El año pasado, 22 129 adolescentes entre los 12 y 18 años se convirtieron en madres y, según cifras del Reniec.

Embarazo adolescente: una tarea pendiente

“El embarazo no deseado en adolescentes hace tiempo ha dejado de ser un indicador de salud para ser un indicador de desigualdad”, sostiene Susana Chávez, directora ejecutiva de PROMSEX

La República
26 Sep 2019 | 14:37 h

Hoy es el Día Mundial de la Prevención del Embarazo No Planificado en Adolescentes. Por tal motivo, revisemos cuál es la realidad de este problema social por el que atraviesan 13 de cada 100 adolescentes en el país. Han pasado más de dos décadas y el embarazo adolescente continúa siendo un problema de salud pública en el Perú y en toda Latinoamérica.

El año pasado, 22 129 adolescentes entre los 12 y 18 años se convirtieron en madres y, según cifras del Reniec, cerca del 10,5% de estos partos se dio en niñas entre 12 y 14 años.

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La última Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES 2018) del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), nos da mayores luces al respecto: las adolescentes que viven en áreas rurales, que solo tienen educación primaria o que se encuentran en situación de extrema pobreza son las que presentan mayor riesgo de quedar embarazadas. La Mesa de Concertación de Lucha contra la Pobreza identificó cuatro factores que inciden en el incremento de estos índices:

1) Las grandes brechas culturales, económicas, sociales y geográficas.

2) Limitado acceso a la educación y la deserción escolar.

3) Limitado acceso a métodos anticonceptivos, a pesar de una iniciación sexual cada vez más temprana.

4) Mayor vulnerabilidad y discriminación de niñas y adolescentes indígenas en zonas rurales.

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A diferencia de otras mujeres, las adolescentes corren mayor riesgo de complicaciones y muertes a consecuencia de un embarazo. Además, se encuentran menos preparadas económica y emocionalmente para atravesar por esta experiencia.

“El embarazo no deseado en adolescentes hace tiempo ha dejado de ser un indicador de salud para ser un indicador de desigualdad”, sostiene Susana Chávez, directora ejecutiva de PROMSEX, y agrega: “una madre adolescente tiene el doble de posibilidades de quedar embarazada por segunda vez en menos de dos años, tendrá menos nivel educativo y, en consecuencia, menos posibilidades de acceder a un trabajo remunerado”.

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En el Plan Nacional de Acción por la Infancia y la Adolescencia 2012-2021, el Estado peruano ha fijado como meta nacional reducir en 20% el embarazo en adolescentes. Por otro lado, el Acuerdo de Gobernabilidad 2016-2021 plantea reducir el porcentaje de adolescentes entre 15 y 19 años que ya son madres o están embarazadas por primera vez al 11% (actualmente este indicador se encuentra en 12,6%).

Frente a esta realidad, resulta primordial que el Estado cumpla con su compromiso frente a la Convención sobre los Derechos del Niño y los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantice tanto el acceso universal a los servicios de salud sexual y reproductiva, como una educación sexual integral para beneficio de niños, niñas y adolescentes.

El momento es hoy

Rossina Guerrero - Directora de Programas de PROMSEX

El 12,6% de las adolescentes entre los 15 a 19 años en el Perú ya estuvo alguna vez embarazada (INEI 2018), pero sabemos que este promedio nacional esconde realidades mucho más graves de regiones como Loreto, San Martín o Amazonas, donde este porcentaje asciende alrededor del 30%. Y esconde también otras realidades, como las de adolescentes rurales (22,7%) o las que solo tienen educación primaria (41,7%), que atravesaron por embarazos que en su gran mayoría no fueron deseados.

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Esta realidad no ha mostrado mejoras en los últimos 20 años. El Estado ha asumido el compromiso de disminuir el embarazo en adolescentes y eso se pude leer en diversas políticas públicas no solo sanitarias, sino que han involucrado a otros sectores del Ejecutivo.

Sin embargo, y a pesar de ello, la realidad no ha cambiado. Es momento de acelerar la implementación de una educación sexual integral. Es momento que los servicios de salud ofrezcan una atención especializada que implique consejería en sexualidad incluyendo el acceso a métodos anticonceptivos modernos. Es momento de proteger a las adolescentes de la violencia en todas sus formas, incluida la sexual.

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