¿Quién es Shandú, la primera artista folclórica trans que impresiona con su potente voz y por seguir con el legado de Flor Pucarina?
Desde Jauja hasta los principales escenarios del país, la historia de Shandú combina talento, resistencia y amor por la música del Valle del Mantaro.
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Shandú se ha convertido en una de las voces más comentadas del folclore andino en el Perú. Su presencia destaca no solo por su interpretación intensa, sino también por abrir camino dentro del huayno huanca como una de las primeras artistas trans del género, en un entorno marcado por tradiciones profundas.
Con una carrera construida a base de esfuerzo, la cantante logró ganarse el respeto del público gracias a su entrega sobre el escenario y a una conexión genuina con cada letra. Hoy, su nombre resuena en distintos departamentos del país, donde su propuesta artística despierta admiración y emoción.
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Shandú, artista folclórica trans que revaloriza la música del Mantaro
Nacida en Jauja, Shandú creció en el campo y vivió una infancia marcada por la ausencia. Sus padres se separaron cuando tenía cinco años y, tiempo después, afrontó la pérdida de su padre, una experiencia que influyó de manera profunda en su sensibilidad artística.
Desde temprana edad asumió responsabilidades para apoyar a su familia. Cada madrugada acudía al mercado de Jauja para vender verduras y aportar a la economía del hogar. A los once años llegó a Lima con la esperanza de salir adelante, aunque enfrentó un episodio doloroso tras sufrir maltrato como trabajadora del hogar.

Shandú desarrolló su amor por la música a los 5 años.
Infancia, trabajo y vocación temprana por el canto
Pese a las dificultades, Shandú guarda recuerdos entrañables de su madre. Según relata, su amor por el canto nació a los cinco años, cuando interpretaba canciones mientras su progenitora le confeccionaba vestidos con bolsas plásticas para que pudiera presentarse.
En su camino artístico también encontró apoyo en dos figuras maternales que la acompañaron durante sus primeros pasos frente al público. Ese respaldo emocional fue clave para fortalecer su confianza y sostener su deseo de dedicarse a la música.
¿Por qué dicen que Shandú sigue el legado de Flor Pucarina?
El parecido vocal y físico con Flor Pucarina marcó un punto de quiebre en su carrera. Esta similitud le permitió acceder a nuevas oportunidades, aunque también la expuso a episodios de discriminación que pusieron a prueba su fortaleza personal.
Lejos de rendirse, la intérprete consolidó su lugar dentro de la música wanka gracias a su disciplina y compromiso. Con el tiempo, su trabajo fue reconocido como una continuación respetuosa del legado musical del Valle del Mantaro.
Canciones de Shandú
El repertorio de Shandú incluye temas como 'Entre licor y licor', 'Adiós juventud', 'Amantes perfectos', 'Decías', 'La orquesta', 'Déjame no más' y 'Simplemente Huancayo'. Cada interpretación refleja una identidad clara y una carga emocional que conecta con distintas generaciones.
Otras piezas como 'Gitanita de la suerte', 'Nos deja por otra' y 'Tu mal genio de zorro viejo' forman parte de un catálogo que reafirma su compromiso con el folclore andino y su deseo de mantener viva esta tradición.
Flor Pucarina, la voz que marcó al huayno
Flor Pucarina nació en Pucará, Huancayo, y creció en La Victoria, Lima, donde vivió la experiencia del migrante andino. Debutó en 1958 y se convirtió en la mayor exponente del huayno huanca, con canciones que retrataron el dolor y la vida del pueblo.
Su impacto fue masivo. Llenó coliseos y dejó una huella imborrable en la música popular andina con temas como 'Falsía', que hasta hoy mantienen vigencia en el imaginario colectivo.


























