
Ubicado en la actual Turquía, el Templo de Artemisa en Éfeso destacó como una de las Siete Maravillas del mundo antiguo por su escala monumental y riqueza artística. Según la Enciclopedia Britannica, el rey Creso de Lidia ordenó su construcción hacia el 550 a. C., con dimensiones que superaron los 110 por 55 metros. Por su parte, la UNESCO resalta su relevancia espiritual al afirmar que el sitio fue "uno de los santuarios más grandes y poderosos”.
La magnificencia de esta obra clásica cautivó a cronistas y poetas de la época. Antípatro de Sidón manifestó que, ante la belleza de este recinto, los demás monumentos “perdieron su brillo”, mientras que el viajero Pausanias lo describió como un edificio que supera "todas las construcciones de los hombres”. Pese a su antigua gloria, la World History Encyclopedia precisa que en la actualidad solo permanecen cimientos y fragmentos de la estructura original que pueden ser vistos en un museo.
El colosal monumento surgió de un culto local anatolio que después se integró a la tradición griega. Según la UNESCO, este recinto fue el eje del desarrollo de la ciudad. La Enciclopedia Británica añade que el patrocinio del rey Creso consolidó al templo como un centro religioso y artístico de gran influencia en todo el Mediterráneo.
La arquitectura destacó por su escala sin precedentes. Plinio el Viejo, cronista clave del siglo I d. C., describió una estructura sostenida por 127 columnas, capaz de superar la magnitud de las obras humanas. Los historiadores rescatan el aporte de Plinio, quien definió al santuario como “el más maravilloso de la magnificencia griega”.
El templo administraba vastas tierras y esclavos, además de ejercer funciones bancarias. Foto: National Geographic
Además de su valor espiritual, el edificio funcionó como un motor económico y político para Éfeso. Su reconstrucción constante proyectó la riqueza de la urbe y su capacidad de movilización de recursos. Este prestigio le otorgó un lugar permanente en el canon de las Siete Maravillas, posición que lo convirtió en el destino predilecto de los viajeros antiguos.
Esta joya histórica experimentó un ciclo constante de devastación y resurgimiento. De acuerdo con la enciclopedia Britannica, citada por National Geographic, Heróstrato incendió la estructura en el 356 a. C. Tras su reconstrucción posterior, los godos atacaron el recinto nuevamente en el 262 d. C., una cadena de agresiones que impidió el retorno de su esplendor original y provocó su fragmentación mucho antes del inicio de la Edad Media.
La caída definitiva ocurrió en el 401 d. C. bajo el auge del cristianismo en el Imperio. En la actualidad, la UNESCO advierte que “queda poco del famoso Templo de Artemisa”, mientras que la World History Encyclopedia señala que los sedimentos del río cercano sepultaron los vestigios. De este modo, la acción humana y la erosión natural eliminaron por completo aquel hito de la ingeniería antigua.
El olvido del monumento se consolidó debido a factores ambientales y religiosos. La desaparición física del santuario refleja cómo el paso del tiempo y los conflictos ideológicos borraron una de las maravillas del mundo clásico. Hoy, el sitio arqueológico apenas conserva rastros mínimos de la magnitud que alguna vez ostentó la edificación dedicada a la diosa griega en Éfeso.
El terreno donde se contruyó el templo estaba marcado con mojones que significaban "propiedad de la diosa". Foto: National Geographic
John Turtle Wood lideró el redescubrimiento durante las excavaciones financiadas por el Museo Británico entre 1863 y 1874. Tras años de búsqueda, el arquitecto localizó el sitio en 1869 bajo densas capas de arena y sedimento acumuladas por el río Kaystros. Según la University of Chicago, el hallazgo fue de gran complejidad técnica, pues el pavimento original del santuario apareció “veinte pies bajo la superficie”.
Actualmente, la sala exhibe los vestigios recuperados en sus galerías de Londres. La institución confirma en su archivo oficial que Wood “excavó en la antigua Éfeso, donde descubrió el sitio del Templo de Artemisa”. Para visitar la colección, los interesados pueden acceder al edificio principal en Bloomsbury.
La entrada al Museo Británico para ver los restos del Templo de Artemisa en Éfeso es gratuita. Foto: Encrypted





CINEPLANET: 2 entradas 2D + 2 bebidas grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
Colección de 8 piezas especializadas marca OSTER
PRECIO
S/ 12.90
Alisado Brasilero para todo largo con opción a corte. Elige local
PRECIO
S/ 99.90
ALMUERZO O CENA BUFFET + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90