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Autismo en Perú: la lucha por una educación inclusiva

La Republica
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Carencias. Más de 7 mil 400 escolares viven con el Trastorno del Espectro Autista (TEA), de los cuales casi 5 mil comparten sus aulas con alumnos regulares. Padres y especialistas advierten dificultades en la capacitación docente. El Minedu busca ampliar servicios de la Educación Especial. Ellos merecen oportunidades.

A sus nueve años, Gianny ha pasado por más de quince colegios y en la mayoría de estos planteles se enfrentó siempre a una palabra: rechazo. En un Centro de Educación Básica Especial (CEBE) de Ate, por ejemplo, la directora le dijo a su mamá que no había vacantes. En otro de Chosica, un profesor argumentó que, como sabía abrazar, su condición era leve y no podía estar allí. En Huaycán tampoco había plazas. Y en Ñaña le aseguraron que trabajarían con él para incluirlo en un colegio regular. Al final, no lo hicieron. Al final no se quedó en ninguno.

Gianny pasa a tercero de primaria, estudia en un colegio privado de Santa Clara y vive con el Trastorno del Espectro Autista (TEA). En el Perú, más de 7 mil 400 escolares presentan la condición de este niño, por quien sus padres -un obrero y una ama de casa- invierten al mes casi 500 soles en terapias y educación.

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Del total de escolares con TEA, 4 mil 861 compartieron las aulas con niños regulares en el 2018 y otros 2 mil 559 estudiaron en Centros de Educación Básica Especial, que, además, atienden a escolares con discapacidad severa o multidiscapacidad.

Los niños con necesidades educativas especiales que son incorporados a colegios regulares, debido a que su condición es leve o moderada, deben recibir -sin restricción- programas y acciones que respondan a sus necesidades y que les permitan acceder a un servicio de calidad como el resto. Por lo menos eso dice el Decreto Supremo N° 026-2003-ED, que instauró la Década de la Educación Inclusiva entre el 2003 y 2012, y hoy el Plan Nacional para Personas con TEA.

Sin embargo, padres de familia y especialistas advierten carencias en el servicio que reciben los niños con autismo en escuelas regulares: falta de vacantes, poca información de los padres, dificultades en la capacitación de los maestros y discriminación. “Me cerraron muchas puertas. Los maestros no están capacitados ni para atender a niños regulares. Las madres no quieren reconocer que sus hijos tienen TEA. ¿Qué estamos haciendo? La inclusión no existe”, dice Elizabeth Castro, madre de Gianny, quien ha pagado cuotas extra en colegios particulares, ofrecido a los maestros costear sus capacitaciones, y se ha convertido en una alumna más en las aulas de su hijo.

Los niños con esta condición pueden o no presentar conductas repetitivas, algún retraso en el lenguaje o poco interés para interactuar con los demás, pero también tienen la capacidad de lograr los mismos aprendizajes que los alumnos regulares. Por eso, si sus habilidades les permiten permanecer en un salón y seguir instrucciones, puede darse el proceso de inclusión.

Marilú Martens, exministra de Educación y exdirectora de Educación Básica Especial (EBE), dice que hoy los niños con autismo no reciben educación de calidad. Para ella, las principales limitantes son la falta de información de quienes requieren apoyo especializado; la cobertura y docentes para atenderlos; las necesidades en infraestructura y materiales. “Y no es porque no estemos haciendo cosas como país, porque creo que el Ministerio de Educación (Minedu) está impulsando la inclusión, pero hay mucho por hacer en la formación inicial del docente, presupuesto, planes de adecuación”.

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Las normas están sobre la mesa: los colegios públicos y privados deben destinar dos vacantes por aula para estudiantes con alguna discapacidad o trastorno, los tratamientos válidos para el TEA están basados en educación individualizada y apoyos especializados, y los Saanee (Servicios de Apoyo y Asesoramiento a las Necesidades Educativas Especiales) deben brindar apoyo efectivo a los colegios inclusivos. No obstante, madres como Giovanna Rojas, cuyo hijo podría repetir de grado luego de que su escuela regular no reconozca su condición, dicen que en los años de escolaridad ningún profesor le mencionó la palabra “autismo”.

