Los científicos quedaron impactados: exploran una montaña desconocida y hallan una criatura marina viviendo en pleno bosque
El equipo, bajo la Expedición Cyclops 2023, documentó especies inéditas, incluido el redescubrimiento del equidna de pico largo de Attenborough.
- Plantar árboles no es suficiente para frenar el desierto en África: soltaron 500 tortugas y esto ocurrió 5 años después
- Científicos hallan bajo 3 km de hielo en la Antártida una estructura en forma de abanico que explicaría la ruptura de un supercontinente

Una expedición científica en las remotas montañas Cíclopes, en Nueva Guinea, Indonesia descubrió un organismo acuático en un ecosistema terrestre, un hallazgo que desconcertó a los investigadores. El equipo internacional, junto con organizaciones de conservación bajo la Expedición Cyclops 2023, detectó estos registros inesperados en sus equipos de campo mientras realizaba un inventario biológico de alta montaña. Según la Universidad de Oxford, el estudio se desarrolló en una cadena montañosa cubierta por selva húmeda y prácticamente inexplorada por la ciencia moderna.
Para lograr el hito, los especialistas instalaron decenas de cámaras trampa y estaciones de muestreo en condiciones extremas con el objetivo de documentar fauna rara o posiblemente perdida. "Este descubrimiento es el resultado de mucho trabajo y más de tres años y medio de planificación", señaló el Dr. James Kempton al describir el contexto del proyecto. Ese logro resalta la importancia de explorar entornos hostiles para ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad del planeta.
PUEDES VER: ¿Por qué el ajolote es un símbolo del Mundial 2026 mientras se extingue en México? El lado oscuro de la copa

¿Qué criatura marina hallaron los científicos en pleno bosque?
Los investigadores descubrieron un nuevo género de crustáceo capaz de subsistir fuera del agua en zonas boscosas de alta humedad. El hallazgo ocurrió de forma accidental mientras el equipo rastreaba al equidna de pico largo de Attenborough, un extraño mamífero ovíparo que la ciencia consideraba extinto desde 1961. Las cámaras trampa instaladas para localizar al escurridizo monotrema terminaron revelando esta asombrosa criatura terrestre.
La ubicación ecológica del animal desconcertó a los expertos, quienes observaron ejemplares tanto en el suelo como entre la vegetación, lejos de cualquier río o lago. "Nos quedamos bastante sorprendidos al descubrir este camarón en el corazón del bosque, porque supone una desviación notable del hábitat costero típico de estos animales", explicó el entomólogo Leonidas-Romanos Davranoglou, especialista del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford.
El análisis del material recolectado tras semanas de labor de campo confirmó el éxito de la expedición, que también registró variedades inéditas de insectos y vertebrados. Además de catalogar al inesperado habitante forestal, el proyecto logró documentar el redescubrimiento del mamífero perdido. Este doble hito biológico demuestra la enorme riqueza oculta en los ecosistemas más aislados del planeta.
¿Qué permite al camarón habitar en las montañas y qué desafíos enfrentó la expedición?
El hallazgo de la Universidad de Oxford revela que la supervivencia de este crustáceo en suelo firme se debe a las precipitaciones constantes de la región. "El alto nivel hace que la humedad sea suficiente para que estas criaturas vivan completamente en tierra", aclaró el investigador Davranoglou. Ese microclima saturado facilita que sus branquias operen de manera eficiente sin necesidad de una inmersión permanente en entornos acuáticos.
La presencia del espécimen en árboles y hojarasca forestal representa una adaptación ecológica inusual para los animales de su tipo. La combinación de lluvias habituales y musgo genera un nicho biológico poco documentado que mantiene condiciones estables durante todo el año. Este hallazgo transforma la comprensión tradicional sobre los hábitats de estos seres, por lo general restringidos a ecosistemas marinos o de agua dulce.
Por otro lado, la exploración científica en esta zona de difícil acceso implicó severos peligros para el equipo de trabajo. Los expertos lidiaron con terremotos, malaria y encuentros con fauna venenosa que provocaron fracturas y enfermedades de gravedad. Respecto a la hostilidad del terreno, el doctor Kempton afirmó que "algunos podrían describir el lugar como un infierno verde, pero para nosotros fue un entorno mágico y peligroso a la vez".



































