La obsesión de Trump por Groenlandia podría fracturar la OTAN
El gobierno estadounidense ha impuesto aranceles del 10% a los países europeos que apoyan la soberanía groenlandesa, generando tensiones en la región.
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La población de Groenlandia cuenta con apenas unos 58,000 habitantes. Cerca del 80% de su territorio está congelado y su economía depende principalmente de la pesca y los subsidios. Características que, a los ojos del mundo, no son envidiables, pero que para un hombre en particular han desatado una obsesión, hasta el punto de usar su poder desde la Oficina Oval en busca de apropiarse de ella. Donald Trump no da tregua a su interés por apoderarse de esta isla, rica en minerales, pero que no ha sido explotada debido a su condición climática.
Según el US Geological Survey (USGS), la isla ocupa el octavo lugar a nivel mundial en reservas de tierras raras, con 1,5 millones de toneladas, y dos depósitos de este mineral que se encuentran dentro de los más grandes del mundo: Kvanefjeld y Tanbreez.
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EE. UU. y Europa en lucha por Groenlandia
El aumento del 10% en los aranceles estadounidenses, que amenazan con subir al 25%, contra los países europeos que respaldan la soberanía groenlandesa es el primer golpe concreto de la administración republicana en busca de conseguir la anexión. Dinamarca, Reino Unido, Finlandia, Noruega, Suecia, Alemania, Países Bajos y Francia estarán sujetas a esta nueva imposición desde el primer día de febrero.
Mediante un comunicado conjunto, los ocho países afectados aseguraron estar “comprometidos con el fortalecimiento de la seguridad del Ártico como interés transatlántico compartido”. Además, los firmantes indicaron que seguirán respondiendo “de forma unida y coordinada” y “comprometidos con la defensa de nuestra soberanía”, posición que ya habían anunciado los presidentes de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y del Consejo Europeo, António Costa, minutos después del anuncio arancelario en Truth Social.
No obstante, Alonso Cárdenas, politólogo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM), desestima la posibilidad de un enfrentamiento bélico entre la OTAN y Estados Unidos, resaltando las “grandes” diferencias entre los frentes.
El Foro de Davos, un punto crucial
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, aprovechó su presencia en el Foro de Davos (Suiza) para instar a la Unión Europea a utilizar sus herramientas comerciales frente a las amenazas de Estados Unidos, acusando a Washington de intentar “debilitar y subordinar a Europa”. Aunque, desde el mismo foro, el enviado comercial estadounidense, Jamieson Greer, advirtió a los países europeos que sería “poco prudente” activar el mecanismo de defensa económica, conocido como la “bazuca comercial”.
Este mecanismo, cuyo nombre real es Instrumento Anticoerción Económica (ACI), otorga a la UE la posibilidad de imponer restricciones comerciales a países que ejerzan una presión económica “inaceptable” contra la comunidad.
Por el momento, el Parlamento Europeo decidió suspender el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la UE y Estados Unidos. Mientras se mantiene la incertidumbre por el discurso que dará Trump en el foro hoy a las 9:30 a. m. , donde encabezará la mayor delegación estadounidense.
El clamor groelandés
En medio de las intensas tensiones y bajo una lluvia helada, miles de manifestantes se congregaron el pasado sábado en el centro de Nuuk, la capital de Groenlandia, para expresar su rechazo a las ambiciones sobre la isla y el intento de anexión.
En declaraciones para AFP, Jens Kjeldsen, un abogado de 70 años que ha realizado protestas diarias frente al consulado estadounidense, reflejó lo que sería el clamor groenlandés: “¡No queremos ser invadidos!”.
Una persecución constante
El intento de Estados Unidos por adquirir Groenlandia no es nuevo. En 1867, cuando compró Alaska, también intentó adquirirla, pero esto no prosperó.
La idea se mantuvo vigente, llegando a su punto más álgido en 1946, cuando el secretario de Estado de EE. UU., James Byrnes, ofreció 100 millones de dólares en oro a cambio de la isla, propuesta que también fue rechazada por Dinamarca.
El renovado interés de Washington se materializó con el nombramiento de Jeff Landry, gobernador republicano de Luisiana, como enviado especial para promover la incorporación de la isla bajo supuestos intereses de seguridad.




