En el país, cerca de 250 Saanee atienden a más de 14 mil estudiantes incluidos en colegios regulares. Este equipo de educadores, terapistas, psicólogos, asistentes sociales y otros especialistas debe asesorar a docentes, sensibilizar a las familias, realizar visitas domiciliarias. Esto lo conoce Teresa Chávez, profesora con más de 20 años de experiencia en EBE, quien ha hallado a maestros que prefieren no capacitarse y a una población con TEA oculta por sus padres. Otros miembros del Saanee también refieren que han tenido que costear sus pasajes para visitas y que el personal no se da abasto para las capacitaciones. “Hay maestros que sí se preocupan y comienzan a buscar en internet, y otros que dicen: ‘Si el Minedu no me ha capacitado, ese niño no debería estar aquí’”, refiere.

Pendientes

–No quiero.

Pedrito interrumpe el relato de su madre. Hasta hace un momento parecía que no la escuchaba. Giovanna Rojas contaba que su niño de 11 años con TEA leve tiene que rendir exámenes de recuperación en el colegio público Nuestra Señora de la Merced de San Juan de Lurigancho (SJL) para no repetir de año y pasar a sexto de primaria. La escuela -dice- no reconoce su condición, pese a que ella lo informó en junio pasado. “Él habla, escribe, hace dictados, operaciones matemáticas”.

El niño estudia desde primero de primaria en un colegio regular sin que su familia o sus docentes reconozcan su condición. El año pasado desaprobó Matemática y Comunicación, por no comunicarse oralmente o escribir textos. “Él no quiere leer en público y, por eso, creen que es un malcriado”, dice Giovanna, cuyo caso ha llegado a la UGEL 5 sin mayor avance. Ahora le han pedido hasta exposiciones para pasar de año.

Si bien esto se vive en algunos colegios regulares, la directora de Educación Básica Especial del Minedu, Sonia Ascue, dice que los casos de discriminación, una vez reportados, “son atendidos de manera inmediata y hasta presencial por el sector”. “Ningún estudiante puede ser negado de sus posibilidades de desarrollarse y avanzar en el sistema educativo”.

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Según ella, la actual gestión del Minedu ha puesto énfasis en la educación inclusiva y los Saanee buscan articular esfuerzos con colegios regulares y docentes para brindar condiciones técnico pedagógicas y fortalecer infraestructura emocional.

En relación a las demandas referidas a los pasajes de los equipos Saanee, dice que ya han sido sustentadas y quedarán pendiente la evaluación del Ministerio de Economía. “La idea es que progresivamente se pueda crecer, si bien es cierto que hay una demanda fuerte, ellos tratan de responder”.

El sector asegura que llegará al espacio rural y bilingüe, instalar servicios de intervención temprana, dar asistencia técnica, y seguir con las coordinaciones de la red de instituciones públicas desde la mirada inclusiva. Elizabeth Castro, Giovanna Rojas y las familias de los más de 7 mil estudiantes que se enfrentan a una sociedad indiferente al TEA esperan que se cumpla.

Por lo pronto, hace unas semanas, a Elizabeth le pusieron trabas para obtener una plaza en el colegio 1135 Santa Clara y a Giovanna intentaron intimidarla en la escuela de su hijo por hacer público su caso.

Otros modelos como Ann Sullivan

- Existen modelos alternativos al de la educación pública como el del Centro Ann Sullivan del Perú. Según detallan las especialistas Lizbett Tolentino y Diana Araujo, los padres eligen el colegio donde quisieran incluir a sus hijos y los especialistas inician el contacto con los directores y docentes. Hacen visitas cada 15 días para verificar cómo trabaja el estudiante. En ese periodo capacitan al maestro en adaptaciones de los contenidos curriculares.