La misteriosa 'pirámide' de la Antártida tiene una explicación científica y no fue creada por los humanos como en Egipto
La formación rocosa antártica causó especulaciones sobre civilizaciones perdidas o intervención alienígena, pero expertos aclaran el verdadero origen.
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En una de las regiones más remotas del planeta, una formación rocosa con apariencia geométrica despertó asombro global al recordar visualmente a la maravilla del mundo antiguo en Egipto. Aunque las capturas de Google Earth alimentan teorías sobre civilizaciones perdidas en la Antártida, los geólogos descartan tales mitos, de acuerdo con National Geographic y Live Science.
La estructura, ubicada en la cordillera Ellsworth, se caracteriza por sus cuatro caras pronunciadas y su silueta casi perfecta. Sin embargo, análisis científicos reiteran que su morfología surge por otras razones sorprendentes y no por herramientas antiguas. “No hay pirámides hechas por el hombre en el continente blanco”, aseguraron expertos en geociencias de manera tajante.
¿Cuál es el origen geológico de las estructuras antárticas, según científicos?
Expertos de instituciones como el Nichols College y el Centro Alemán de Investigación en Geociencias sostienen que la silueta del pico deriva de procesos naturales milenarios. Para el profesor Mauri Pelto, la oscilación térmica constante “provoca que grandes trozos de roca se desprendan de la montaña”, un fenómeno erosivo que esculpe sus caras. Por su parte, el geólogo Mitch Darcy aclara que la simetría es una “consecuencia de dinámicas geológicas complejas” y no un diseño intencional.

La base de la 'pirámide' permanece oculta por las capas de hielo de la Antártida. Foto: difusión
Al mismo tiempo, la comunidad académica rechaza las teorías sobre civilizaciones perdidas o intervención alienígena debido a la falta de evidencia física. Análisis en Live Science y portales de verificación confirman que las capturas virales “no muestran más que montañas”, sin rastros de arquitectura avanzada. Eric Rignot enfatiza que estas configuraciones geométricas son factibles en la naturaleza, pues hay ejemplos similares repartidos por el mundo sin vínculo con actividad inteligente.
Esas narrativas conspirativas florecen por el aislamiento del continente blanco y la falta de información sobre su entorno hostil. Los especialistas recalcan que la idea de monumentos artificiales “carece de fundamento científico” y surge de la imaginación popular. En última instancia, la ciencia atribuye el relieve a la convergencia de glaciares y al desgaste continuo del terreno bajo condiciones climáticas extremas.
¿Qué distingue a estas estructuras de los monumentos egipcios?
Las pirámides de Egipto destacan por su construcción con bloques de piedra tallados hace milenios, la cual demuestra una organización social avanzada, además de una planificación tecnológica compleja que permitió su existencia. Mientras que en la Antártida “no existe evidencia de técnicas constructivas”, hecho que establece una disparidad sustancial frente a los vestigios arqueológicos tradicionales, según el USGS.

Estas son las similitudes entre la 'pirámide' de la Antártida y la de Egipto a simple vista. Foto: A24
Asimismo, los templos de Guiza cumplen objetivos culturales específicos, como fines funerarios y religiosos, pero la montaña austral carece de cualquier indicio de intervención inteligente.

La vista aérea de la 'pirámide' antártica y la egipcia. Foto: A24
¿Qué otras cumbres poseen formas geométricas naturales, como en la Antártida?
El Cervino, en los Alpes suizos, constituye un ejemplo icónico de picos moldeados por erosión glaciar. Según la ciencia, esta estructura demuestra que la naturaleza produce siluetas visualmente simétricas sin intervención humana, un proceso idéntico al que originó la montaña piramidal antártica.
En Islandia, el monte Bulandstindur presenta características comparables debido a la actividad de diversos glaciares que desgastan una elevación desde distintos flancos. Expertos en geología sostienen que dichas formaciones surgen cuando las caras definidas convergen en un vértice, lo cual “refuerza la explicación científica” y descarta teorías extraordinarias.


































