Unos glifos desgastados en una cueva de México ofrecen nuevas pistas sobre el antiguo sistema de escritura de Teotihuacán
Los hallazgos sugieren un posible sistema de escritura teotihuacano y asocian uno de los glifos con rituales de fuego.

Tres glifos pintados en rojo sobre las paredes de la Cueva 19, en Chalcatzingo, México, aportan nuevas evidencias para comprender cómo los habitantes vinculados con Teotihuacán representaban nombres, títulos y conceptos hace siglos. Las figuras, documentadas durante la década de 1980, habían recibido poca atención y el deterioro causado por el paso del tiempo dificultaba distinguir algunos de sus detalles.
Un equipo encabezado por Christophe Helmke, investigador de la Universidad de Copenhague, regresó al lugar en 2022 para examinar las pinturas. Los especialistas cartografiaron el sitio, obtuvieron fotografías detalladas y recurrieron después a herramientas digitales para recuperar visualmente partes degradadas. El análisis, publicado en la revista científica Antiquity, compara estos símbolos con expresiones gráficas conocidas de Teotihuacán y aporta argumentos al debate sobre la existencia de un sistema de escritura propio.

Glifo 2: a) fotografía; b) contraste de luminosidad y canales alfa en Adobe Photoshop; c) dibujo de Christophe Helmke. Foto: Antiquity
Descifrando las antiguas pinturas
Uno de los diseños muestra una montaña estilizada acompañada por volutas del habla. Los autores la interpretan como un topónimo que significa “Montaña Cantora”. Un nombre idéntico aparece en murales situados a kilómetros de distancia, en el corazón de Teotihuacán. Esta coincidencia llevó al equipo a plantear que algunas personas pudieron desplazarse hasta aquel cerro como parte de peregrinaciones de carácter sagrado.
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Cara occidental del Cerro Delgado, donde se muestra la ubicación de la Cueva 19. Foto: Antiquity
El segundo glifo reúne un collar de cuentas, una capa y un dardo puntiagudo. Estos objetos formaban parte de la indumentaria asociada con guerreros en la antigua ciudad mesoamericana, por lo que los científicos consideran que la composición podría hacer referencia a un título militar. La lectura no se presenta como definitiva, pero la comparación con otras representaciones proporciona elementos para interpretar el significado de la pintura.

En la parte posterior de la cueva se pueden observar glifos pintados con nubes de fuego sobre ellos. Crédito: Antiquity
Señales de un antiguo ritual de fuego
La tercera figura, además de ser la de mayor tamaño, posee características diferentes. Se trata de un marco rectangular decorado con estrellas de cinco puntas, ubicado directamente encima de una plataforma baja de roca. El techo y la pared de ese sector presentan un intenso ennegrecimiento provocado por fuego, una señal que permitió relacionar el espacio con actividades rituales.
Los investigadores consideran posible que allí se quemara incienso o incluso se cremara un fardo funerario. "Por lo tanto, planteamos la hipótesis de que este marco y la plataforma de roca modificada sirvieron como fondo y base elevada para un ritual pirolítico teotihuacano", señalan los autores del estudio.
Los hallazgos también alimentan una discusión arqueológica de décadas: si las figuras presentes en edificios y cerámicas de Teotihuacán constituían escritura o eran símbolos aislados. Para los especialistas, las nuevas evidencias permiten reconsiderar esa interpretación. "La escritura teotihuacana ya no puede descartarse ni considerarse un conjunto de símbolos aislados o emblemáticos", sostienen.





































