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George Floyd: lo que ocurrió durante su arresto y los últimos 30 minutos de su vida

Unos simples cigarrillos forman parte de un caso que ha estremecido Estados Unidos La muerte de George Floyd puso en entredicho el accionar policial contra afroestadounidenses.

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Hasta Siria ha llegado el rostro de George Floyd convertido en un emblema de protesta contra el racismo. Foto: AFP

“No puedo respirar”, fueron las últimas palabras del afroestadounidense de 46 años, George Floyd, que murió en manos de un policía blanco tras un violenta detención policial en Minneapolis, Minnesota, Estados Unidos. Sin embargo, la frase se convirtió en la consigna que repiten también las miles de personas que salieron a protestar en todo el país por lo que consideran un grave acto racista que terminó en tragedia.

Un video sobre el arresto muestra el salvajismo con el que Floyd fue tratado por el agente Derek Chauvin, quien coloca su rodilla sobre el cuello del hombre negro que yacía esposado boca abajo en el suelo hasta que este murió.

El uniformado de 44 años fue detenido y acusado de homicidio en tercer grado el último viernes 29 de mayo. Eso no mitigó las violentas protestas durante el fin de semana en diferentes estados del país, incluso en Washington, muy cerca de la Casa Blanca.

Según un informe de la BBC, la detención y posterior muerte de George Floyd se dio en un tiempo de 30 minutos.

Todo comenzó el 25 de mayo con el reporte de un billete falso de 20 dólares en una tienda de comestibles, al promediar las 8 de la noche en la ciudad de Minneapolis.

El empleado del local pensó que Floyd le había dado un billete falso en el momento en que le compró un paquete de cigarrillos. Desde hace varios años el hombre se había mudado desde su natal Houston.

Las manifestaciones se han multiplicado en Estados Unidos. Infografía: AFP

En Minneapolis se desempeñaba como guardia de seguridad, pero al igual que millones de estadounidenses perdió su trabajo debido a la pandemia del coronavirus.

George Floyd era cliente habitual de Cup Foods, la tienda en la que había comprado los cigarrillos. Lo conocían como alguien amistoso y agradable que nunca generaba problemas, según le dijo a la cadena NBC el dueño de la tienda, quien ese día no estaba trabajando.

El empleado adolescente solo había seguido el protocolo establecido al notar un billete sospechoso. Llamó al número de emergencias y le dijo al operador que exigió al afroestadounidense devolverle los cigarrillos, pero él no quería hacerlo, de acuerdo a la transcripción de la llamada.

Poco tiempo después dos agentes acudieron al lugar y Floyd estaba sentado muy cerca con otras dos personas en un auto estacionado. Thomas Lane, uno de los oficiales, sacó su arma y le ordenó que mostrara las manos; hasta el momento se desconoce porqué empleó su armamento.

“Colocó las manos sobre Floyd y lo sacó del auto”, se lee en un reporte realizado por fiscales. Empero el hombre “se resistió activamente a que lo esposaran”.

El caso de George Floyd ha traspasado fronteras e incluso en el fútbol alemán han solicitado justicia. Foto: AFP

Lane le indicó que estaba detenido por “utilizar moneda falsificada” y Floyd se apaciguó, pero luego hubo un forcejeo cuando intentaron que entrara al auto patrulla. Alrededor de las 8:14 llegaría un momento definitivo en el devenir del hombre.

"Se puso tenso, se cayó al suelo y le dijo a los agentes que era claustrofóbico", apuntaron en el informe. En ese instante fue cuando apareció Chauvin. quien junto junto a los otros intentó otra vez meterlo en el coche, sin éxito.

Lo sacó del asiento de pasajero, "lo que hizo que se cayera al suelo". Y allí permaneció. Su desesperación fue tal que varios testigos decidieron grabar lo que estaba sucediendo. Posteriormente quedaría captado un momento que desató la ira de miles de personas.

Chauvin colocó su rodilla izquierda entre la cabeza y el cuello de Floyd, quien le suplicó que dejara de hacerlo una y otra vez. Lo hizo minutos después, cuando ya no tenía pulso. Fue llevado a un centro médico del condado de Hennepin, donde fue declarado muerto casi una hora más tarde.

“No puedo respirar”. Las últimas palabras de George Floyd que han conmocionado a Estados Unidos.