Carolina Amaya sobre las elecciones en El Salvador: "La democracia está agonizando"
La periodista salvadoreña contó los hechos en torno a la desaparición de su padre, Benjamín Amaya, de la prisión en la que fue recluido por acusaciones "inventadas". Además, dio una visión las futuras elecciones en El Salvador.
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A solo horas de llevarse a cabo las elecciones en El Salvador, las acusaciones por vulneración de los derechos humanos y corrupción dentro del actual gobierno de Nayib Bukele empiezan a resaltar, generando un contraste con la popularidad que el mandatario cosechó gracias a las medidas de seguridad interpuestas en el país centroamericano.
Uno de los casos más sonados dentro de estas acusaciones de abuso de poder, por parte del Gobierno de Bukele, es el de la periodista Carolina Amaya, quien denunció la desaparición de su padre mientras este se encontraba preso tras haber sido detenido durante el estado de excepción. En conversación con La República, Amaya comentó cuál fue el contexto en el que su padre, Benjamín Amaya, fue detenido y luego reportado como no habido. "Ni el mismo juzgado que llevaba el caso sabía dónde estaba mi padre", señaló.
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Las encuestas en torno a las elecciones en El Salvador señalan una posible victoria de Nayib Bukele Foto: AFP
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—¿Bajo qué circunstancias se dio la detención de su padre y de que fue acusado?
—La detención de mi padre se dio en el contexto de régimen de excepción, el 28 de febrero de 2023, el mismo día que en el medio Mala Hierba, el cual dirijo, estábamos publicando una investigación periodística relacionada con un proyecto urbanístico que está depredando un área en un lugar que se llama lago de Coateca. Nosotros hacemos la denuncia periodística en nuestra plataforma y ese mismo día, a la misma hora, detienen a mi padre. Lo que sucede es que mi padre estaba defendiendo un territorio también. Él lo que hacía era luchar por unas tierras estatales en un municipio que se llama San Juan Opico, muy cercano a la ciudad de San Salvador. Hubo la coincidencia de las dos luchas, tanto la lucha ambiental de él en el territorio como la mía desde el periodismo. No se podría descartar que esta detención arbitraria haya sido por mi ejercicio periodístico. Inventaron una serie de delitos en contra de mi padre, hasta que en la primera instancia se las quitaron. El juez especializado le quitó el delito de agrupaciones ilícitas, que es un delito de pandilleros y empezó a decir que él y el grupo de personas que habían sido detenidas, no tenían nada que ver con una estructura de la MS3, como lo había hecho ver la fiscalía y la policía. Ahí es donde ves como toda esta estructura estatal está criminalizando personas inocentes con tal de llenar cifras.

El juez que llevó el caso de Benjamín Amaya determino que las acusaciones que recibió eran improcedentes. Foto: EDH/ Francisco Rubio
—¿Durante cuánto tiempo estuvo desaparecido su padre y cómo fue liberado?
—Fue prácticamente una semana la que no supimos dónde estaba. Nosotros habíamos dejado paquetes familiares en el lugar en donde él estaba, que se llama Mariona, el centro penal La Esperanza. Lo que sucedió fue que el juez le había ordenado hacerle un estudio médico a mi padre, esto llegó a una audiencia en la que se dijo que el Instituto de Medicina Legal no lo encontraba. Tras la audiencia, los abogados me preguntaron a mí sobre la ubicación de mi padre, a lo que dije que es algo que debería saber el Estado. Estuvimos de centro penal en centro penal hasta que dimos en dónde estaba. Nos recibieron un paquete de ayuda alimenticia y esa fue como la certeza de que él estaba allí. Luego de esto, empezamos la lucha por sacarlo porque ya había una orden judicial que habilitaba la libertad, digamos como una medida sustitutiva a la cárcel y finalmente logramos sacarlo el 22 de diciembre. La liberación de mi padre se dio en condiciones bien irregulares, que ya algunas organizaciones civiles están viendo como patrón. Los centros penales no los están liberando en el mismo lugar donde los tienen presos, sino que lo llevan a dejar en cualquier bartolina o cerca de sus viviendas o en lugares en donde ellos no saben a dónde están. A mi padre lo intentaron dejar en una bartolina y la policía rechazó aceptarlo, porque ya tenía orden de libertad, por lo que procedieron a dejarlo cerca de su vivienda. Todo se va dando de forma irregular, sin que la familia puedan saber qué es lo que está pasando.

