España desmiente a Estados Unidos y niega que coopere en la guerra contra Irán: “Nuestra posición es invariable”
El presidente español, Pedro Sánchez, reafirmó su rechazo a la guerra, enfatizando que su gobierno no cederá ante presiones externas y defenderá sus intereses y valores.
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El gobierno de España reafirmó su rechazo a participar en la guerra contra Irán y negó cualquier cambio de postura tras declaraciones de la Casa Blanca que sugerían una posible cooperación militar. El canciller José Manuel Albares aseguró que la posición de Madrid “sigue absolutamente invariable” y desmintió “tajantemente” que el país haya aceptado permitir el uso de bases militares estadounidenses.
Más temprano, el presidente Pedro Sánchez resumió la postura oficial con un mensaje claro: “no a la guerra”. Sus declaraciones respondieron a las críticas de Donald Trump, quien acusó a España de comportarse como un “aliado terrible” por rechazar el uso de las bases de Rota y Morón y amenazó con romper relaciones comerciales.
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Desde Bruselas, Olof Gill, portavoz comunitario de la Unión Europea, dejó claro que el bloque no permanecerá pasivo ante eventuales represalias económicas. “Nos solidarizamos totalmente con todos los Estados miembros y todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos preparados para actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE”, advirtió el vocero.
La Comisión recordó, además, que ambas partes suscribieron recientemente un acuerdo relevante en materia de intercambio y espera que Washington respete los compromisos.
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España recibe apoyo
El respaldo también llegó desde Francia. El presidente Emmanuel Macron trasladó su “solidaridad” al gobernante español ante lo que el Elíseo calificó como “amenazas de coerción económica”.
En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, expresó la “plena solidaridad” del bloque, mientras Berlín subrayó que el continente mantiene una posición unida frente a eventuales medidas punitivas.
El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, insistió en que Europa se opone firmemente a la imposición de aranceles u otras sanciones unilaterales, reforzando la idea de una respuesta coordinada ante cualquier intento de presión externa.
La amenaza de Trump
La fricción se intensificó cuando Trump planteó la posibilidad de interrumpir por completo los intercambios con España, a raíz de la negativa a permitir operaciones desde las bases de Morón y Rota.
Durante un encuentro en la Casa Blanca con el canciller alemán, Friedrich Merz, el mandatario afirmó: “Podría parar todo lo relacionado con España, todos los negocios relacionados con España; tengo derecho a pararlo. Embargos. Hago lo que quiera con ellos y podríamos hacerlo con España. Vamos a cortar todo comercio con España”.
El líder republicano añadió que “no quiere tener nada que ver” con el país ibérico y calificó su comportamiento de “terrible”. Desde La Moncloa replicaron que se cumplen los compromisos con la OTAN y con la seguridad europea.
En ese sentido, alertaron que cualquier revisión del vínculo bilateral deberá respetar la legalidad internacional, la autonomía empresarial y los acuerdos vigentes entre la Unión Europea y Estados Unidos.
"No a la guerra"
En una declaración institucional, Sánchez defendió la postura de su gabinete con un mensaje directo: “La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”.
El dirigente sostuvo que su país no actuará movido por presiones externas. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, sentenció.
El desencuentro se suma a discrepancias previas relacionadas con el aumento del gasto militar exigido por la potencia americana y refleja un momento delicado en las relaciones transatlánticas, en un contexto marcado por la confrontación con la nación persa y la incertidumbre geopolítica mundial.



























