Científicos de EE.UU. crean un material 'imposible' de mojar y capaz de soportar agua caliente de 90 °C sin perder calidad
El avance de ese proyecto promete transformar el diseño de prendas impermeables y equipos técnicos en sectores críticos y de alta demanda.
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Ingenieros mecánicos de la Universidad Rice crearon un compuesto innovador que rechaza agua y fluidos a 90°C, un hito para la ciencia de materiales. El estudio, difundido en ACS Applied Materials & Interfaces, expande el horizonte de las superficies superhidrofóbicas frente a las restricciones de los revestimientos clásicos ante el calor. Según Daniel J. Preston, profesor y líder del proyecto: "La clave de nuestra investigación es mantener la capacidad de repeler líquidos calientes sin perder efectividad, lo cual es un desafío que no habíamos podido superar hasta ahora".
La tecnología actual suele fallar cuando el líquido excede los 40°C debido a la condensación que anula la capa de aire protectora en la textura microscópica. El diseño de este equipo texano garantiza operatividad bajo condiciones extremas, lo cual habilita usos en el sector industrial, bienes de consumo y exploración espacial. Esta arquitectura técnica evita que las gotas de alta temperatura penetren la superficie, un problema antes irresoluble para la ingeniería convencional.
Un elemento que desafía los grados de calor
Se trata de una estructura que integra una base de espuma de poliuretano con un recubrimiento comercial. Este diseño multicapa bloquea la transferencia de calor, lo cual impide la evaporación y recondensación que suelen destruir la repelencia en superficies ordinarias. Preston señaló en la publicación: "Lo que hace que esta tecnología sea innovadora es que no solo estamos modificando la superficie, sino también la manera en que el calor se transfiere a través de ella". Gracias a esta arquitectura, el componente preserva su naturaleza hidrofóbica ante condiciones térmicas severas.

El producto exhibe una eficacia notable contra sustancias como leche, café o sopa. Foto: El Confidencial
Las pruebas de rendimiento revelaron una durabilidad excepcional frente al impacto de gotas calientes durante 80 horas, cifra que equivale a un millón de contactos. El sistema superó ampliamente a las protecciones convencionales, las cuales fallan tras periodos breves de exposición. Al respecto, el investigador principal afirmó: "Nuestra tecnología ha superado en durabilidad a los recubrimientos tradicionales por un margen significativo". Estos datos confirman la viabilidad del invento en aplicaciones industriales sujetas a temperaturas elevadas de forma constante.
Además de su resistencia física, el producto exhibe una eficacia notable contra sustancias como leche, café o sopa. Los residuos detectados tras el contacto con estos líquidos resultaron inferiores al 1%, mientras que los materiales actuales retienen hasta un 31% de desperdicios. Esta capacidad de limpieza facilita el mantenimiento de las superficies tratadas y amplía el espectro de uso del descubrimiento hacia el sector alimenticio o doméstico.
El potencial revolucionario del material
Este innovador componente ofrece soluciones reales ante las limitaciones de las superficies superhidrofóbicas bajo calor intenso. Su integración en la industria textil promete transformar la fabricación de prendas impermeables, las cuales conservarán su utilidad tras el contacto con lluvia cálida o procesos de lavado a altas temperaturas. Asimismo, el descubrimiento facilita la producción de indumentaria técnica más robusta para sectores críticos, tales como el cuerpo de bomberos y la rama química.
La exploración del cosmos representa otro horizonte donde esta tecnología genera un beneficio sustancial para naves y trajes espaciales. "El recubrimiento Mish podría tener aplicaciones en la tecnología espacial, especialmente en la protección de las naves y los equipos sensibles de la tripulación", afirmó Preston. Gracias a su resistencia, los sistemas electrónicos y las herramientas de los astronautas mantendrán su operatividad frente a fluidos calientes y entornos térmicos hostiles.
La ventaja competitiva reside en una estructura de costos significativamente inferior respecto a los métodos de nanofabricación tradicionales. El equipo investigador sostiene que este proceso es diez mil veces más barato que las opciones dependientes de salas limpias, lo cual garantiza su viabilidad en la medicina y el sector alimentario. Preston concluye que "la escalabilidad y el bajo costo del material abren la puerta a su uso masivo, lo que podría cambiar completamente la forma en que enfrentamos los desafíos térmicos y de limpieza en muchos sectores industriales".
























