Tras crisis del gas, hace falta una política y un plan para diversificar fuentes de energía
Energías limpias y más baratas. Expresidente de la Asociación de Peruana de Energías Renovables asegura que necesitamos asegurar el suministro de energía y reducir la dependencia de combustibles extranjeros. En tanto, el exviceministro de Energía, Pedro Gamio, apunta que falta voluntad política y cumplimiento de la ley para lograr diversificación.
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elLa interrupción de un ducto del sistema de transporte de Camisea generó una de las peores crisis energéticas durantes dos semanas, tras cortarse el suministro de gas hacia el resto del país, y porque además se detuvo la producción nacional del Gas Licuado de Petróleo (GLP), el cual abastece cerca del 70% del mercado.
Esta crisis también evidenció un problema de fondo: la fuerte dependencia del país de los combustibles fósiles, como el gas natural, el petróleo, la gasolina.
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En el caso del petróleo se sumó otro problema más, el alza de precio internacional debido a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán.
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El expresidente de la Asociación Peruana de Energías Renovables (SPR), Brendan Oviedo, señaló que se necesita una política energética y un plan energético que no tenemos. Esto con el fin de diversificar las fuentes de energía, entre ellas, las renovables.
Recordó que la política se aprobó en el 2010, pero está desfasada y no llevaba consigo un plan.
“Lo que necesitamos es asegurar el suministro de energía y esto se logra diversificando las fuentes que tenemos en el país y reduciendo la dependencia de fuentes energéticas extranjeras. Es decir, que no tenemos que importar. Cuando se diversifica las fuentes, también se tiene otro combustible para usar. No es solo decir vamos a meter más renovables, baterías para reducir la dependencia. Por si falta uno, tenemos la hidro, tenemos las renovables. O, si no hay hidro, tenemos térmica. La idea es que podamos depender de varias fuentes que permitan evitar cualquier situación que afecte el suministro”.

Asimismo, sostiene que se tiene que diversificar no solo la fuente de energía sino la forma de consumo, en el caso del transporte público se podría promocionar la energía eléctrica.
“Yo puedo hacer muchas energías renovables, pero si sigo teniendo todo mi parque automotor de diésel, estoy manteniendo la dependencia en el diésel. Entonces, la diversificación no sólo tiene que venir de las fuentes de generación, sino también de las fuentes de consumo”.
Perú es rico en energía renovables
Y es que Perú tiene potencial en energías renovables como la hidroelectricidad, eólica, solar, geotérmica. “Tenemos una infinidad de recursos renovables que en este país somos bendecidos con los recursos naturales, mineros de hidrocarburos, de energías renovables, tenemos todo. Entonces, hay que sentarnos, hacer un buen plan y ver cómo vamos a utilizarlo de la mejor manera para evitar que este tipo de eventos nos vuelva a suceder”.
El sur del Perú es extraordinario para solar, y el centro sur del Perú para eólica, y el norte para eólica.
Asimismo, Oviedo apunta que, para reducir la dependencia de lo importado, es necesario buscar otras vías de transporte de gas, también explorar otras lotes de petróleo y promocionar las energías renovables.
Ante la crisis del gas y el petróleo, el exviceministro de Energía, Pedro Gamio, señala que surge la necesidad de apostar por energías renovables como alternativa para garantizar la seguridad energética del país.
Sin embargo, más que nuevos planes, lo que falta es ejecutar las normas que ya existen y tomar decisiones concretas concretas.
Falta de decisión política
Señaló que el Perú debe adoptar medidas de corto, mediano y largo plazo, pero advirtió que los “grandes planes” suelen quedar en el papel si no se implementan. En ese sentido, destacó la importancia de un trabajo articulado entre el Estado, la academia y el sector privado.
Uno de los principales problemas identificados es la demora del Ministerio de Energía y Minas en reglamentar reformas clave, como la ley 28.832. Esta falta de acción ha impedido convocar licitaciones para sistemas de almacenamiento de energía, infraestructura fundamental para aumentar la participación de fuentes como la solar.
Actualmente, las energías renovables representan alrededor del 10% del mercado eléctrico, cuando deberían alcanzar al menos el 20%. Con sistemas de almacenamiento adecuados, incluso podrían llegar a cubrir hasta un tercio de la demanda energética.
Además, destacó que el Perú cuenta con un alto potencial en energías renovables —solar, eólica e hidráulica—, pero su desarrollo está limitado principalmente por la falta de voluntad política y el incumplimiento de leyes vigentes.
