Cuba sufre apagones masivos y cacerolazos tras quedarse sin combustible por sanciones de Estados Unidos
En paralelo, el gobierno cubano analiza aceptar asistencia propuesta por EE. UU. mientras crece la escasez de alimentos, medicinas y combustible en la isla.
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Cuba llegó a un punto crítico en su crisis energética: el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, confirmó en televisión estatal que las reservas de combustible "se agotaron" por el bloqueo impuesto por Estados Unidos. El este del país sufrió un apagón masivo el jueves, y la empresa eléctrica nacional UNE informó que siete de las 15 provincias —desde Ciego de Ávila hasta Guantánamo— quedaron desconectadas de la red. La central termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor del país, también salió de servicio, según Prensa Latina.
Los cortes no son nuevos, pero nunca habían sido tan generalizados. La Habana registra interrupciones de más de 19 horas diarias, y en varias provincias la luz se va por jornadas completas. El último martes, el 65% del territorio cubano sufrió cortes simultáneos, de acuerdo con cifras oficiales recopiladas por AFP. De la O Levy lo resumió con claridad: "La situación está muy tensa, se está poniendo más caliente", en referencia al aumento de la demanda por el calor del verano caribeño.
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Protestas con cacerolazos en La Habana
La noche del miércoles, vecinos de diversos barrios capitalinos golpearon ollas y sartenes en señal de hartazgo. En San Miguel del Padrón, un vecindario periférico, varias decenas de personas salieron a la calle. En Playa, al oeste de la capital, los gritos eran directos: "¡Prendan las luces!", según testimonios recopilados por AFP. Fue una de las expresiones de malestar más visibles en los últimos meses en la isla, donde la escasez de luz convive con la falta de alimentos y medicinas.
El colapso tiene raíces estructurales, pero se agudizó desde enero, cuando cayó el presidente venezolano Nicolás Maduro, capturado por fuerzas estadounidenses. El exdictador fue un aliado clave para el régimen en materia de suministro petrolero. Desde entonces, solo un barco ruso con 100.000 toneladas de crudo logró atracar, lo que apenas alivió la situación durante abril.
Gobierno cubano evalúa aceptar ayuda de EE. UU.
Ante el colapso, Cuba abrió la puerta a una oferta que días antes había descartado. El canciller Bruno Rodríguez señaló en la red social X que el gobierno está "dispuesto a escuchar las características del ofrecimiento y la manera en que se materializaría", en referencia a los 100 millones de dólares en asistencia humanitaria propuestos por Washington. Asimismo, aclaró que La Habana "no tiene inconvenientes en trabajar con la Iglesia católica", señalada por el Departamento de Estado como posible canal de distribución junto a otras organizaciones independientes.
Rodríguez no ocultó sus reservas: "Esperamos que sea libre de maniobras políticas e intentos de aprovechar las carencias y el dolor de un pueblo bajo asedio". Además, subrayó que aún se desconoce si la ayuda será en efectivo o en materiales, y si cubrirá las necesidades más urgentes: combustible, alimentos y medicinas. Para el canciller, la salida real pasa por otra vía: que la Casa Blanca "desescale las medidas del bloqueo energético, económico, comercial y financiero".
Washington endurece presión sobre Cuba
El secretario de Estado Marco Rubio descartó que el origen del problema sea externo. "Es una economía rota y disfuncional, y es imposible cambiarla", dijo a Fox News a bordo del Air Force One, mientras viajaba con Trump a China. El Departamento de Estado, por su parte, sostuvo en un comunicado que "el régimen se niega a permitir que EE. UU. proporcione esta ayuda", en respuesta a la postura inicial del gobierno cubano.
Trump firmó en enero un decreto que califica a Cuba de "amenaza excepcional" para Estados Unidos y advirtió con represalias a cualquier país que le venda petróleo. En ese contexto, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su "profunda preocupación" por la crisis humanitaria en la isla y llamó a una salida diplomática, mientras descartó cualquier resolución armada del conflicto.





































