Ciencia

La muerte del Sol comenzará en 5.000 millones de años: científicos sugieren cómo la Tierra sobreviviría a su fin

El astro aumentará su tamaño cientos de veces, devorando a Mercurio y Venus. Un nuevo estudio revela que nuestro planeta podría escapar de ese destino infernal.

Una gigante roja es una estrella en fase avanzada de su vida que ha agotado el hidrógeno en su núcleo. Foto: Pixabay
Una gigante roja es una estrella en fase avanzada de su vida que ha agotado el hidrógeno en su núcleo. Foto: Pixabay

Durante décadas, el destino de la Tierra parecía ser inevitable. Los modelos astronómicos indicaban que, cuando el Sol agotara su combustible y se transformara en una gigante roja, nuestro planeta terminaría consumido por sus capas exteriores. Sin embargo, una nueva investigación plantea que existe la posibilidad de que este mundo logre escapar de ese desenlace.

El estudio, publicado en la revista Astronomy & Astrophysics, utilizó modelos de evolución estelar de última generación junto con observaciones de un astro cercano en sus últimos momentos de vida para reevaluar el futuro del Sistema Solar.

Un equilibrio determinará el destino de la Tierra

El Sol, una estrella enana amarilla, tiene una vida estimada de unos 10.000 millones de años. Dentro de aproximadamente 5.000 millones de años, agotará el hidrógeno de su núcleo y comenzará a fusionarlo en una capa exterior. Ese proceso hará que aumente de tamaño hasta convertirse primero en una gigante roja y luego en un astro aún más grande, conocido como estrella AGB, antes de terminar su existencia como una enana blanca.

Una estrella gigante roja expulsando sus capas exteriores y perdiendo masa a medida que se acerca al final de su vida. Foto: JAXA

Una estrella gigante roja expulsando sus capas exteriores y perdiendo masa a medida que se acerca al final de su vida. Foto: JAXA

En esa etapa, la Tierra quedará atrapada entre dos fuerzas opuestas. Por un lado, la enorme expansión del Sol incrementará las fuerzas de marea, atrayendo gradualmente al planeta hacia la estrella. Por otro lado, el Sol perderá gran parte de sus capas exteriores mediante el viento estelar, reducirá su masa y debilitará su atracción gravitatoria, lo que permitiría que la órbita terrestre se desplazara hacia regiones más alejadas del Sistema Solar.

"El destino de la Tierra depende de un delicado equilibrio entre estos dos efectos", explicó Mats Esseldeurs, investigador del Instituto de Astronomía de la KU Leuven, en Bélgica, y autor principal del estudio.

"Si las interacciones de marea predominan, la Tierra será engullida. Si la pérdida de masa domina, la Tierra escapará hacia una órbita más amplia", añadió.

Las pistas sobre el futuro del Sistema Solar

Los estudios previos no lograron resolver esta incógnita debido a que utilizaban diferentes supuestos sobre la pérdida de masa del Sol, las fuerzas de marea y las interacciones entre los planetas durante la evolución del Sistema Solar.

Ilustración esquemática que muestra las últimas etapas del Sol, dentro de aproximadamente 5 mil millones de años. Foto: KU Leuven

Ilustración esquemática que muestra las últimas etapas del Sol, dentro de aproximadamente 5 mil millones de años. Foto: KU Leuven

Para obtener una estimación más precisa, los investigadores observaron la estrella L2 Puppis, situada a unos 200 años luz de distancia. Este astro, que alguna vez fue similar al Sol, atraviesa sus últimas etapas de vida y pierde una cantidad considerable de masa mientras expulsa un disco de polvo que, según estudios anteriores, podría albergar un planeta con una masa entre 12 y 16 veces superior a la de Júpiter.

Además de estas observaciones, el equipo realizó cálculos gravitacionales avanzados basados en la estructura interna y la dinámica de estrellas evolucionadas. Con ello, reconstruyó la evolución orbital del Sistema Solar desde el nacimiento del Sol hasta su transformación final en una enana blanca.

La Tierra podría escapar

Al combinar las observaciones de L2 Puppis con los modelos actualizados de evolución estelar, los científicos concluyeron que la Tierra podría desplazarse hasta una órbita situada justo fuera del radio máximo que alcanzaría el Sol durante su expansión.

"La mayor incertidumbre ya no proviene de los cálculos de las fuerzas de marea, sino de cuánta masa perderá el Sol en el futuro", precisó Esseldeurs.

"Las observaciones actuales de estrellas gigantes similares al Sol apuntan a la supervivencia de la Tierra, pero necesitamos mejores observaciones antes de poder asegurarlo con certeza", agregó.

Mercurio y Venus no correrían la misma suerte

Aunque los nuevos cálculos ofrecen una posibilidad de supervivencia para la Tierra, las simulaciones indican que los planetas más cercanos al Sol no lograrían escapar. Tanto Mercurio como Venus serían absorbidos por la estrella durante su fase de expansión.

Los investigadores consideran que futuras observaciones y modelos más precisos permitirán conocer con mayor exactitud el destino final de nuestro planeta. En ese objetivo también podría contribuir la misión espacial PLATO de la Agencia Espacial Europea, un telescopio diseñado para buscar planetas similares a la Tierra alrededor de estrellas parecidas al Sol. Sus futuras observaciones de sistemas estelares envejecidos podrían aportar información clave para comprender cómo evolucionan los planetas cuando sus estrellas llegan al final de su vida.

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