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Virtualización: ¿Cómo han sido las clases en las universidades durante la pandemia del 2020?

Alexandra  Ortega Huyhua

AlexandraBri_O

30 Dic 2020 | 19:06 h
Cambios. 2020 fue el año en que la educación en Perú pasó de presencial a virtual. ¿Cómo ha sido el abordaje de la enseñanza en pandemia? Foto: composición / Giselle Ramos
Cambios. 2020 fue el año en que la educación en Perú pasó de presencial a virtual. ¿Cómo ha sido el abordaje de la enseñanza en pandemia? Foto: composición / Giselle Ramos

¿Qué cambió durante la pandemia? En este año, uno de los tramos más difíciles fue la educación virtual. Universidades, alumnos, y profesores tuvieron que habituarse a una nueva modalidad desde una pantalla.

El primer caso de coronavirus en Perú no solo marcaría el inicio del estado de emergencia sanitaria en nuestro país, sino un cambio en la salud, economía y también en la educación universitaria superior. Pasar de clases presenciales a virtuales ha sido todo un reto para las casas de estudios, alumnos y profesores que ya tenían diseñado un método de trabajo tradicional.

El día 15 de marzo marcaría un nuevo comienzo de incertidumbre y desconcierto en la comunidad universitaria, debido a que se desconocía si el ciclo académico empezaría cuando acabase el estado de emergencia. Poco a poco, la situación se tornaría adversa y el retorno a las aulas nunca llegaría en este 2020.

Las universidades tuvieron que cambiar su estrategia de trabajo presencial a una virtual; sin embargo, hubieron varias trabas en este proceso: la falta de virtualización de los alumnos, el Internet, el desempeño docente frente a las pantallas y la salud mental. Las primeras instituciones que tomarían este nuevo camino serían las particulares. Meses más tarde, las nacionales empezarían en diferentes fechas: junio, julio y hasta a fines de agosto.

La salud mental

El cambio del aula a una habitación de una casa o apartamento tendría un costo fuerte en el estudiante: la salud mental. La nueva modalidad de estar frente a un computador fue recibida como oportunidad de tener más tiempo; sin embargo, terminó siento todo lo contrario.

“Personalmente, esta nueva modalidad ha sido cansada para todos, sobre todos, en el aspecto de salud mental (...) Considero que la educación en el país no ha estado lo suficientemente preparada para afrontar este tipo de enseñanza. La improvisación ha hecho que el estudiante no se sienta satisfecho con el trabajo que se ha realizado, en mi caso ha sido así”, indicó una estudiante de Psicología de la Universidad Privada del Norte.

“No solo es que hemos estado sentados en una silla recibiendo clases, sino también la rutina demasiada pegada de vivir dentro del hogar y compartir otros roles externos”, agregó. Esta situación también fue percibida por Maitté Ramos, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

“Yo estuve en Lima cuando inició la pandemia, sin mis padres, ya que ellos estaban en provincia. Tuve que afrontar mis clases sola y con miedo de enfermarme de coronavirus. Recibí charlas psicológicas, ya que me inscribí en talleres de San Marcos para esto. La verdad me ayudo muchísimo en ese momento que me encontraba encerrada durante tres meses”, dijo.

“Una gran población de universitarios ha tenido que regresar hasta donde viven sus padres, en mi caso, fue Junín. La verdad ha sido un cambio drástico, yo curso el décimo ciclo y estar en clases en casa es distinto, a veces, hay ruidos o mis hermanos están ahí, y te desconcentras por cualquier detalle. Asimismo, ahora, el equipo que yo sola utilizaba en Lima, lo tengo que compartir con mis hermanos por sus clases. Mis horarios han cambiado, solo tengo un cierto tiempo para hacer mis trabajos y otros”, añadió.

La alumna relató que estos cambios de la virtualización fueron drásticos; incluso, los hábitos que tenía ya no se podían realizar a causa de ello. “A veces, hay que ayudar en casa o en los negocios porque hay más repartición de tareas. La verdad que sí, al menos en Letras realizaron este tipo de ayuda a estudiantes, no sé si en otras facultades”, manifestó.

Recién en el mes de diciembre, el Ministerio de Educación actualizaría nuevamente los lineamientos para el cuidado integral de la salud mental en las universidades con el propósito de prevenir los efectos de la pandemia.

Cursos presenciales, no virtuales

Otro aspecto que los alumnos notaron durante la virtualización de las clases fue la pérdida de los cursos prácticos. Una estudiante de Ingeniería Ambiental de la Universidad Nacional Agraria La Molina señaló que la virtualización no hizo posible que se pueda ir a los laboratorios, siendo esenciales para el aprendizaje.

