¿tomaría la misma carrera del periodismo?
Sin dudas. En ese sentido, quiero expresar mi reconocimiento eterno a personas que confiaron en mi persona. Me inicié como un empírico, pero en La República de ese entonces me dieron la oportunidad de graduarme en la universidad de la calle y al mismo tiempo, me inculcaron a estudiar y profesionalizar mi labor. Personas como Augusto Bresani, Lorenzo Villanueva, José Olaya me dieron sabios consejos. Y luego tener a mi lado a Ernesto Chávez, Armando Campos Linares y otros más, significaron mucho.

Gracias al periodismo he podido diversificar mi labor profesional. Y hay una cita que pinta de cuerpo entero lo que es ser periodista. Kapuscinski decía que “Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias”.
-¿Qué sueño o deseo tiene para su futuro y el de su familia?
Mi sueño es seguir creciendo como profesional de la comunicación y la literatura. Como decía Elenor Roosevelt… ”El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños profesionales y tienen el coraje de trabajar por ellos".


























