New York: comunidad hispana es la más golpeada por el COVID-19
Flagelo. El barrio de Corona ha confirmado poco más de mil infectados, lo que representa el 78% de los test realizados, y muy de cerca, pisándole los talones, el barrio de Elmhurst con 876 infectados, el 72% del total de examinados. ¿Por qué el Covid-19 se está ensañando con estos barrios de mayoritaria población hispana y de bajos ingresos económicos?
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Por: José Luis Reyes
El aclamado cineasta neoyorquino Martin Scorsese contó, en una entrevista, que cuando filmaba Bringing Out the Dead, “quería hacer de Nueva York nocturno, un espacio, un sentimiento claustrofóbico, y parecía que ya lo había hecho. Cuando atiende una llamada de ambulancia en medio de la noche, la sirena se enciende, las luces parpadean y la música pop suena. A medida que avanzas por las calles, comienzas a imaginar que estas viendo cosas en la borrosa visión suburbana”. New York City: mito o realidad.
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Sábado 4 de abril. Son las dos y treinta de la mañana. Intento dormir desde la once de la noche y no puedo. Durante ese periodo de tiempo, en medio de cientos de imágenes que me atraviesan, he podido escuchar el sonido estridente de las ambulancias, en por lo menos veintitrés veces. Una locura que se ha vuelto realidad que me recuerdan las imágenes y los espacios surrealistas que aparecen en Bringing Out the Dead, y Taxi Driver. Los sonidos que emiten las ambulancias, las patrullas policiales y los bomberos son parte del medio ambiente de New York City. La sirenas de los first responders, son considerados como el soundtrack de la ciudad. Las sirenas no son música para mis oídos, sino son melodías de terror que con cada tonada escarapela mi piel.
Son las cinco de la mañana. Decido salir a caminar, a estirar mis tupidas piernas. Camino hasta la avenida Linden y observo que las ambulancias, que imposibilitaron mi sueño, corren sobre la Whistestone Expressway con dirección a los barrios de Corona y Elmhurst, los dos vecindarios más infectados con de COVID-19 de todo Nueva York y tal vez de todo el mundo. Corona ha confirmado poco más de mil infectados, lo que representa el 78% de los test realizados, y muy de cerca, le pisa los talones el barrio de Elmhurst con 876 infectados, el 72% del total de examinados. ¿Por qué el COVID-19 se está ensañando con estos barrios de mayoritaria población hispana y de bajos ingresos económicos?
Los barrios de Corona y Elmhurst pertenecen a Queens, uno de los cinco condados de New York City y, el más golpeado por el COVID-19. Al cierre de esta edición, solo Queens pasó los 20 mil infectados y más de quinientos muertos. Queens es considerado el condado más diverso de los Estados Unidos. Dentro de su territorio se hablan más de 179 idiomas. Solo basta caminar por la Avenida Roosevelt y se podrá sentir cómo en cada cuadra el lenguaje, el habla cambia, la forma de vestir y muchas nuevas costumbres asoman. En las alturas de la avenida Roosevelt transita el ya legendario Tren 7. El tren recorre los barrios latinos de Jackson High, Elmhurst y Corona.
Precisamente es en estas zonas hispana donde el sistema hospitalario de Nueva York, el más moderno y sofisticado de Estados Unidos, empezó a colapsar. El hospital Elmhurst no pudo controlar la avalancha de infectados que arribaron a su sala de emergencia. Llamó la atención que la mayoría de infectados eran de ascendencia hispana: ecuatorianos, mexicanos, dominicanos, colombianos, peruanos y centroamericanos.
La población del barrio de Corona, después de la Segunda Guerra Mundial, estaba compuesto por italianos, alemanes e irlandeses. Después de los 50 llegó la comunidad afroamericana. Incluso el legendario trompetista de jazz Louis Armstrong vivió en Corona. Ya en los años setenta la inmigración dominicana llegó para quedarse. Hasta hoy ellos representan una gran comunidad en Corona.
