El transporte en crisis por factores externos, y precio de combustibles
Impacto económico. El conflicto en Medio Oriente y el recorte delsuministro de GNV ha llevado a que el precio del diésel suba en un 30%. Las empresas de transporte urbano han elevado en 50 céntimos el pasaje. Y pese a que ya se restableció el gas, las tarifas en micros podría seguir subiendo por el contexto internacional. Corredores complementarios y taxis también se han visto afectados con la crisis de 14 días.
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La señora María no sigue de cerca las noticias. No sabe que hace varios días hubo una fuga de gas en Camisea y ello generó una restricción en la distribución de GNV. Tampoco sabe que hay un conflicto en Medio Oriente y ello ha elevado el precio del petróleo. El cobrador de la combi se lo explica a su manera y justifica así el incremento de S/0.50 en el pasaje.
“Desde Caquetá a Puente Nuevo las combis cobraban S/1.50, pero ahora está 2 soles. Suben los pasajes, pero no los sueldos”, reclama Jhonathan, otro pasajero de la misma combi quien, al igual que la señora María, no solo toma un carro para ir del trabajo a su casa y viceversa.
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Y es que la escasez de gas y el alza del precio de otros combustibles viene golpeando a los usarios del transporte y también a los empresarios de este rubro, quienes afrontan problemas desde antes de esta crisis.
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Primero fue la pandemia, luego el cobro de cupos de extorsionadores y ahora la crisis en el Medio Oriente a causa de la guerra no declarada entre Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que tiene un impacto en el Perú porque importa combustibles e insumos.
El alza del diésel
Héctor Vargas, presidente de la Coordinadora de Empresas de Transporte Urbano de Lima y Callao, advierte que el sector ya enfrenta una situación crítica debido al alza del diésel y a la situación de las extorsiones y el sicariato en Lima y regiones.
Señala que entre el 80% y 90% del transporte urbano de pasajeros en Lima funciona con diésel, y el resto con gas natural.
“Ha habido una disposición del Gobierno que está permitiendo abastecer a los vehículos de transporte urbano de pasajeros con gas. Hay gas, y no hay mucho problema al respecto”.

Pero lo que sí ha impactado es la subida en el precio del diésel. Y también la escasez del gas natural vehicular (GNV) que obligó a los transportistas a usar combustibles más caros como GLP y gasolinas. Y además el conflicto en el Medio Oriente.
Se debe recordar que el último viernes el presidente José Balcazar anunció el restablecimiento del suministro de gas natural para todos los sectores.Sin embargo, continúa la incertidumbre en los precios debido al contexto internacional.
El precio del diésel ha subido en un 30%. Ahora el galón está en S/19 o 20 soles. Y como el 80% de la flota del transporte regular usa diésel, esta alza ha impactado severamente en los costos de operación.
Según Vargas, no solo es S/0.50 céntimos o un sol, posiblemente el costo del pasaje va a ser mayor. “Lo que pasa es que, de manera reactiva, las empresas dijeron “hay que aumentar 50 centavos”, pero cuando se pongan a ver su estructura de costos y cuando vean que no hay utilidades, sino pérdidas, seguramente se verán obligados a reajustar”.
Las extorsiones
Otro factor que impacta mucho en sus costos es la inseguridad: “las extorsiones y el sicariato”, remarca Vargas.
Y es que debido a la inacción del Estado para enfrentar la criminalidad, muchas empresas de transporte han quebrado y la mayoría trabaja con menos del 50% de su flota porque no hay conductores por el temor a las extorsiones o porque no laboran toda la jornada.
“Esto nos lleva a tener problemas financieros, y la única forma de poder reparar esta situación es que el Estado nos otorgue un subsidio y de manera adicional un crédito reactivo, porque con subsidio solamente no va a alcanzar. Y decimos subsidio para compensar las pérdidas que hemos tenido todo este tiempo y el crédito de alguna manera, porque es un crédito, hay que devolverlo para poder tener capital de trabajo y para poder arreglar las unidades que están desvalorizadas”, señala.

El precio del diésel y la gasolina bajarán cuando termine la guerra del Medio Oriente. “El combustible ha subido un 30 % y eso afecta directamente a los ingresos”, insiste el dirigente de los transportistas.
Corredor Morado
En tanto, Gerardo Hermoza, representante del Corredor Morado, explica que el 60% de los buses de su concesión usan diésel y el 40% gas y han tenido dificultades para abastecerse. El único surtidor disponible está a 8 kilómetros de su patio de operaciones y cuando llegan hay una cola interminable.
