Monseñor Jordi Bertomeu confirma que toda la Familia Sodálite será disuelta
El comisario pontificio encargado de acompañar la disolución del Sodalicio de Vida Cristiana informó, a La República, que el decreto que oficializa la supresión ya se encuentra listo. “Solo faltan las firmas”, precisó.
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El Monseñor Jordi Bertomeu, comisario pontificio para la supresión del Sodalicio de Vida Cristiana (SVC) por las denuncias de abuso sexual, anunció que la disolución ordenada por el Vaticano no solo incluye a la organización religiosa, sino a toda la Familia Sodálite, la cual conforman el Movimiento de Vida Cristiana (MVC), las Fraternas y las Siervas del Plan de Dios.
“(Se disolverá) Todo lo que fundó Figari”, comunicó Bertomeu, el último domingo, al inicio de una misa celebrada en la iglesia sodálite Nuestra Señora de la Reconciliación (también conocida como Iglesia de Camacho), ubicada en La Molina, de acuerdo a la información que accedió Grecia Infante de La República.
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Debido a esta decisión, los sacerdotes sodálites serán incorporados al clero diocesano. En el caso del padre Juan Carlos Rivva, trascendió que pertenecerá a la Arquidiócesis de Lima.
La iglesia donde se celebró la misa, así como otras que están bajo el cuidado pastoral del SVC, también pasarán a ser diocesanas.
En tanto, los proyectos e iniciativas de las parroquias sodálites se mantendrán. “La idea es que sigan, especialmente, aquellos que tienen mayor relevancia. Continuarán en otra institución que será bendecida y acompañada por la Iglesia”, declaró Bertomeu a La República.
Si bien aún se desconoce la fecha en la que se hará oficial la disolución, el sacerdote español informó que el decreto se encuentra listo y a la espera de que sea firmado.
“Hemos esperado a que terminase la Asamblea en Aparecida (Brasil). Tienen que regresar y tendremos que ver los pormenores. Son cuatro entidades las que tendrán que poner su firma”, precisó a este medio.

El Monseñor Bertomeu celebró una misa en la Iglesia de Camacho este domingo 2 de febrero. Foto: Grecia Infante/La República
Jordi Bertomeu llamó a la Familia Sodálite a vivir la obediencia y no la sumisión
En ese contexto, durante su homilía frente a sodálites, fraternas, miembros del MVC y personas en general, el comisario pontificio llamó a los miembros de la Familia Sodálite a vivir el proceso con calma y entrega a Dios.
“Estáis pasando por un momento que es una crisis, una tragedia. Yo lo entiendo. Cada uno necesita hacer un proceso personal, pero recuerden que también es un momento para recoger esos pedazos de tu vida y rescatar lo bueno. Aquí también hay amistad y buenas obras. Todo eso hay que recogerlo y decir “Señor, en ti confío””, comentó.
Asimismo, hizo un llamado a vivir correctamente el valor de la obediencia dentro de la Iglesia.
“Muchos miembros de vuestra parroquia están enfrentando un momento de cambio profundo. Tengan actitud de obediencia. Una obediencia que ya sabemos nunca es ciega ni sin sentido. Obediencia significa escuchar de pie o escuchar como adultos, solo así es posible la obediencia, si no sería pura sumisión”, advirtió.
“El poder en la Iglesia no es poder hacer lo que te da la gana”
Por otro lado, durante el sermón, Bertomeu también hizo referencia a los actos ajenos a Dios y a la doctrina de la Iglesia.
“El Papa Francisco insiste en evitar la mundanidad del elitismo, del clericalismo, de creernos que estamos en una posición superior. Es ahí donde empieza todo un camino de abuso y maltrato que debemos evitar”, indicó.
De esta forma, el encargado de acompañar el proceso de disolución del Sodalicio, recordó a los miembros de esta organización que Dios valora a cada persona en la tierra.
“(Entonces) Cómo podemos nosotros, a veces, tratar a nuestros hermanos como si fueran cosas, abusar de ellos, imponerles nuestra santa voluntad que no tiene nada de santa muchas veces. ¿Cómo podemos hacer eso cuando todos son hijos de Dios?”, reflexionó.
“El poder en la iglesia no es poder hacer lo que te da la gana. No es una actitud de supremacía para tratar al inferior como aquel que está a tu servicio. Todo lo contrario. El Señor nos dice que el verdadero poder es el servicio. “Yo estoy a tu servicio tanto que daré la vida por ti”. Esa es la verdadera revolución”, sentenció.





























