Informe de la UE: cambios en la ley electoral y narrativas de fraude debilitaron la integridad de las elecciones 2026
La misión internacional también planteó revisar el marco jurídico para unificar la legislación electoral y eliminar vacíos, duplicidades y normas inaplicables.
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Las elecciones generales 2026 se desarrollaron en un escenario de alta polarización, inestabilidad institucional —marcada por la sucesión de 4 mandatarios en el período anterior— y una fragmentación partidaria con 37 organizaciones compitiendo. Según el informe final de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE UE), el proceso electoral se llevó a cabo en medio de complicaciones operativas.
"En un contexto político competitivo, el proceso electoral fue, en líneas generales, creíble y transparente, a pesar de algunas deficiencias en la administración electoral y de la persistencia de narrativas de fraude".
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Inestabilidad en la ley electoral y decisiones de última hora
El informe señala que las leyes electorales fueron modificadas de manera constante en los años previos a los comicios, lo que generó confusión y vacíos legales. "El Congreso ha aplicado un criterio oscilante, aprobando y posteriormente revirtiendo sucesivas reformas con importantes repercusiones para la configuración del sistema político y del marco electoral".
Entre estas reformas está el retorno de la bicameralidad, el cambio en la doble valla electoral, la reelección inmediata de congresistas, la derogación de las elecciones primarias obligatorias (PASO) y los nuevos ajustes técnicos en la cédula de votación y el recuento de actas.
"(…) las continuas reformas parciales de la legislación, que han dado lugar a inconsistencias, a una dispersión normativa y a duplicidades. Las dificultades para aplicar determinadas disposiciones, en particular la nueva regulación sobre el recuento de votos, obligaron al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) a adoptar decisiones ad hoc para cumplir con los plazos establecidos en el calendario electoral y en la Constitución. Estas decisiones comprometieron el principio de seguridad jurídica y la estabilidad del marco jurídico".
Además, durante el desarrollo del proceso, específicamente en el conteo tras la primera vuelta de abril, el JNE tuvo que adaptar el procedimiento debido a esas fallas previas.
"Las actas observadas restantes se resolvieron mediante un recuento de votos. Los primeros recuentos se realizaron el 20 de abril. Dos días después, el JNE modificó los procedimientos para acelerar el proceso, decidiendo que no se realizarían recuentos en aquellos casos en que las inconsistencias estuvieran relacionadas con el voto preferencial".
Narrativas de fraude y afectación a la integridad institucional
Por otro lado, la misión internacional documentó que los resultados y el desarrollo de las votaciones estuvieron acompañados por acusaciones sin sustento por parte de actores políticos. En el informe señala al líder de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, y al líder de Renovación Popular, Rafael López Aliaga, quien además amenazó al titular del JNE.
"En ambas vueltas presidenciales, los candidatos Rafael López-Aliaga y Roberto Sánchez formularon acusaciones infundadas de fraude y convocaron protestas públicas en las que recurrieron a narrativas polarizadoras, alegando que las instituciones del Estado no respetaban y discriminaban a sus respectivos electores". El informe también advierte sobre el impacto de estas acciones en la legitimidad del proceso. "Estas prácticas menoscaban la confianza de la ciudadanía en las instituciones democráticas y afectan la percepción del electorado sobre la legitimidad de las autoridades electas".























