Mafias de extorsión infiltran a choferes, cobradores y dirigentes en empresas de transportes
Al descubierto. Recientes capturas de delincuentes han permitido a la Policía establecer como estas redes criminales que se dedican a extorsionar acceden a información clave sobre conductores y sus rutinas que liuego son asesinados por negarse a pagar cupos.
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Las bandas criminales dedicadas a la extorsión en transporte público están infiltrando en esas empresas a delincuentes que fungen de choferes, cobradores y hasta dirigentes para obtener información confidencial sobre los conductores o sus rutinas a los que someten, bajo amenazas de muerte, a pagar cupos extorsivos.
Así, pruebas recopiladas por la policía durante los últimos cuatro meses, ponen en evidencia cómo estas organizaciones dirigen sus actividades criminales contra ese sector.
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En diciembre pasado la policía capturó a ocho integrantes de la banda 'Los Malditos del Rojo' que se dedicaban a extorsionar a Los Rojitos. El general Manuel Lozada, director nacional de Investigación Criminal, dijo que uno de los principales facilitadores de la banda ocupaba un cargo de dirigente dentro de la propia empresa y permitió acceder a la información clave sobre los conductores y sus rutinas.
Esta semana, uno de los choferes de esa empresa, Jorge Luis Félix Vargas, fue asesinado junto a dos pasajeras, en un ataque registrado en San Juan de Miraflores. Marleny, afligida, devastada por el dolor, pidió al presidente José Balcázar justicia por la muerte de su hijo.

Con la infiltración en sus filas, las bandas delictivas obtienen datos de los trabajadores como números telefónicos, horarios laborales y lista de quienes se niegan a pagar extorsiones.
De acuerdo con las autoridades, las redes criminales exigen un pago inicial de 20 mil, 30 mil y hasta 50 mil soles a modo de ‘inscripción’ para iniciar las operaciones extorsivas.
Además, cada chofer debe abonar diariamente entre 5, 15 y 20 soles para continuar prestando servicios bajo amenazas. Como método de control, los extorsionadores colocan stickers con identificaciones especiales en las unidades, para marcar a los vehículos que cumplan con los pagos y, al mismo tiempo, vigilar a quienes se resisten.
‘Daiker’ es uno de los infiltrados
Esta última semana la Policía capturó a los venezolanos Bryam Campos, alias Barbas; y Joanys Andueza, alias ‘Oliva’. Estos venían extorsionando a las empresas de transporte Etmosa, ‘La 60’, ‘Los Chinos’, Santa Catalina, entre otras.
El dinero de las extorsiones iban a México o Venezuela. En este país, el monto de las extorsiones iba a dirigido a alias ‘Daiker’. “Él se encargaba de todo. ‘Daiker’ ya había trabajado con varias empresas de transporte y tenía información clave. Trabajó de chofer”, declaró
Alias ‘Barbas’ confirmó la infiltración del hampa en las empresas de transporte público.
Una decena de conductores aseguraron a La República que en los últimos meses han recibido amenazas directas para pagar sumas de dinero. Además, relatan episodios en los que hombres armados detienen vehículos, exigen pagos y advierten represalias.
La muerte de Jorge Félix Vargas volvió a destapar una grave situación de inseguridad que están viviendo los conductores formales e informales.

Esta última semana, el chofer de una combi de transporte público, identificado como Darío Espinoza, falleció luego de ser atacado a balazos por presuntos sicarios en la cuadra 30 de la avenida Argentina, Callao.
El crimen está ‘mutando’
El general Víctor Revoredo, jefe de la Dirección de Investigación Criminal, sostiene que “estamos viendo una ‘mutación’ del crimen, desde el ‘gota a gota’ hasta la toma de plazas de explotación sexual hasta las extorsiones a transportistas”.
Explica que el fenómeno de los préstamos extorsivos ‘gota a gota’ se intensificó significativamente a partir de 2022 y con mayor auge en 2023, impulsado por bandas criminales transnacionales. Aunque la usura existía desde antes con bandas colombianas, la modalidad de cobros diarios violentos se consolidó tras la pandemia como una amenaza delictiva.
Asimismo, el oficial sostiene que Los Gallegos, facción del Tren de Aragua que llegó al país en 2019, aprovechando los flujos migratorios que salían de Venezuela hacia el Perú para expandirse, fueron incursionando en la explotación sexual de mujeres, y crearon plazas nuevas.
En el 2020 asesinaron al Cholo Isaac, desde entonces desplazaron a las bandas peruanas para tomar el control de las plazas de explotación sexual y con ello sus delitos conexos como el sicariato y extorsión.
Las extorsiones intensificadas contra el transporte público, marcadas por ataques directos, cobraron especial relevancia a mediados de agosto de 2024. El primer ataque notable ocurrió el 15 de agosto de ese contra la empresa Etuchisa (El Chino), marcando el inicio de una ola de violencia que derivó en paros de transportistas en Lima Norte.
Más de 160 víctimas
Según el Ministerio Público, entre agosto de 2024 y diciembre de 2025 se registraron 125 atentados vinculados a extorsión en transporte público, con 169 víctimas: 93 fallecidos y 76 heridos.
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Otros expertos en seguridad, como el exministro del Interior, Remigio Hernani, sostienen que el crimen organizado es uno de los principales desafíos de seguridad pues genera violencia a gran escala y en muchos territorios impone su autoridad.
Desde la Policía han advertido que el país se enfrenta hoy a un contexto de seguridad híbrido, donde la línea que separa a grupos criminales nacionales y extranjeros es cada vez más difusa.
Vargas: “Es el mayor desborde criminal”
Rubén Vargas, exministro del Interior, califica la situación como “el mayor desborde criminal de toda nuestra historia” y detalla que la violencia actual se diferencia de épocas pasadas y se alimenta principalmente de las economías ilegales -como la cocaína, la minería ilegal y el contrabando, que movilizan unos 15.000 millones de dólares anualmente- y de la violencia urbana, manifestada en extorsiones que usan sicarios para amedrentar a sus víctimas.
“A diferencia de la droga o las armas, la extorsión no tiene demanda natural. Crece tanto como miedo logren infundir.