Entonces, lo que demoraban en recargar 15 minutos ahora tardan 3 horas. Y eso empezó a afectar la disponibilidad de la flota para cumplir la programación de los servicios. “La gente se empezaba a aglomerar en los paraderos y los buses seguían esperando para tanquear”.
Otra situación que los afectó fue la disposición del Gobierno de mandar a teletrabajo a los escolares y empleados públicos. “Entonces, lo que ocurrió fue que abastecíamos con diésel más caro, salíamos a operar y no había pasajeros. Fuimos doblemente afectados”.
Según Hermoza, se necesitan 900.000 metros cúbicos diarios de gas para atender al Metropolitano, los corredores alternos y las rutas convencionales que tienen buses a gas. Y por ello exige transparencia en la información, pues no se sabe cuánto gas se utiliza en los hogares y en las industrias.
“Nosotros no sabemos hasta cuándo tendremos gas. Es hermética la información. En mi caso puedo operar con el 60% de la flota a diésel. Pago un precio más caro del diésel, pero salgo a prestar el servicio”.
“¿Qué pasa si dentro de un mes o dos meses se rompe una tubería en otro punto? Porque, acordémonos que esas tuberías tienen 21 años”, cuestionó.
Y desde el gremio de taxistas, su representante Walter Carrera Álvarez, presidente de la Asociación de Transportistas Nacional e Internacional (Asotrani), señala que los taxistas se han visto afectados y si bien el Gobierno ha anunciado la entrega de un bono de S/120, su gremio pide S/800.
“Por lo menos para mitigar en algo el impacto que ha tenido este corte de 14 días”, anota.
Los taxis que son duales estuvieronn trabajando con gasolina. Y los que son solo a GNV tuvieron que parar. “Hay más de 30.000 taxistas que estuvieron parados totalmente, los cuales no pudieron trabajar porque el vehículo solamente funciona con gas”, dijo Carrera. Los taxis gastaban entre S/25 y S/30 por el GNV, pero con gasolina estuvieron invirtiendo S/120.
Usuarios afectados
Por el lado de los usuarios, Crisólogo Cáceres, de la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec), remarca que el GNV impacta directamente en el precio de servicios esenciales porque representa entre el 50 a 70% del costo operativo de transporte público.
La escasez ocasionó un alza en los costos del transporte, lo que a su vez repercutió en la mayoría de productos que consumimos.
Tras el anuncio del restablecimiento del gas, señaló que, en teoría, los precios deberían retornar a sus niveles originales. “El descenso tomará algunos días, pero la experiencia demuestra que es poco probable que los precios vuelvan a ser los mismos que antes del alza”.
Asimismo, remarca que la empresa responsable TGP guarda un silencio estratégico y deja que sean los voceros del Gobierno los que lidien con esta millonaria paralización.
Y agrega que la empresa debería contar con planes de contingencia y con una póliza de seguros acorde con el volumen de sus operaciones. Sin embargo, “de esto no habla nadie”.
“Hay en curso una investigación para determinar las causas exactas del incidente y activar los mecanismos de compensación a efectos de resarcir los daños, pero todo es opaco”.
Sin embargo, lo cierto es que los consumidores son los grandes perjudicados y la gran responsable sigue sin mostrar su rostro. “Si el poder Ejecutivo no le exige nada, es recomendable que el Congreso nombre una comisión investigadora sobre el tema”, anotó.
Frente al acaparamiento de combustibles, el jefe de Estado refirió que corresponde aplicar la ley y no permitir estas prácticas. ¿Alguien hará algo?.
Necesitamos una política energética y un plan
Bernan Oviedo
Expresidente de la Asoc. de Energías Renovables
Lo que ha sucedido con la crisis del gas demuestra que el Perú necesita a gritos una política energética y un plan energético que no tenemos. La política se aprobó en el 2010, entonces está un poco desfasada y esa política no llevaba consigo un plan.
Lo que necesitamos es asegurar el suministro de energía y esto se logra diversificando las fuentes que tenemos en el país y reduciendo la dependencia de fuentes energéticas extranjeras. Es decir, que no tenemos que importar.
Cuando se diversifica las fuentes, también se tiene otro combustible para usar. No es solo decir vamos a meter más renovables, baterías para reducir la dependencia Por si falta uno, tenemos la hidro, tenemos las renovables. O, si no hay hidro, tenemos térmica. La idea es que podamos depender de varias fuentes que permitan evitar cualquier situación que afecte el suministro.
























