Jafar Panahi en “Taxi Teherán”, obra maestra del cine iraní
A pesar de las restricciones, Panahi continúa desafiando su situación actual, creando su última película, "Un simple accidente", candidata al Oscar 2026 como Mejor Película Extranjera.
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En el 2025 se cumplieron diez años de la película iraní Taxi Teherán de Jafar Panahi. Panahi es uno de los cineastas más trascendentales de nuestro tiempo. Su obra es reconocida por los especialistas más exigentes, los críticos más temidos, los cinéfilos y, como tiene que ser, el público en general. En cuanto al último aspecto, el interesado en conocer su obra solo debe estar dispuesto a ver algo distinto y no tardará en ser parte de la magia visual que caracteriza a su trabajo. Esa magia no proviene de diálogos rimbombantes, tampoco de escenarios trabajados en los más mínimos detalles. El hechizo de su cine parte de la cotidianidad de los hombres y mujeres de Irán y, claro, también de la experimentación narrativa sin presentarse como tal. Para reforzar lo dicho, hay que consignar que Panahi ha ganado los máximos galardones de los festivales de cine de Cannes (2025), Venecia (2000) y Berlín (2015).
Taxi Teherán ganó precisamente el Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín. Es una obra maestra que el año pasado cumplió su primera década y sigue vigente por su calidad formal y porque el contexto actual del mundo también contribuye a que sea así. En el año 2010, a Panahi se le prohibió filmar en su país; tampoco podía salir de él. En esas circunstancias, el mismo director decide ser el hombre orquesta de su docuficción. Implementó un taxi con tres cámaras ocultas y salió a recorrer las calles de Teherán, capital de Irán. En su tránsito, Panahi conoce a una variedad de personajes (actores no profesionales que por seguridad permanecen en el anonimato) que le hablan de la situación por la que atraviesa su país. Hay queja, pero igualmente naturalidad, al punto que varias veces me he preguntado si los pasajeros eran realmente actores o personas reales que subían por un servicio del chofer Panahi.
Panahi conversa con sus pasajeros, entre otras cosas, sobre las ejecuciones a los ladrones, los derechos humanos, directores y películas que, debido a las restricciones, no pueden llegar a Irán. Ahora que he vuelto a ver Taxi Teherán después de un tiempo, lo de Panahi, salvando las distancias en calidad, es muy parecido a los apuros de las stories que vemos en las redes sociales. La diferencia es que en las redes sociales suelen pasarse muchas tonterías, mientras que Panahi en esta película se jugó la vida.
Panahi es un cineasta valiente. Se supone que todo creador debe serlo. Pero en su caso hay que subrayarlo. De acuerdo con las últimas informaciones, el paradero de Panahi es ahora indeterminado. Se sabe que entra y sale de Irán desafiando las restricciones. Lo que es cierto es que el único lugar donde quiere hacer cine es en Irán.
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Dato:
Un simple accidente es su última película filmada en la clandestinidad. Es candidata al Oscar 2026 a Mejor Película Extranjera y Mejor Guion Original. Va por Francia.

























