La primera piscina municipal de Lima está en Barrios Altos

De sus aguas salieron muchos campeones. Tras más de 90 años de historia, la “Virrey Toledo” está a punto de ser remodelada para brindar un mejor servicio a niños, niñas y adolescentes.

De sus aguas salieron muchos campeones. Tras más de 90 años de historia, la “Virrey Toledo” está a punto de ser remodelada para brindar un mejor servicio a niños, niñas y adolescentes.

 

Escribe: Hugo Grández

Tenía apenas siete años, cuando el pequeño Jorge Espejo se detenía en la esquina de las calles Puno y Virrey Toledo, en el Cercado de Lima, para rogarle a don José Belito dejarlo entrar a la piscina por “solo un ratito”.

Pero no solo era el pequeño Jorge, sino también sus amigos Calolo, Luciano, Toto, Tico y los hermanos 'Carepalo', todos venidos desde la cuadra 11 del jirón Puno. Era un coro de ruegos “que podía durar más de una hora”, hasta cuando el administrador de la piscina, a veces de puro cansado, les permitía el ingreso.

Todos entraban “casi calatos”, recuerda Jorge. Venían solo en short, sin polo ni sandalias. Corrían por la calle,  sorteando el sol que les quemaba los pies. Y es que si llegaban con otras prendas, al salir de la piscina era más que fijo que ya se la habían llevado. Eran los veraniegos e inseguros años setenta.

LA NÚMERO 1

Ubicada a una cuadra de “Tacora”, a dos de “Cinco Esquinas” y a cinco de “La Huerta Perdida”, la piscina Virrey Toledo se constituyó en la primera piscina municipal en la historia del Perú. Fue inaugurada en 1925 por el entonces ministro de Salud Pública, doctor Guillermo Almenara, y por el Gerente General de la Caja Nacional del Seguro Social, doctor Edgardo Rebagliati Martins. Coincidentemente, ambos darían nombre a los dos centros hospitalarios más grandes de Lima.

Eran tiempos en que trasladarse a la playa era un lujo. Para quienes vivían en callejones y distritos populosos de Lima, refrescarse solo podía suponer darse un chapuzón en acequias o en el río Rímac, por lo que cayó muy bien tener una piscina cerca al barrio.

Su primera sede se ubicó en lo que hoy es el Hospital Almenara, hasta que tiempo después se trasladó a su reciento actual. Era una piscina reglamentaria para la práctica de la natación, de 25 metros de largo y 17 de ancho. La entrada costaba un sol y el número de bañistas alcanzaba los ochocientos en los días más calurosos del verano.

Según refiere el anecdotario del Boletín Municipal N. 1414 del 31 de enero de 1939, la jornada inaugural de este primer recinto acuático municipal tuvo una reñida competencia de natación, donde participaron reconocidos nadadores de la época como Alfonso Carrera, Luis La vera, Carlos Domenal, Felipe Chocano, Manuel Torres, Luciano Paredes y Javier Ríos, quienes compitieron una carrera de 100 metros.

NECESARIAS MEJORAS

Han pasado los años, y el mismo Jorge Espejo, aquel que de niño rogaba por ingresar a la piscina, ahora es administrador de ella. Sigue siendo vecino del barrio y eso lo ha ayudado mucho en su trabajo de más de veinte años.

Cuenta que en los ochenta y noventa, la piscina atravesó, tal vez, sus momentos más críticos. Dentro de su recinto eran comunes las grescas y el desorden, se registró un muerto por arma blanca y hasta fue blanco de un atentado terrorista con bomba cuando se instaló allí un puesto militar.

Pero, don Jorge también dice que las cosas mejoraron desde el 2004, cuando la gestión de Edith Noeding, ex atleta peruana y por entonces Subgerenta Deporte y Recreación de la Municipalidad de Lima, convirtió a esta piscina pública en un centro deportivo dedicado exclusivamente a la enseñanza de la natación a niños, niñas y adolescentes. Eso generó una resistencia inicial de parte de los vecinos adultos que antes ingresaban sin mayor control, pero se superó rápidamente.

LA RENOVACIÓN

Con los cambios dados desde los primeros años de este siglo, la primera piscina municipal limeña congrega actualmente a chicos y chicas de diferentes distritos de Lima. Aquí llegan, no solo los de Barrios Altos o El Cercado de Lima, sino también de San Juan de Lurigancho, Villa María o Villa El Salvador. El Tren Eléctrico ha ayudado en eso.

Todos se reúnen en el recinto de “Virrey Toledo”, no solo para la práctica de la natación, sino también del Badmindon, Taekwondo, Karate, Futsal, Vóley, Ajedrez y Lucha Libre, disciplinas clasificatorias de donde saldrán algunos de los chicos y chicas que nos representarán en los próximos Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Por estas semanas, la piscina de 93 años de servicio, empezará una nueva historia. Está próxima a iniciar trabajos de remodelación para contar con un nuevo y moderno sistema de recirculación de aguas, será temperada todo el año, y tanto su techo como su enmallado serán mucho más resistentes. Así, todo estará listo para recibir desde el próximo verano a niños, niñas y adolescentes, algunos de los cuales, seguramente, se convertirán en las próximas glorias de este deporte acuático.

UN DATO MÁS

Un año después de inaugurarse la piscina Virrey Toledo, se entregó a la ciudad la piscina municipal N. 2 conocida como “Maravillas. Se ubica en el jirón Ancash N. 1561, en Barrios Altos, camino al cementerio El Ángel. Uno de sus trabajadores, a cargo de la boletería, fue quien décadas después sería alcalde de la ciudad, don Alberto Andrade Carmona.

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