
En febrero de este año, la vida de Walter Carrasco Neyra y Maritza Olivera Vargas cambió para siempre. Su hijo mayor, Walter Adrián, de apenas 9 años, sufrió un desmayo repentino mientras se encontraba en Jaén, región Cajamarca. Lo que inicialmente parecía una emergencia médica terminó convirtiéndose en uno de los momentos más dolorosos que una familia puede enfrentar.
Con la esperanza de encontrar una solución, Maritza trasladó al menor de inmediato al Hospital de Cajamarca. Sin embargo, tras las evaluaciones médicas, recibió una noticia devastadora: el niño presentaba muerte cerebral. Sin resignarse al diagnóstico, los padres decidieron viajar a Lima buscando una nueva oportunidad para salvar la vida de su hijo. “Mi hijito Adrián era un niño muy alegre. Cuando pasó el aneurisma, como todo padre, hicimos todo lo posible para que nos den una cama en el hospital”, indicó el padre para La República.
Sin resignarse al diagnóstico, los padres llegaron al Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSN), donde especialistas confirmaron nuevamente que ya no existía posibilidad de recuperación. 'Con los diagnósticos solo nos dijeron que había que esperar. Nos aferramos a la esperanza, pero él ya no despertaba. Fue un dolor indescriptible (…) No reaccionó y llevamos un proceso para aceptarlo. Nadie espera algo así que nos destroza el corazón y hace que veas la vida diferente', precisó Walter Carrasco.
En medio del dolor y el desconcierto, el equipo médico les planteó una posibilidad difícil de imaginar en circunstancias tan adversas: donar los órganos de Walter Adrián para ayudar a otros niños. “No nos esperábamos esa pregunta porque teníamos la esperanza de llevarlo con vida, pero no fue así y pedimos un poco de tiempo”, contó el padre.
Walter Carrasco sostuvo que no soportó ver a su hijo en el estado en que se encontraba, pues una situación así es difícil para cualquier padre. Pese a ello, al notar la situación de los demás menores, su idea cambió. Sin embargo, la decisión no llegó de inmediato. Walter y Maritza recuerdan que buscaron refugio en su fe.
“Si yo tuviera a mi hijito aquí esperando, quisiera que alguien le done también”, agregó. Con el paso de las horas, encontraron consuelo en una idea que transformó por completo el sentido de su despedida: aunque su hijo ya no podía seguir viviendo, una parte de él sí podía hacerlo en otros pequeños que esperaban una oportunidad. Así autorizaron la donación de órganos. Para ellos, fue una forma de convertir una pérdida irreparable en esperanza.
Por su parte, Maritza Olivera sostuvo que la experiencia fue sumamente difícil de afrontar, ya que había trazado sueños como madre. “Cuando me dijeron que tenía muerte cerebral, no lo asimilé. Lloramos como nunca lo habíamos hecho, pero nos reconfortó Dios para tomar la decisión de donar los órganos de nuestro hijo a niños que los necesitan. No haberlo hecho hubiera sido un acto egoísta. Con todo el corazón, mi hijo ya no iba a despertar, ya no iba a escuchar su risa. Esto le dará vida a otros niños. Sé que hay familias alegres y eso reconforta y nos da paz”, acotó.
La decisión de Walter Carrasco y Maritza Olivera de donar los órganos de su hijo permitió que otros tres niños tuvieran una nueva oportunidad de vivir. Pese a la adversidad, ellos sintieron profunda alegría tras brindarles esperanza a los menores, quienes ahora pueden continuar con sus familias.
“Fue la voluntad de Dios darles esperanza a otros niños. No lo deseo, pero si alguna vez les pasara a otros padres, quisiera que tomaran la decisión de dar vida a otras personas que lo necesitan. Si tienen la oportunidad de salvar a otro, háganlo, porque ese es el verdadero amor al prójimo”, agregó Maritza, quien reconoce que la espera de un órgano para un paciente puede tomar desde meses hasta años o, incluso, nunca llegar, lo que refleja el escenario en el que se encuentra nuestro país.
PUEDES VER: Niña de 9 años es salvada tras ingerir más de 20 imanes en Breña: su madre revela cómo lo descubrió

La historia de esta familia cobra especial significado en el marco del Día Nacional del Donante de Órganos y Tejidos, que se conmemora cada 23 de mayo en el país para reconocer a quienes expresaron en vida su voluntad de donar y también a las familias que, pese al dolor, aceptan tomar esta decisión.
De acuerdo con la doctora Zulema Tomas Gonzales, directora general del Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, la fecha también busca sensibilizar sobre una realidad preocupante: Perú mantiene una de las tasas más bajas de donación de órganos en América Latina, con apenas 1,5 donantes por millón de habitantes. Asimismo, la especialista precisó que cada ser humano puede salvar hasta ocho vidas. Entre los órganos más solicitados están los riñones y los hígados. 'Gran parte de los donantes son los padres, quienes donan sus órganos para salvar la vida de su hijo', acotó.
Esta cifra impacta directamente en miles de pacientes que esperan una oportunidad para seguir viviendo o recuperar su salud. Actualmente, se estima que cerca de 7.000 personas permanecen a la espera de un trasplante en el país.
Desde 2017, el centro especializado ha realizado 117 trasplantes de órganos y tejidos, entre donantes vivos y cadavéricos: 65 trasplantes renales, 24 hepáticos y 28 de córnea. Según la médica especialista, este escenario refleja la falta de cultura de donación que hay en el país, ya que aún existen pacientes que esperan una oportunidad. Actualmente, 28 niños permanecen en lista de espera: 21 requieren un trasplante de riñón, dos necesitan hígado y tres esperan córneas, informó Gonzáles.
Además, el hospital está acreditado como centro donador-trasplantador de riñón, hígado y córneas, y trabaja para incorporar próximamente los trasplantes pediátricos de corazón. 'No llegamos ni a uno por un millón de habitantes (…) Yo quisiera que la gente tenga más conciencia porque una donación de órganos transforma el dolor en esperanza y da vida después de la vida', sostuvo.
Cabe precisar que la intervención y el tratamiento de pacientes trasplantados son cubiertos por el Fondo Intangible Solidario de Salud (Fissal) del Ministerio de Salud. La historia de Walter Adrián y sus padres deja una huella que trasciende el duelo: recordar que, incluso en el momento más difícil, una decisión puede significar vida para alguien más.
¡Sigue a La República en WhatsApp! Únete a nuestro canal desde tu celular y recibe las noticias más importantes de Perú y el mundo en tiempo real.





CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
Álbum Mundial 2026 PANINI: Álbum Tapa dura + Paquetón. DELIVERY INCLUIDO *. Lunes a Sábado (10% Descuento)
PRECIO
S/ 49.90
ALMUERZO O CENA BUFFET + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90
CINEMARK: Entrada 2D - opción a combo (Validación ONLINE o mostrando tu celular)
PRECIO
S/ 10.90