Expuestos al frío, la delincuencia y la COVID-19: personas viven debajo del puente Santa Rosa
Desde hace cinco meses, 26 personas -entre niños y adultos- deben soportar las bajas temperaturas debido a al falta de trabajo y dinero.
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La pandemia del nuevo coronavirus no solo ha desnudado las principales deficiencias en varios sectores de la sociedad, sino también las necesidades de una población vulnerable, en su mayoría de la tercera edad.
Ante la falta de trabajo, ocasionada por la pandemia, alrededor de 26 personas - entre niños y adultos - viven debajo del Puente Santa Rosa en el Rímac. Desde hace cinco meses, deben soportar las bajas temperaturas y la falta de seguridad.
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Pese a que la Municipalidad de Lima le brinda alimento diario, ellos viven a intemperie, exponiéndose a múltiples riesgos como al contagio de la COVID-19 y a la delincuencia. En un pequeño terreno han colocado colchones, una pequeña mesa y una cocina de leña improvisada que les permite preparar sus ollas comunes.
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“No tenemos tranquilidad, es un lugar a la intemperie. En este tiempo de cambio de estación hace un frío terrible. Vivimos en unos colchones, debajo de cartón. En esta zona hay mucha delincuencia, sin embargo, sabemos que clase de personas son y lo sobrellevamos”, comenta Rubén Hidalgo Gonzales a La República.
Este grupo de personas forman parte de la iglesia Soldado de Cristo, un grupo que reúne a aquellos que han cometido delitos leves en su pasado.
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“La gran mayoría somos personas cambiadas, exasaltantes o personas que ha vendido y consumido drogas. Somos la prueba de que Dios cambia, porque para él no hay nada imposible”, cuenta.
Según cuenta Hidalgo Gonzales, ellos no cuentan con mascarillas, ni colchas suficientes para tolerar las bajas temperaturas. Debido al temor de que uno de ellos sufra alguna enfermedad, hacen un llamado a las autoridades y piden un lugar en donde vivir. Asimismo, piden ayuda con la donación de abarrotes, vestimenta, entre otros elementos.


