En paralelo, la electromovilidad sigue siendo una tarea pendiente. A diferencia de Chile, que cuenta con miles de buses eléctricos, el Perú aún no desarrolla infraestructura suficiente, como centros de carga rápida, lo que frena la adopción de vehículos eléctricos.

El especialista también subrayó la necesidad de fortalecer el uso del gas natural como respaldo energético, aunque advirtió que las reservas actuales solo alcanzarían para unos 15 años. Por ello, propuso reactivar proyectos de exploración, como el de Candamo, y complementar esta fuente con energías renovables.
La actual crisis energética responde a una combinación de factores: problemas en el transporte de gas de Camisea, el contexto internacional y las dificultades de Petroperú. Esto ha tenido un impacto directo en los precios de bienes básicos y en el costo de vida de los ciudadanos.
¿Qué hace falta para contar con autos y buses eléctricos? Ellioth Tarazona, gerente técnico de la Asociación Automotriz del Perú, explicó que los principales desafíos para la transición a energías renovables en transporte es que falta un marco regulatorio claro. El gremio propuso un plan en el 2021 para promover la electromovilidad, pero no se ha ejecutado.
No hay una ley nacional de electromovilidad, además falta regulación sobre infraestructura de carga, disposición final de baterías, fabricación y esamblaje de baterías. Entonces, sin reglas claras la inversión privada se frena.
Asimismo, la infraestructura de carga es ineficiente. Hay muy pocas estaciones de carga rápida en el país, apenas 10 a 12 en todo el país.
A diferencia de Chile, existe más de 4.500 buses eléctricos, en Colombia 1.600 y en Perú apenas 8 buses eléctricos.
Y falta incentivos. “Nosotros el año 2021 planteamos que había que trabajar sistemas de transporte público masivo en ómnibuses eléctricos, por ejemplo, asignando un puntaje adicional cuando se realiza la evaluación económica en los procesos de licitación o incluso otorgando mayores plazos en la concesión a las empresas que oferten ómnibuses eléctricos”.
Asimismo, indicó que el Estado tiene que impulsar mediante incentivos tributarios, para que las empresas privadas implementen sistemas de carga pública.
También exonerar al pago del IGV a los vehículos eléctricos en los próximos 10 años. Esto a fin que los usuarios puedan adquirir estos vehículos, que ofrecen además un 80% en reducción de gastos en combustible y 50% menos gasto en mantenimiento.
En tanto, el economista Armando Mendoza, apuntó que el Perú ha crecido económicamente, pero ese crecimiento es frágil porque depende mucho de los combustibles fósiles (petróleo y gas), lo que genera: dependencia del exterior, vulnerabilidad a crisis internacionales, impacto en el costo de vida.
El Perú consume unos 300.000 barriles diarios, pero solo produce entre 30.000 a 40.000 barriles. Es decir, no cubre “ni el 10% de su demanda”. Como consecuencia, depende de importaciones y sufre cuando suben los precios internacionales.
Y en el caso de Camisea, Mendoza resaltó que gran parte del gas se exporta y no se ha masificado adecuadamente dentro del país. Solo llega a Lima y a otras grandes ciudadaes. Además, hace falta un segundo gasoducto en el sur del Perú.
“La política de manejo de los recursos naturales ha estado supeditado al interés del gran inversionista privado que solo le interesa en maximizar su ganancia, pero no le interesa la seguridad energética del país”.
Y ante la falta de decisión política, hay un impacto en la población. Suben los pasajes, aumenta el gasto mensual, el Estado responde con subsidios, pero eso no soluciona el problema estructural y lo pagan todos los ciudadanos indirectamente.
Mendoza propone replantear la relación Estado–empresa privada, priorizar el abastecimiento interno e invertir en: energías renovables, infraestructura energética y diversificar la matriz energética.
Crisis del gas afectó a bodegas
Crisis del gas afectó a bodegas
La crisis del gas generó sobrecostos operativos de las bodegas en Lima. Esto significa al menos 45 millones de soles durante los 14 días que duró las restricciones del GLP y el GNV, según la Asociación de Mujeres Bodegueras del Perú.
Y esto porque las tarifas de fletes y movilidad en general se incrementaron, afectando la operatividad de las bodegas.
Según Karla Pacheco, cada negocio habría asumido en promedio un gasto adicional cercano a S/300 durante el periodo de crisis.
En tanto, Crisólogo Cáceres de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec) pidió que se haga una investigación y que la empresa responsable TGP debería contar con planes de contingencia y una póliza de seguros.
