“A diferencia de las clases presenciales, en el área de Ciencias, por lo menos, en teoría, ha estado correcto; sin embargo, algunos cursos requerían laboratorio, y esos no los hemos podido llevar presencialmente. Ha sido un poco complicado, ya que analizar virtualmente las pruebas o muestras de Químicas o Física, no es lo mismo. Pese a que se usó simuladores, aún no es lo mismo que en el campo”, manifestó.

No obstante, pese a las dificultades en el campo práctico, ella resaltó que hubo varios intentos de los profesores en llevar una clase adecuada y tener diferentes metodologías. “Sí hubo profesores que han tenido que usar varias cámaras y han logrado que los alumnos conectemos, ahí se rescata un gran trabajo de todos. Nos enviaban videos y trataban de no solo enfocarse en una pizarra”.

Esta situación también fue recalcada por otro estudiante de ingeniería de Telecomunicaciones de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), quien mencionó que hubo ciertos retrasos en esta casa de estudios para el inicio de sus clases, y que aún faltaba implementar un aula virtual.

“Nosotros hemos empezado cerca a junio, por eso varias universidades ya acabaron mientras nosotros recién vamos a ir al segundo ciclo del año pasado hasta marzo”, aseveró. Respecto al tema de cursos prácticos, el alumno expresó que sí hubo ciertos inconvenientes en la comunidad estudiantil.

“Tengo compañeros que han necesitado laboratorios, pero solo han podido usar simuladores. No ha sido lo mismo como utilizar la propia maquinaria o equipos o algo relacionado con los cursos. Hasta el momento, no ha dispuesto la universidad para el uso de laboratorio”, precisó.

Además, aseguró que el primer semestre virtual hubo ciertas deficiencias, ya que aún la mayoría se estaba adaptando a esta nueva modalidad de enseñanza. “No estaba bien implementado todo lo virtual, ahora, pudieron mejorar en el hecho de que algunos profesores no estaban tan capacitados sobre todo en el primer ciclo. Al principio, ellos cortaban la clase o se muteaban sin darse cuenta. Si bien hubo cursos para capacitación, igual varios no estaban tan adaptados a esta tecnología”, señaló.

Indicó también esta modalidad virtual ha permitido un nuevo tipo de puntaje para el alumno. “El método de exámenes ha cambiado, ya no muchos profesores utilizan ello, sino dejan más trabajos. Uno cuando está en virtual no detecta si alguien está plagiando o no, por eso, se optó por más trabajos en equipo y así se obtenga la nota. Sí es bueno, así se aprende en el proceso y no se espera solo la fecha de evaluaciones”, finalizó.

El sistema que falló: problemas de conectividad

Uno de los problemas que marcó a los universitarios fue el tema de la conectividad o falta de Internet. En ciertas ocasiones, el propio sistema de la casa de estudio fallaba. Una estudiante de Sociología de la Universidad Nacional Federico Villareal manifestó que las clases virtuales en dicha casa de estudios iniciaron a partir de la quincena de agosto luego de que se implementaran nuevas estrategias para esta modalidad, aunque reveló que no fue lo que esperaba.

“Las clases en la UNFV fue un sistema totalmente ineficiente. La universidad no puso mucho hincapié para prepararse en las clases, en el sentido que su aula virtual colapsó cuando empezamos esta nueva modalidad, por lo que se tuvo que utilizar otra plataforma. Esto derivo que en cualquier momento, el alumno podía ser botado de la clase sin más”, señaló.

“Hubo una contratación docente que no fue la adecuada, e incluso, nosotros pedimos que no exista irregularidades. No se nos escuchó en ningún momento”, puntualizo. Por otro lado, contó que en el tema de módems no se repartió a muchas personas, e incluso, varios alumnos requerían por ser población vulnerable.

“No se dio un proceso adecuado y esto se replicó en otras universidades. La universidad también cobró 35 soles por el semestre, pese a que muchos no tenían dinero a causa de la pandemia”, mencionó. Durante este año 2020, el Congreso dispuso que las casas de estudios otorguen módems o chips para la comunidad universitaria vulnerables; no obstante, hubo muchas quejas de los alumnos porque solo dieron a un porcentaje.

En el caso de otras universidades, la conectividad era un hecho presente al momento de las clases o en época de exámenes. “Sí, varios de mis compañeros han tenido problemas con el Internet. No hubo mucha cobertura, además, varios, somos de familia numerosa y hemos tenido que compartir equipos y los horarios suelen cruzarse”, señaló.

“En una oportunidad, en un examen, varios compañeros no pudieron completar la prueba por Internet. En otra, tuvieron que reprogramar un examen debido a problemas con el aula virtual e Internet. Si bien no han sido muchos los casos, sí hubo complicaciones”, añadió otra estudiante de la UNALM.

