Cano Estremera, adiós al rey del soneo
Despedida. El gran intérprete puertorriqueño falleció a los 62 años. Salseros y amigos del Perú lo despiden entre honores y recuerdos.
- Masiel Málaga anuncia su compromiso con futbolista Hernán Hinostroza tras un mes de relación
- Nicola Porcella revela que cobrará fuerte suma de dinero por pelea en México y que comprará 2 nuevas propiedades: ''Pagan bien''
Cano Estremera, el cantante que impresionó con sus rimas y creatividad a Rubén Blades y a Celia Cruz cuando apenas terminaba la adolescencia, ha fallecido a los 62 años luego de batallar con distintas complicaciones de salud. “''Dueño del Soneo' se hizo llamar y en cada actuación defendió su título. Muchos pensaron que éramos rivales y no saben que teníamos una relación que por las cosas de la ‘extraña vida’ se estrechó más luego de su trasplante de pulmones. Cuando todos pensamos que esos dos pulmones lo iban a devolver al escenario y a la música que amaba, el destino tenía otro plan...”, escribió Gilberto Santa Rosa.
El ‘Caballero de la Salsa’ se refirió a parte de la personalidad del cantante de ‘Eres tú’. “¿Irreverente?, sí. ¿Controversial?, también, pero siempre con el deseo de innovar y añadir dinamismo a la música que le apasionaba”. Y es que, en su afán de ser el ‘Dueño del Soneo’ o “el mejor de la salsa”, su fluidez no siempre lo llevó a decir cosas correctas, lanzó frases ligeras sobre los asesinatos en Colombia o frases machistas. En ese país, incluso, pidieron vetarlo luego de insultar a las mujeres. “Les pido disculpas. Espero que entiendan que es de humanos errar y de sabios rectificarse”, declaró en ese entonces.
Su carrera la inició en la orquesta de Bobby Valentín en los 70 y bordeaba los veinte años cuando le pidió a Celia Cruz que le ceda unos segundos de su presentación. El hecho lo narró Rubén Blades, quien lo conoció esa noche, en Puerto Rico. “Después de mi turno, venía Celia Cruz y el Cano, quien era todavía un jovencito, le pidió que lo dejara cantar unos soneos. A Celia le causó gracia la audacia del joven y lo subió a la tarima. El Cano se ‘botó’ y lo que me llamó la atención fue la capacidad para improvisar y el sentido del humor que le daba a sus soneos. Estuve seguro de su éxito y así fue”.
Estremera tenía la salud debilitada a causa de una fibrosis pulmonar. Se dice que tras el huracán María en 2017 no pudo tomar los medicamentos para controlar las enfermedades que padecía por la condición congénita del albinismo. En el 2018 canceló una serie de presentaciones en Sudamérica. Luego viajó a Pensilvania para un trasplante doble de pulmón.
“Estoy paralítico. No se sabe a consecuencia de qué... Luego que salí de la operación, salí así, y tengo que ser condescendiente en eso, porque vine aquí a buscar unos pulmones, pero yo llegué a este hospital prácticamente muerto... tuve que esperar siete días a que apareciera el donante y se hiciera el trasplante. Tengo que saber si esto va a ser permanente o no lo va a ser, ya llevo seis meses así... no me visualizo en una tarima en silla de ruedas”, dijo a El Nuevo Día.
Blades escribió en Facebook que fue a buscarlo. “Lo vi meses atrás. Me fui a Filadelfia, al hospital a verlo y a darle un abrazo. Estaba como siempre, riendo y optimista. No podía caminar, pero los dos pensamos que sería cuestión de tiempo para volver a hacerlo. Pasamos un buen rato, me despedí y pensé que la próxima vez lo vería cantando en la tarima que dominó como pocos”.
Cano: ídolo en el Callao
Cano Estremera tuvo una relación muy estrecha con el Perú, especialmente con el Callao, donde la gente lo amaba. La primera vez que llegó a Lima fue en 1987, en la época de gloria de salsódromos de lujo como El Tumbao o el Kímbara “Acá tenía grandes amigos, por eso, se hospedaba en casas. Y el Callao le encantaba, porque lo llevaban de tour, a comer pescado, cebiche y sudado. Le gustaba la Inca Kola”, recuerda el poeta y periodista Eloy Jaúregui.
“Cano era un poeta popular, inspirador. Muy buena persona, tenía el alma del barrio. También era un desfachatado para hablar, la gente le tenía miedo. Era albino, pero no era desabrido. Tenía mucho humor y mucha lisura. Era groserísimo, pero era muy sano, no tomaba ni fumaba, comía no más. Él era así. Tenía la esquina, de allí le venía la inspiración”, añade Jaúregui, quien lo recuerda como un artista atípico.
“Era un tipo ordenadísimo, responsable, nunca falló. Era especialista en duelo de soneros, desafiaba a otros, hacía contrapuntos. Con ‘La boda de ella’ su carrera despuntó. De hecho, es mi salsa favorita”, añade.
Newsletter Espectáculos LR
Suscríbete aquí al boletín Espectáculos La República y recibe de lunes a sábado en tu correo electrónico las noticias más resaltantes de la farándula nacional e internacional, así como los temas que son tendencia en las redes sociales.























