La ciudad en Sudamérica comprada por una secta religiosa coreana hace más de 20 años: habitantes luchan por la propiedad de sus tierras
La Iglesia de la Unificación, conocida como secta Moon, fue fundada en 1954 por Sun Myung Moon y ha estado vinculada a prácticas controvertidas. En Paraguay, su control provocó tensiones con los habitantes locales.
- EE.UU. usó una aeronave secreta, pintada como avión civil, en su primer ataque a presunta narcolancha en el Caribe, según NYT
- Donald Trump impone aranceles del 25% a países que comercien con Irán tras represión contra protestas en el país

Hace más de 20 años, una ciudad entera en el Chaco, Paraguay, cambió de rumbo cuando fue adquirida por una secta religiosa surcoreana. Puerto Casado, ubicada en el departamento de Alto Paraguay, pasó a manos de la Iglesia de la Unificación, también conocida como la secta Moon, tras la compra de más de 500 mil hectáreas de tierra a la empresa Carlos Casado S.A., una firma de origen argentino que operaba en la zona desde el siglo XIX.
El millonario negocio incluyó bosques y tierras ganaderas, infraestructura urbana y viviendas donde habitaban centenares de familias. Desde entonces, la administración de la ciudad y el control de gran parte de su territorio quedaron en manos del grupo religioso, lo que generó conflictos con la población local y desencadenó procesos legales que aún siguen vigentes. La situación levantó cuestionamientos tanto a nivel nacional como internacional por el grado de influencia extranjera sobre territorio paraguayo.
TE RECOMENDAMOS
JOSÉ JERÍ APOYA EL PARO DE TRANSPORTISTAS | ARDE TROYA CON JULIANA OXENFORD
PUEDES VER: Gigante tecnológico chino desafía a Windows y lanza sus primeras computadoras con sistema operativo propio

¿Qué es la secta Moon y cuál es su historia?
La secta Moon, oficialmente conocida como la Iglesia de la Unificación, es un movimiento religioso fundado en Corea del Sur en 1954 por Sun Myung Moon, quien aseguraba ser el nuevo mesías enviado por Dios para completar la obra que, según él, Jesús no logró culminar. Su doctrina combina elementos del cristianismo con creencias propias, como la llamada "Teología de la Unificación".
Además de su faceta religiosa, la organización construyó un imperio económico global con inversiones en medios de comunicación, universidades, empresas pesqueras, agrícolas y bienes raíces. En varios países fue señalada por manipulación psicológica, captación coercitiva y apropiación de bienes de sus fieles. A pesar de ello, sigue operando, incluso, en países de América Latina.
Así la secta Moon adquirió una ciudad en Sudamérica
En el año 2000, la Iglesia de la Unificación —más conocida como la secta Moon— protagonizó una insólita operación inmobiliaria en Paraguay: compró más de 348.000 hectáreas en el Chaco, incluyendo el pueblo de Puerto Casado. La transacción fue realizada a través de la Fundación Paz Mundial, una organización vinculada al movimiento fundado por el líder surcoreano Sun Myung Moon, y se concretó con la empresa Carlos Casado S.A., antigua propietaria del territorio desde fines del siglo XIX.
La compra no solo abarcó tierras forestales y rurales, sino también parte del tejido urbano del distrito, lo que dejó a cientos de pobladores en incertidumbre sobre la legalidad de sus viviendas y terrenos. Desde entonces, el control del área ha estado marcado por disputas legales y tensiones con los habitantes, quienes denunciaron intentos de desalojo y reclamaron la intervención del Estado paraguayo.
Habitantes luchan por la propiedad de sus tierras
Desde que la Iglesia de la Unificación adquirió más de 348.000 hectáreas en el Chaco paraguayo —incluido el pueblo de Puerto Casado—, los residentes se han visto inmersos en una larga batalla por la legalización de sus viviendas. Muchos de ellos afirman haber vivido en la zona durante generaciones, pero carecen de títulos de propiedad, lo que los deja en una situación de vulnerabilidad jurídica frente al control ejercido por la empresa Victoria S.A., vinculada al movimiento religioso.
En 2005, más de 100 pobladores emprendieron una caminata de 630 kilómetros hasta Asunción para exigir al Estado paraguayo una solución definitiva. Aunque la Iglesia ofreció donar 30.000 hectáreas a través de su empresa, las promesas no se han traducido en títulos concretos para la mayoría de las familias. Mientras tanto, las tensiones continúan, y la lucha por el derecho a la tierra se convirtió en un emblema de resistencia para esta comunidad del norte de Paraguay.


