Un año 2020 que dejó en evidencia algunas falencias en el sistema educativo y que aún falta mejorar. Los estudiantes mencionaron que si bien ha sido una modalidad diferente, aún la brecha digital en las casas de estudio es alta por lo que piden un mejor planeamiento para este nuevo año académico.

Cifras de deserción universitaria

En este 2020, según cifras del Ministerio de Educación, más de 174.000 universitarios abandonaron sus estudios a causa de la pandemia. La tasa de interrupción alcanzó un 18,6% a nivel nacional. El secretario de Comunicaciones de la Federación de Estudiantes del Perú, Marco Apaza, mencionó que muchos alumnos no han tenido un sustento económico para reanudar su ciclo académico, y por ello, han pedido tanto al Ejecutivo y al Legislativo que vean ese aspecto desde ya.

“Desde que se dio esta situación, hubo una desmejora en la calidad de la universidad superior. Nosotros consideramos que debe hacerse una reducción de pensiones en la universidad privada y una exoneración de pagos en la pública para salvaguardar el derecho de las personas. El tema económico es crucial no solo por la pandemia misma, sino hay casos de estudiantes que les ha afectado directamente la COVID-19 como pérdida familiar, entre otros”, dijo.

Nosotros planteamos al Ejecutivo y posteriormente al Congreso para que se tenga una normatividad que ayude a los estudiantes durante este período de emergencia con el tema de pensiones y/o pagos. Esto también porque hay una reducción de gasto en las universidades al no pagar luz, agua, internet, entre otros servicios básicos”, agregó.

Pese a que este planteamiento fue hecho en marzo, hasta la fecha, no existe un pronunciamiento. “Nadie nos responde. Incluso, ya habíamos mencionado el tema al señor Sagasti desde que era congresista, y también a la actual presidenta del Congreso, Mirtha Vásquez (...) Nosotros hemos pedido un Pleno dedicado a la educación para que se traten ya estos dictámenes porque ya se viene el próximo año y prácticamente las medidas quedan desfasadas”, indicó.

Universidades: el cambio del aula a la pantalla

Este año 2020, no solo afectaría al rubro de estudiantes, sino al de las universidades, quienes tuvieron un vuelco total al pasar a una modalidad 100% digital. El Dr. Iván Rodríguez, presidente de la Asociación de Universidades del Perú, indicó que hubo ciertos desbalances en el primer semestre; sin embargo, en este segundo - que aún se desarrolla - ya han aprendido más como manejar la nueva convivencia universitaria.

“En el Perú nadie estaba preparado para esto. Todas las universidades tuvieron que hacer un gran cambio tanto el trabajo del dictado de clases como adaptarse a una nueva experiencia. De todas maneras para el desarrollo de las actividades completamente virtuales ha sido una primera vez. Hubo ciertas falencias al inicio como entrar al sistema, o la desconexión del alumno o ciertas falla, pero esto ha sido superado con éxito”, mencionó.

Respecto a las protestas realizadas por estudiantes de universidades particulares acerca del alto cobro de las pensiones u boletas, el representante precisó que cada casa de estudio manejaba sus propios temas. “Todo se ha arreglado ya. Cada universidad tiene autonomía por lo que sucede con respecto a la exoneración de pagos, de tal manera, que cada uno resuelve esos temas. En este segundo semestre, ya no hubo esos problemas. Además, las instituciones han atendido cada uno de los casos para dar solución en diferentes aspectos tanto con becas o exoneraciones”, dijo.

Por último, sobre el tema de la deserción universitaria, Rodríguez pidió que no solo es enfocarse por el lado de la interrupción de estudios, sino por las personas que también pudieron regresar a una institución superior por estas clases virtuales.

“Es un asunto que se presenta con algunas características porque hubo un retomo de estudios de algunos alumnos al ser esta modalidad virtual. Si bien es cierto han suspendido sus carreras por temas económicos, pérdida de familiares, aún podemos ver el lado positivo por lo que regresaron de nuevo a sus clases gracias a la enseñanza remota”, indicó.

“Ha sido un año complicado con cambios drásticos. Sin un contacto con los alumnos o profesores. Sé que ha sido chocante no tener tanta interacción o solo quedarse frente a un computador; sin embargo, han respondido bien. Esperemos para este nuevo año se pueda dar una semipresencialidad y así poder completar la parte prácticas”, finalizó.

Datos

  • En medio de un estado de emergencia sanitaria y una posible segunda ola del virus, el Ministerio de Educación anunció que las clases universitarias permanecerían en virtuales durante el 2021, salvo en algunas excepciones de prácticas en laboratorios.
  • Durante todo el año 2020 se registraron varias protestas de estudiantes universitarios a nivel nacional por el tema de clases virtuales, módems y/o chips que no fueron entregados. Asimismo, otras se desarrollaron por el tema de pago de pensiones altas o moras que no permitían la continuidad de los estudios.