Cuando llegué a conocer la avenida Roosevelt, en 1997, la presencia hispana estaba bien demarcada. Los colombianos mandaban en Jackson High, los dominicanos en Corona y los ecuatorianos en Elmhurst. Los peruanos estaban dispersos en las tres comunidades en menos cantidades. Veintitrés años después el rostro de la Roosevelt ha cambiado. La comunidad mexicana ha emigrado a Queens con fuerza arrolladora. Las estadísticas sostienen que en New York City nacen más bebés de ascendencia mexicana que de cualquier otra comunidad. La avenida Roosevelt ahora tiene un restaurant mexicano en cada esquina. Los tacos y las enchiladas son ahora muy populares, lo que ha obligado a los restaurantes de otros países a ofrecer platos aztecas.
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Estos barrios latinos muy populares son dormitorios de trabajadores, en su mayoría ilegales, que laboran en restaurantes, delis, supermercados y, sobre todo, en construcción civil. La mayoría de ellos no poseen seguro medico. Eso no es todo, Corona sostiene una de las poblaciones con mayor densidad, pues en una casa pueden habitar hasta 20 personas. Algunos inmigrantes chinos inescrupulosos están comprando casas en Corona y otros barrios populares, la reconstruyen y las seccionan en pequeños cuartos. En forma ilegal, pueden habitar en esas casas reconstruidas entre 20 y 25 personas. A veces todos los inquilinos comparten un solo baño. Este escenario insalubre y la pobre educación de los inmigrantes ha permitido que el COVID-19 se expanda con facilidad.
Por otro lado, unos cinco mil peruanos viven entre Corona y Elmhurst y pude conversar con dos de ellos. Fermín Ayala, natural del Callao, vive en Corona en la popular Junction Boulevard.
“Yo trabajo en un supermercado. Todos los días tengo que tomar el tren y un autobús para llegar a mi trabajo. Uso guantes y máscara, y felizmente tenemos mucha protección en el trabajo”, cuenta Fermín. Él tiene contacto con cientos de personas todos los días y está muy asustado. Dos de sus vecinos están internados por coronavirus. “Después de trabajar yo no salgo ni así haya un terremoto”, concluye el chalaco. Jeannette Ayllón, del distrito de San Martín de Porres, es asesora de impuestos. Ella y su familia están confi nadas en su casa de Corona desde hace dos semanas. “No podemos salir, pero en mi barrio la gente es ignorante, sigue saliendo, especialmente los ecuatorianos que no entienden”, se queja. Una preocupación de Jeannette es que los ilegales no podrán recibir la ayuda que ha prometido el presidente Donald Trump. “¿Cómo van a sobrevivir?”, se pregunta.
Los paramédicos, las enfermeras y los médicos de New York City sienten que todos días ingresan a un campo de batalla sin protección, sin un verdadero comandante en jefe que los dirija. “Vamos directo al matadero”, dijo una enfermera del Bronx. Un paramédico visiblemente estresado expresó “la sobriedad me está matando, tengo que tomar una copa”. Los trabajadores de la salud no tienen tiempo para comer, no pueden ir al baño y el mayor temor de ellos es contagiarse del COVID-19 y transmitirlas a sus familiares.
Con la pandemia que asola New York City, Martin Scorsese tiene suficiente material para su próxima producción, como lo sugieren los siguientes datos: hasta ayer, el Estado de Nueva York alcanzó los 125 mil infectados de COVID-19 y la ciudad de Nueva York ya acaricia los 80 mil casos. Queens, el epicentro del coronavirus de New York City, llegó a los 20 mil casos y Corona, el epicentro de la pandemia de Queens, ya pasó con suma facilidad los mil casos. Es bueno recordar que Martin Scorsese nació en 1942 en el barrio de Corona. El nombre “Corona” deriva pues de la palabra italiana “corona”, utilizada como emblema de la compañía constructora Crown Building Company, que desarrolló y construyó el área cuando los italianos llegaron en masa. Ahora Corona no solo es un barrio, o una cerveza, es un virus letal que, paradójicamente, ha convertido al barrio de Corona en una gigantesca sala de emergencia, donde se respira dolor, angustia y desesperación. El final de este “espejismo” está lejos de terminar.


















