Rosa Palomino, la voz de la mujer aimara

Un perfil por el Día internacional de pueblos indígenas. Rosa Palomino Chahuares es la primera locutora aimara de Puno. Forma parte de uno de los pueblos originarios más numerosos del Perú.

10 Ago 2018 | 16:19 h

Un perfil por el Día internacional de pueblos indígenas. Rosa Palomino Chahuares es la primera locutora aimara de Puno. Forma parte de uno de los pueblos originarios más numerosos del Perú.

Los comuneros le habían advertido a Rosa Palomino que cada vez que se le cruzara un animal, ella tenía que gritar: “¡¿Quién camina por aquí?!”.

El ‘animal’ no es otro que el kharisiri o pishtaco (personaje de la tradición andina conocido por degollar a sus víctimas y sacarles la grasa corporal) y la frase era, tal vez, el único mecanismo para neutralizar su ataque. “Eso nomás hay que decirle, hermana Panqara –le sugerían los pobladores–. Eso nomás hay que decirle”.

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Ellos tenían la razón: aquella frase no le ha fallado en los últimos 30 años de trabajo.

A esta mujer, de 67, los comuneros de Puno la protegen en sus viajes por las zonas más profundas del Altiplano. Hasta allí llega a pie, bicicleta o moto, para recoger las demandas de sus hermanas indígenas y luego difundirlas en la radio.

Rosa Palomino Chahuares es la primera locutora aimara de Puno. La primera que empujó a las mujeres a que alcen su voz. Una activista que cuando deja a su familia en el campo, coge una grabadora, un par de pilas y parte hacia las comunidades a grabar los mensajes de las mujeres que reclaman por un trato justo, el respeto a su cultura y el valor de los productos de su tierra. Luego, procesa el material, arma un guion y lo difunde en su programa radial Wiñay Panqara (siempre floreciendo), antes en radio Onda Azul, ahora en Pachamama.

El miedo a hablar

De los 55 pueblos indígenas u originarios identificados en el país, que hoy celebran su día a nivel internacional, el de Rosa es uno de los más numerosos. Más de 440 mil peruanos tienen al aimara como lengua materna; sin embargo, muchos lo silencian bajo la sombra del castellano.

Cuando la locutora terminó la primaria, su madre le dijo que debía aprender español para que no la maltraten como a ella. A los 16 años, dejó el distrito de Platería –casi a las orillas del Lago Titicaca–, llegó a la ciudad y la golpearon hasta convencerla de que debía volver a su comunidad. En los 80, durante un Congreso de mujeres quechuas y aimaras, escuchó el reclamo de sus hermanas, que también fueron maltratadas, y entendió que necesitaban un medio para gritarlo: la radio.

Entonces, encontró el apoyo de una ONG alemana, armó el programa Wiñay Panqara y se unió a las mujeres de distritos como Acora, Chucuito, Juli y Huacullani. Ellas cantaban su cultura y contaban las historias de sus antepasados a través de las ondas radiofónicas.

Hubo miedo al inicio. Miedo de hablar. Miedo por ser mujeres, por ser aimaras y porque la radio era de los hombres.

Lo que no hubo fue dinero para alquilar un espacio radial, ni salario para el equipo de locutoras. “Pensábamos pagar con chuño, papa o arroz”. La congregación Santa Cruz les dio una mano y la radio Onda Azul, un año de alquiler. “Las hermanas decían que teníamos que seguir con plata o sin plata porque no podíamos callarnos”, dice la también kullaca Panqara (hermana Flor).

Trabajó ad honorem más de 20 años, terminó la secundaria a los 32 y llevó su palabra hasta Alemania, Inglaterra, México, Suiza y Estados Unidos. Su hija también es comunicadora. “Pero ella es de la universidad de las aulas, yo de la universidad de la vida”, dice. Su poderosa voz no se apagará.

La clave

- En el año 2014, el Ministerio de Cultura condecoró a Rosa Palomino con el título de Personalidad Meritoria, por su lucha en la defensa de los derechos de los pueblos originarios e indígenas. Ella también es representante de la Red de Comunicadores Indígenas del Perú y de la Unión de Mujeres Aimaras de Abya Yala.

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