Testigo del caso contra Cristina Fernández admite que mintió sobre ingreso de bolsos con dinero a su departamento
Un testigo del caso Cuadernos aseguró haber firmado una declaración sin leerla y denunció presiones, mientras continúa el juicio por supuesta corrupción durante gobiernos kirchneristas.
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El juicio oral del caso Cuadernos sumó un giro inesperado luego de que Julio César Silva, encargado del edificio donde reside Cristina Fernández en el barrio porteño de Recoleta, se retractara de una declaración clave realizada en 2018. Frente al Tribunal Oral Federal 7 afirmó que había firmado un testimonio sin leerlo y negó haber visto movimientos frecuentes de bolsos y valijas vinculados a Daniel Muñoz, exsecretario privado de Néstor Kirchner. "Cometí un delito y lo acepto. Firmé, pero no estaba de acuerdo", declaró ante los jueces.
La causa judicial investiga supuestos sobornos ligados a adjudicaciones de obra pública durante gobiernos kirchneristas. Parte de la acusación sostiene que el departamento de Uruguay 1306 funcionó como punto de recepción de dinero en efectivo. Según una resolución mencionada en el proceso, allí se habrían concretado 87 entregas por más de 69 millones de dólares. Cristina Fernández enfrenta juicio oral acusada de integrar una presunta asociación ilícita.
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La causa Cuadernos revive dudas sobre dinero y valijas
Durante su comparecencia en Comodoro Py, Silva modificó de forma sustancial lo que declaró ante el fallecido juez Claudio Bonadio. En aquel momento aseguró que entre 2007 y 2010 observó movimientos de bolsos y valijas "con frecuencia semanal". Ahora sostuvo algo distinto: "Yo dije que en una oportunidad lo vi con un bolso y en otra con una valija. Con personas y cantidad de bolsos, no".
El encargado relató que Daniel Muñoz tenía llaves del edificio y acudía al inmueble con regularidad. Lo describió como alguien apurado, acompañado a veces por choferes y con un maletín habitual. También sostuvo que nunca volvió a ver a Néstor ni a Cristina Fernández en el departamento después de que se trasladaran a la Quinta de Olivos. Según explicó, sus dos hijas consiguieron empleo en ministerios públicos tras una gestión hecha por Muñoz.
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Supuestas presiones en la investigación vuelven al centro
Silva aseguró ante el TOF 7 que se sintió incómodo durante la declaración prestada años atrás. Relató que le recordaban repetidamente que tenía dos hijas y que debía responder todo lo que le preguntaban. "La pasé muy mal", expresó. Añadió que firmó documentos sin revisar su contenido completo.
También recordó el allanamiento al departamento de Recoleta ordenado por Bonadio. Contó que permaneció más de 11 horas en el operativo y aseveró que escuchó una conversación telefónica entre el magistrado y un comisario. De acuerdo con su relato, el juez habría pedido continuar con el procedimiento "hasta encontrar algo". Esa afirmación generó nuevas preguntas del tribunal y objeciones de las defensas.
Juicio revisa presuntos sobornos vinculados a obra pública
La investigación nació a partir de los cuadernos atribuidos a Oscar Centeno, chofer del exfuncionario Roberto Baratta. En esos registros aparecen referencias a recorridos, entregas y supuestos pagos ilegales. Daniel Muñoz figura 87 veces en esas anotaciones y es señalado por acusadores como receptor de fondos que luego eran trasladados a Santa Cruz.
Muñoz murió en 2016, pero su entorno siguió bajo análisis. Su viuda, Carolina Pochetti, fue procesada por presunto lavado de activos ligado a bienes millonarios adquiridos fuera de Argentina. El proceso continúa con testimonios de exfuncionarios, empresarios y personas vinculadas al expediente, que busca determinar si existió una estructura organizada de recaudación ilegal durante más de una década.




































