Gigante mundial desafía a China: busca unirse con estos países de África para aumentar la producción y comercio de minerales críticos
La demanda de minerales críticos se ha incrementado por su papel en nuevas tecnologías y energías limpias. De ahí, el interés de una potencia mundial por obtener recursos africanos.
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En una cumbre realizada en Estados Unidos el último miércoles, el vicepresidente de la Casa Blanca, J. D. Vance, propuso a más de 40 países la formación de un bloque comercial destinado a estabilizar los precios y las cadenas de suministro, como respuesta al control que China ejerce sobre los minerales críticos.
Entre las naciones involucrados se encuentran cuatro de África con vastas reservas y gran potencial: la República Democrática del Congo (RDC), Kenia, Guinea y Marruecos. Estos países buscan aprovechar la oportunidad para ofrecer sus recursos naturales a las empresas estadounidenses, a cambio de avanzar en su proceso de industrialización, generar empleos y recibir transferencia de tecnología.
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El pilar hacia la revolución tecnológica y energética
Cobre, litio, cobalto, níquel, tierras raras, manganeso, fosfatos y tantalio son solo algunos de los llamados minerales críticos. Su demanda ha aumentado considerablemente debido a su papel fundamental en las nuevas tecnologías y en la transición hacia energías limpias, alejándose de los combustibles fósiles.
“La Administración Trump está proponiendo un mecanismo concreto para devolver el mercado global de minerales críticos a un estado más saludable y competitivo- Estableceremos precios de referencia para minerales críticos en cada etapa de la producción, precios que reflejen el valor del mercado real y justo”, señaló Vance, quien subrayó la importancia de actuar unidos.
Pertenecer a este bloque “será vital para las economías en desarrollo que buscan ampliar la capacidad minera. Y será igual de importante para las economías avanzadas que dependen de estos materiales para sostener sus industrias avanzadas, para mantener su crecimiento y seguridad”, añadió.
África en los mira de la Casa Blanca
La RDC, cuyo presidente, Félix Tshisekedi, participó en la cumbre organizada por EE.UU., es un ejemplo claro de las aspiraciones de África. Este país es crucial para la producción de cobalto, un mineral esencial para las baterías de ion-litio. De hecho, tres cuartas partes de la producción mundial de cobalto y la mitad de las reservas globales se encuentran en aquella nación. Sin embargo, gran parte de este mineral termina en China, que se encarga de refinar tres de cada cuatro toneladas. Estados Unidos busca obtener una parte de ese cobalto congolés, mientras que RDC está interesada en diversificar sus exportaciones.
Otra nación africana presente en la cumbre fue Guinea, que posee una cuarta parte de las reservas mundiales de bauxita. Este país es el segundo mayor productor de la roca de la que se extrae el aluminio, fundamental para las redes eléctricas. Además, en noviembre pasado, Guinea inauguró la mina de Simandou, que en pocos años podría convertirse en el principal yacimiento de mineral de hierro del mundo. Al igual que en Congo, China tiene una fuerte presencia en la explotación minera de Guinea.
Minerales africanos: ¿Progreso o Explotación?
Muhammad Ba, doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Gaston Berger (UGB) de Senegal y experto en economía del desarrollo, no es muy optimista sobre los beneficios reales de este tipo de acuerdos para ambas partes.
“Todos esos recursos están en suelo africano, pero ni siquiera es África quien los explota, sino las empresas norteamericanas, chinas y otras. Los beneficios para el continente son ínfimos, en forma de tasas e impuestos solo en aquellos países robustos fiscalmente, y eso no va a cambiar en ninguna cumbre organizada por EE UU”, asegura.
Por su parte, Bernabé Sánchez, economista especializado en minería y miembro de la consultora canadiense CPCS, opinó que "la competencia entre las grandes potencias ofrece más opciones a los países productores, en un contexto creciente de nacionalismo de recursos naturales".
En este sentido, Sánchez destaca que hay señales de que "los países productores están forzando la mano de las empresas para conseguir romper con el pasado modelo extractivista y comenzar a procesar el mineral antes de exportarlo. Guinea es un ejemplo”, comentó.
Un continente de interés para ambas potencias
Un ejemplo de la lucha económica entre Estados Unidos y China en África es el Corredor de Lobito, una ruta de 1.300 kilómetros que conecta las minas de cobre y cobalto en el sureste del Congo y Zambia con el puerto atlántico de Lobito en Angola. Con el tiempo, esta vía, que combina ferrocarril y carreteras, fue perdiendo relevancia.
Una de las causas de este declive es que los minerales empezaron a ser enviados en sentido contrario, hacia China, pasando por Tanzania. Desde 2023, la Unión Europea y Estados Unidos han destinado más de 1.000 millones de dólares para revitalizar el puerto de Lobito.
Los países involucrados, especialmente Angola, prometen que la zona habrá desarrollo e industrialización, aunque persisten muchas interrogantes sobre los beneficios reales para la población local.




























