Einstein lo predijo hace 100 años: científicos ven ante sus ojos el destino inevitable de 2 estrellas
Los científicos observan en tiempo real la lenta convergencia de dos estrellas. Sus mediciones permitirán poner a prueba si la gravedad se comporta tal como predijo Albert Einstein.
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Los astrónomos han observado un par de estrellas atrapadas en una órbita mutua que las conducirá a una destrucción inevitable. El sistema binario, conocido como ZTF J2130, se encuentra a unos 4.000 años luz de la Tierra. Aunque los científicos conocían este sistema desde hace tiempo, es la primera vez que lo observan con tanta claridad.
Las dos estrellas se encuentran tan cerca que completan una órbita en menos de 40 minutos, según el estudio publicado en la revista Astronomy & Astrophysics en octubre, el cual aún no ha sido revisado por pares.
El final de dos estrellas
Una de las estrellas es una enana blanca, el núcleo incandescente restante de una estrella similar al Sol. La otra es lo que se conoce como estrella subenana, una estrella pequeña que se acerca al final de su ciclo de vida. La gravedad mutua es tan fuerte que se han estirado y distorsionado, y el material de la subenana fluye hacia la compañera enana blanca.

Dos estrellas de un sistema binario rumbo a una supernova. Foto: ESO/M. Kornmesser, L. Calçada
Este fenómeno ha llamado la atención de parte de la comunidad científica porque pone a prueba uno de los pilares de la Teoría de la Relatividad General.
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Albert Einstein lo predijo
Debido a su gran masa y a la enorme velocidad con la que giran una alrededor de la otra, estas estrellas liberan ondas gravitacionales: diminutas ondulaciones en el espacio-tiempo que Albert Einstein predijo hace más de un siglo y cuya existencia fue confirmada recién en 2015. Al emitir estas ondas, el sistema pierde energía de forma constante, lo que provoca que ambas estrellas se acerquen un poco más cada año.
Para medir ese acercamiento con extrema precisión, los astrónomos combinaron varias observaciones del telescopio en Alemania y España. El resultado fue que la órbita se está encogiendo lentamente. Cada segundo que pasa, el período orbital se reduce en unas dos billonésimas de segundo.
Este comportamiento coincide exactamente con lo que predicen los modelos actuales de la gravedad. Sin embargo, como los científicos llevan más de un siglo intentando ir más allá de la relatividad general de Einstein, sistemas como ZTF J2130 se han convertido en laboratorios naturales ideales para poner a prueba —y eventualmente desafiar— esa teoría fundamental.
Cuando las dos estrellas finalmente se fusionen, se espera que el resultado sea nada menos que espectacular: una supernova lo suficientemente potente como para ser visible desde la Tierra a simple vista. Tal explosión sería uno de los eventos astronómicos más significativos de la historia moderna, ofreciendo a los científicos una mirada directa a una de las transformaciones más violentas del universo.



