Benjamín Amaya fue liberado en un lugar cercano a su casa. Foto: EDH/ Francisco Rubio
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—Tras haber estado desaparecido durante una semana, ¿cuál fue el estado de salud en la que regresó su padre?
—Lo que sucedió es que habían hecho un traslado de mi padre de un centro penal a otro, sin notificarle al juez, es decir, ni el mismo juzgado que llevaba el caso sabía dónde estaba mi padre. Él prácticamente siguió con el mismo trato que había tenido desde el momento de la captura durante el régimen de excepción. Cabe indicar que a las personas se les está tratando mal dentro de los centros penales. Fue en esa semana previa a la liberación, por el mismo ruido que se hizo del caso, que los custodios y las autoridades penitenciarias del lugar en donde estaba decidieron cambiar las condiciones en las que se encontraba. Incluso se le ofreció revisiones médicas, un mejor catre que en el que ya dormía. Prácticamente, digamos, salió relativamente bien, salió caminando; sin embargo, tiene inflamaciones en el estómago a las que todavía le estamos dando seguimiento. Lo que sí desarrolló fueron problemas psicológicos después haber estado casi 11 meses preso. Esta es una repercusión que va a llevar, creo, de por vida. Lo que hemos hecho es darle la asistencia necesaria con psicólogo y otros médicos para que lo traten.

De acuerdo a Carolina Amaya, la investigación que publicó en el medio 'Mala Hierba' podría haber incidido en la detención de su padre. Foto: EDH/ Francisco Rubio
—¿Qué medidas legales tomarán tras la detención arbitraria y desaparición que sufrió su padre?
—Por ahora, no, porque justo en la otra semana, el 8 de febrero, es la audiencia preliminar, entonces estamos esperando a que termine este proceso para ver qué otras medidas vamos a tomar como familia, porque sí creemos que tiene que quedar un precedente de todos los derechos que se nos están violentando a los salvadoreños en este régimen autoritario de Nayib Bukele. No quiero adelantar que es lo que queremos hacer, porque precisamente tenemos que pensar. Tenemos que sentarnos y hablar con abogados también para ver qué cosas se pueden hacer, lo que sí es que con las elecciones que vienen el fin de semana, prácticamente vamos camino a una dictadura y lo más seguro es que no queremos seguir en un país donde no se respetan los derechos de las personas, en donde alguien que ha salido de la cárcel y que ya pagó sus penas están siendo recapturado. Queremos evitar que eso nos vuelva a pasar, no solo a mis padres, sino que a mí como periodista.
—¿La detención de su padre fue una represalia por parte del Gobierno de Bukele ante las investigaciones que presentó en Mala Hierba?
—Sí, creo que eso tiene que haber incidido en la captura de mi padre, de hecho, lo primero que se me vino a la mente fue que había sido por mi culpa. Lo que sucede es que en Mala Hierba hemos estado denunciando esta burbuja inmobiliaria, donde la suegra del presidente está vendiendo terrenos, departamentos y otros bienes inmobiliarios, todas construidas bajo procesos viciados, en donde se está destruyendo grandes zonas de recarga hídrica. Cada vez que nosotros hacemos este tipo de denuncias, genera un problema para esta élite, pues se sabe qué es lo que están haciendo, entonces yo no descarto que mi trabajo como periodista ha influido en la detención de mi padre. Hay persecución de periodistas, alrededor de 13 colegas han tenido que salirse, incluso hubo una creación o una modificación al Código Penal para frenar las publicaciones de periodistas sobre el tema de pandillas, porque se está considerando que los periodistas estamos haciendo apología.

Durante una semana, Carolina Amaya y su familia no supieron del paradero de su padre, el cual se encontraba detenido. Foto: EDH/ Francisco Rubio.
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— Luego de los hechos vividos con su padre, ¿siente que El Salvador atraviesa una dictadura?
— La democracia está agonizando. Todos sabemos en El Salvador que va a ganar Nayib Bukele por la tendencia de voto, lo que estamos viendo es que se va a prolongar un Estado en el que se puede sacar el lucro de todo el aparato de gobierno y en donde incluso la misma suegra se está beneficiando a través de la burbuja inmobiliaria que se ha creado en el país. Estamos viendo un gobierno que está dándole aval a toda la empresa privada para lucrarse del país y está reprimiendo a las personas pobres, entonces eso es lo que estamos viviendo ahora en El Salvador y definitivamente se va a ver más profundizado este problema a partir del de la entrada en vigencia de la dictadura, se podría decir que es una dictadura. Aunque técnicamente no es una dictadura, la sensación de vivir en El Salvador, un país en donde no puedes expresarte libremente, en donde la gente tiene miedo de salir a protestar porque te pueden llevar preso, en donde hay militares 24 horas del día, un país que está masacrando a la gente pobre, pues allí donde te están haciendo estas capturas masivas en donde se hace violación en masa de los derechos humanos, para mí, eso es una dictadura.
























