Científicos de Países Bajos revolucionan la energía solar con tejas de perovskita que generan electricidad
Este avance tecnológico promete aliviar la escasez de energía en algunas zonas de Europa, integrándose en las estructuras sin alterar el diseño arquitectónico de los edificios.
- De la cerveza a la construcción: las botellas creadas para ser convertidas en materiales similares a ladrillos y quizás no lo sabías
- Protesta antinmigración en Países Bajos causa graves disturbios, patrullas incendiadas y ataques a sede en La Haya

La energía solar acaba de dar un salto inesperado: ya no solo se instalará en grandes paneles sobre los techos, sino que ahora puede integrarse directamente en las propias tejas. Investigadores de la organización neerlandesa TNO han desarrollado un innovador sistema que convierte los tejados en superficies capaces de generar electricidad sin alterar el diseño de las viviendas.
El avance responde a un desafío clave: producir más energía limpia sin ocupar nuevos espacios ni afectar el paisaje. Al incorporar módulos solares en materiales de construcción, esta tecnología abre la puerta a ciudades más sostenibles, donde cada edificio pueda contribuir activamente a la transición energética.
¿Cómo funcionan las tejas solares de perovskita?
El desarrollo consiste en integrar células solares de perovskita —un material considerado revolucionario en la industria— sobre una lámina flexible que se adapta a la forma curva de las tejas. A pesar de esta complejidad, el sistema mantiene un rendimiento notable, con una eficiencia del 12,4%, mientras que algunos módulos alcanzaron hasta el 13,8% antes de su instalación.
Este logro no es menor. Como explicó Ilker Dogan, científico sénior del proyecto: “Hasta donde yo sé, este es el primer concepto de teja solar eléctricamente funcional del mundo basado en células solares de perovskita flexibles”. La innovación demuestra que la energía solar puede integrarse en estructuras arquitectónicas sin perder eficacia.

Maquina de tejas de perovskita. Foto: TNO
¿Por qué la perovskita es clave en la nueva generación solar?
Es un material sintético con una estructura cristalina capaz de captar mejor la luz solar que el silicio tradicional. Gracias a esta propiedad, permite generar más electricidad en menos espacio, lo que la convierte en una de las apuestas más prometedoras del sector energético.
Fue hallada por primera vez en 1839 en los Montes Urales, en Eurasia, como un mineral natural. Sin embargo, en la actualidad, el término se utiliza para describir una amplia familia de materiales sintéticos que replican su estructura cristalina. Estos compuestos pueden fabricarse a partir de elementos como bromo, cloro, plomo y estaño, todos ellos abundantes y fácilmente disponibles.
Su potencial ha sido ampliamente estudiado por empresas como Oxford PV, que trabaja en células solares de tipo “tándem”, combinando perovskita y silicio para superar los límites de eficiencia actuales. Mientras los paneles convencionales rondan entre el 21% y 23%, esta nueva tecnología podría elevar ese techo teórico por encima del 47%.
PUEDES VER: Los científicos exigen que prohíban hervirlas: estudio confirma que las langostas sí sienten dolor

Del laboratorio a los techos: el reto de la producción a gran escala
Uno de los aspectos más relevantes del avance es que no se trata de un experimento aislado. Los materiales y procesos utilizados ya son compatibles con la producción industrial mediante técnicas como el sistema “rollo a rollo”, que permite fabricar láminas solares flexibles a gran escala.
La compañía ha recorrido todo el camino: desde pruebas en laboratorio hasta un prototipo funcional listo para su aplicación real. “Esto permite que los tejados y las infraestructuras generen electricidad sostenible sin comprometer el diseño ni la estética”, destaca Roland Valckenborg, gerente del proyecto.
¿Qué desafíos enfrenta esta tecnología antes de su uso masivo?
A pesar del entusiasmo, este material aún enfrenta retos importantes. Su sensibilidad a la humedad y al calor puede afectar su durabilidad, y la presencia de plomo en su composición ha generado preocupaciones ambientales. Sin embargo, expertos aseguran que estos obstáculos pueden resolverse con mejoras en encapsulado y reciclaje.
Además, aún falta comprobar su desempeño en condiciones reales durante largos periodos. Como señalan investigadores del sector, demostrar que estos sistemas pueden mantener su rendimiento durante décadas será clave para su adopción global.































