Se desata una rara y mortal guerra civil entre chimpancés: ataques coordinados y crías asesinadas
El estudio, publicado en la revista Science, revela que entre 2018 y 2024, la división del grupo en dos facciones llevó a al menos 24 ataques coordinados, resultando en muertes de machos adultos y 17 crías
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Un grupo de chimpancés salvajes protagonizó un fenómeno sin precedentes documentado por la ciencia: una ruptura interna que derivó en violencia letal sostenida entre individuos que durante años convivieron, cooperaron y compartieron territorio. El caso, observado durante más de tres décadas, revela cómo una comunidad altamente cohesionada puede fragmentarse hasta generar enfrentamientos comparables a una “guerra civil”.
El estudio, publicado en la revista Science, describe una escalada de agresión tras la división del grupo en dos facciones. Entre 2018 y 2024, uno de los bandos ejecutó al menos 24 ataques coordinados, con la muerte de varios machos adultos y al menos 17 crías, en un patrón de violencia sistemática pocas veces visto en animales.
¿Cuál es el origen de esta guerra civil entre chimpancés?
Durante dos décadas, los chimpancés de Ngogo vivieron como una sola comunidad cohesionada. Sus integrantes se organizaban en subgrupos que se separaban y reunían de forma constante —un comportamiento típico conocido como fisión-fusión—, manteniendo vínculos sociales estrechos y cooperación activa.
Sin embargo, en 2015 comenzaron señales claras de polarización. La comunidad empezó a dividirse en dos facciones —occidental y central— que reducían progresivamente su contacto. La evitación mutua se intensificó hasta el punto de que dejaron de encontrarse regularmente e incluso cesaron la reproducción entre ambos grupos, un indicador clave de ruptura social.
Este cambio coincidió con factores críticos: una alteración en la jerarquía de dominancia masculina y la muerte, en 2014, de varios individuos —algunos por infección— que podrían haber actuado como “conectores sociales”. La pérdida de estos vínculos habría debilitado la cohesión interna y acelerado la fragmentación del grupo.
“Esperamos tanto para publicar el estudio porque queríamos asegurarnos de que la fisión fuera permanente. Nuestro trabajo proporciona evidencia sólida de que los chimpancés parecen tener identidades de grupo. No solo tienen un sentido de quién pertenece a su comunidad y quién no, sino que estas identidades pueden cambiar. Estudios futuros se beneficiarán de colaboraciones con psicólogos, sociólogos y politólogos”, dice a la agencia SINC Aaron Sandel, de la Universidad de Texas en Austin, que lidera el estudio.
¿Qué revelan los ataques coordinados tras la ruptura?
Para 2018, la división era total. Surgieron dos grupos independientes con territorios diferenciados: el occidental, con alrededor de 76 individuos, y el central, con unos 116. A partir de entonces, el grupo occidental —más pequeño pero más cohesionado— inició incursiones sistemáticas en el territorio rival.
Estas patrullas derivaban en ataques organizados que acabaron con la vida de al menos siete machos adultos y, desde 2021, se extendieron a las crías. En total, se documentaron al menos 17 infanticidios, con una frecuencia de varios casos por año. Aunque los ataques fueron ejecutados principalmente por machos, también se registró participación de hembras.
Los investigadores advierten que el impacto real podría ser mayor. Varios chimpancés desaparecieron sin causa aparente ni signos de enfermedad, lo que sugiere muertes no registradas en el contexto del conflicto.
“Uno de los misterios para mí es precisamente por qué el amigo de ayer se convierte en el enemigo de hoy. En este caso, los individuos crecieron juntos, se conocieron durante toda su vida y cooperaron y colaboraron para beneficiarse mutuamente de formas importantes”, declara a SINC John Mitani, profesor emérito de la Universidad de Michigan y coautor del estudio.
¿Es la primera vez que sucede una guerra civil entre estas especies?
El único antecedente comparable ocurrió en la década de 1970 en Gombe (Tanzania), durante las investigaciones de Jane Goodall. Allí también se registró un conflicto letal tras la división de un grupo, aunque ese caso ha sido debatido por la posible influencia humana.
Según Mitani, existen similitudes claras —como la violencia tras la escisión—, pero también diferencias importantes. En Gombe, uno de los grupos terminó desapareciendo, mientras que en Ngogo ambos continúan existiendo. Además, el grupo dominante ha expandido su territorio sin retroceder.
“En cambio, la fisión en Ngogo dio lugar a la creación de dos grupos escindidos que continúan existiendo. Uno de ellos ha expandido su territorio sobre el del otro y no ha renunciado a esas ganancias”, asegura el investigador.
A diferencia del caso histórico, en Ngogo los chimpancés nunca fueron alimentados por investigadores, lo que refuerza la solidez de los datos. “Siento que ahora puedo volver y leer sobre el caso de Gombe y entenderlo de una manera que antes no podía. Lo que presencié en Ngogo me sirve como referencia. En ambos casos, la pérdida de posibles conectores sociales y un cambio en la jerarquía de dominancia masculina parecen desempeñar un papel importante”, añade Sandel.
¿Cuáles son las conclusiones de este estudio?
El estudio plantea que la violencia colectiva puede surgir sin necesidad de ideologías, religiones o estructuras culturales complejas. En su lugar, basta con cambios en las relaciones sociales y en la organización del grupo para desencadenar dinámicas de confrontación.
Los chimpancés muestran así que las identidades de grupo son flexibles y pueden transformarse con el tiempo, incluso entre individuos que han convivido durante toda su vida. Este hallazgo abre nuevas perspectivas para entender el origen de ciertos conflictos humanos.
“Aunque la agresión y las guerras aparecen ocasionalmente entre los humanos, en su mayor parte vivimos de forma pacífica unos junto a otros en un mundo con más de 8.000 millones de personas. Esta diferencia entre chimpancés y humanos es algo que me da esperanza, especialmente en un momento de creciente polarización”, recalca Mitani.























