El proyecto ecológico más ambicioso del mundo: 11 países de África luchan juntos para detener el avance del desierto del Sáhara
A pesar del avance, la inestabilidad política y los conflictos en la región del Sahel amenazan la implementación efectiva de la muralla verde, considerada crucial ante el cambio climático.
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La Gran Muralla Verde se ha convertido en el proyecto ecológico más ambicioso del planeta. Once países africanos trabajan juntos en una gigantesca barrera natural de 8.000 kilómetros que busca frenar el avance del desierto del Sáhara sobre la región del Sahel, una de las zonas más vulnerables al cambio climático.
La iniciativa, impulsada desde 2007, ha cobrado nuevo impulso tras recibir más de US$14.300 millones comprometidos por organismos internacionales como la Unión Europea, el Banco Mundial y la Unión Africana.
La meta consiste en restaurar 100 millones de hectáreas degradadas antes de 2030 mediante la recuperación de bosques, arbustos y pastizales adaptados a la aridez. Además de combatir la desertificación, el programa pretende mejorar la seguridad alimentaria, generar empleo rural y reducir los desplazamientos forzados provocados por la pérdida de tierras fértiles.
Sin embargo, los conflictos armados, la inestabilidad política y las dificultades económicas amenazan con ralentizar una iniciativa considerada clave para el futuro climático de África.

Sus temperaturas pueden superar los 50 °C durante el día y descender por debajo de 0 °C durante la noche en algunas zonas. Foto: Ecología Verde
Gran Muralla Verde: el megaproyecto africano que busca detener el avance del Sáhara
La muralla vegetal atraviesa el continente desde Senegal hasta Yibuti y reúne a países como Etiopía, Nigeria, Mali, Burkina Faso y Níger. Hasta finales de 2024, los participantes habían recuperado cerca de 18 millones de hectáreas, una cifra importante, aunque todavía distante del objetivo final.
Etiopía lidera ampliamente los avances gracias a técnicas de regeneración natural gestionadas por agricultores, un método que aprovecha brotes ya existentes en el suelo y ofrece mejores resultados que las plantaciones tradicionales.
Senegal también se ha convertido en uno de los referentes del proyecto tras plantar millones de árboles en la región de Thiès, mientras Nigeria logró recuperar extensas áreas degradadas en el norte del país.
En contraste, las naciones del Sahel enfrentan mayores dificultades debido a golpes de Estado, presencia de grupos armados y crisis institucionales que afectan la continuidad de los programas ambientales y limitan la llegada de ayuda internacional.

El Movimiento por la Justicia y la Igualdad es uno de los grupos rebeldes armados en Sudán. Foto: Orden Mundial
¿Por qué el Sahel enfrenta una amenaza histórica?
La región del Sahel experimenta un aumento de temperatura superior al promedio global, una situación que acelera el deterioro del suelo y favorece el avance del desierto hacia el sur.
En algunos sectores, el Sáhara avanza entre 48 y 60 kilómetros por año, poniendo en riesgo a millones de agricultores y ganaderos que dependen directamente de la tierra para sobrevivir.
Los organismos internacionales advierten que la degradación ambiental podría provocar hasta 216 millones de desplazados climáticos en África subsahariana antes de 2050 si no se logra contener el fenómeno.

































