Arqueólogos descubren un templo romano perdido en un bosque de Alemania: encuentran objetos religiosos y la figura de la diosa Victoria
La investigación reveló fragmentos de esculturas de deidades romanas, como la mano de Marte y el torso de Victoria.

Arqueólogos descubrieron los restos de un antiguo templo romano en la región de Taunus, en Alemania, cerca del fuerte de Kapersburg. La estructura apareció durante las investigaciones de un extenso asentamiento de época romana que quedó expuesto después de que los daños provocados por una tormenta abrieran una zona del bosque. Lo que en un primer momento parecía una disposición inusual de piedras resultó ser un edificio religioso con cimientos bien conservados.
Las excavaciones permitieron identificar una construcción rectangular de unos cinco metros de longitud, con una pequeña cámara central y muros de aproximadamente 50 centímetros de grosor. El arqueólogo del distrito Kai Mückenberger, especialista en el Limes romano —la antigua frontera fortificada del Imperio—, examinó los vestigios.
"Este es un templo". Los objetos recuperados bajo los escombros aportaron más evidencias sobre las prácticas religiosas de quienes habitaron esta comunidad hace cerca de 1.700 años.
- Científicos perforan el hielo de Groenlandia y 13 años después descubren una pérdida alarmante: equivale a un edificio de 3 pisos
- Más alto que la Torre de Pisa y pesa 499 toneladas: un barco antiguo fue hundido para intentar crear un hábitat marino en aguas tropicales
Descubren estatuas de dioses romanos
Entre los hallazgos sobresalen varios fragmentos de esculturas vinculadas al culto romano. Los investigadores recuperaron la mano de una divinidad que posiblemente representaba a Marte, dios asociado con la guerra, además de piezas de animales y el torso casi completo de una figura femenina. Esta última fue identificada como Victoria, la diosa romana de la victoria, gracias a elementos característicos como las alas, una rama de palma y una corona de laurel.

Esta estatua representa a la diosa protectora romana Victoria. Foto: Oficina Estatal de Hesse para la Conservación de Monumentos
"Estábamos absolutamente emocionados. Encontrar muros romanos tan hermosos es realmente algo excepcional", declaró Katharina Grießhaber, del Museo Estatal de Saalburg. La presencia de numerosos objetos religiosos podría estar relacionada con las ofrendas que los fieles entregaban a sus divinidades para solicitar ayuda o agradecer favores que consideraban concedidos.
Un templo que sobrevivió más allá del fuerte romano
Los especialistas consideran que el santuario pudo corresponder a un templo con deambulatorio, un diseño compuesto por una cámara sagrada central rodeada por un corredor cubierto. Uno de los lados de ese espacio interior habría permanecido abierto y quizá contó con una puerta o una reja de madera, material que no se conservó hasta nuestros días.
El edificio habría funcionado durante el siglo III d. C., periodo en el que el cercano fuerte de Kapersburg integraba el sistema fronterizo de Roma en Germania. Sin embargo, una pieza de joyería de la Antigüedad tardía localizada inmediatamente junto al santuario abre otra posibilidad: el lugar pudo recibir visitantes incluso después de la partida de los soldados romanos. Este indicio aún no confirma una continuidad del culto, pero ofrece a los arqueólogos una pista para estudiar qué ocurrió con el asentamiento tras el fin de la ocupación militar.
Una inscripción revelaría el nombre perdido del templo
Otro descubrimiento concentra ahora la atención de los especialistas. Dentro de la cámara apareció una piedra votiva con una inscripción realizada en caracteres latinos. La pieza permanece bajo estudio y podría aportar datos sobre el santuario, las personas que acudían allí y las prácticas religiosas desarrolladas en este enclave de la frontera imperial.
Los investigadores también contemplan una posibilidad especialmente relevante: que el texto conserve el antiguo nombre del asentamiento romano situado junto a Kapersburg, cuya denominación todavía se desconoce. El análisis de la inscripción podría ampliar así la información disponible sobre una comunidad que permaneció oculta bajo el bosque de Taunus durante siglos.




































