Pollofres, los waffles en forma de pene y tamaño XXL: gastronomía de vanguardia en España
Cuestan poco más de 4 dólares y se sirven con toppings de elección. "A la gente le gusta el hiperrealismo”, asegura su creador, Pedro Bauerbaum.
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El diario El País de España definió a los pollofres como “la última provocación culinaria” de este país europeo.
Son los únicos productos que venden en La Pollería, donde es común escuchar a los clientes con su peculiar pedido: “Buenas tardes, vengo a por una polla”.
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Se trata de unos wafles en forma de pene y de tamaño extragrande.
La idea fue de Pedro Bauerbaum (24), nacido en Tenerife, quien abrió su local en Chueca, en el centro de Madrid, a inicios de diciembre.
“La acogida ha sido increíble, se ha hecho viral muy rápido, sobre todo en redes sociales: en Instagram, en menos de 24 horas conseguimos 1.000 seguidores”, contó a El País.
Incluso David Broncano, en su programa La Resistencia de España, ha hecho mención a este nuevo dulce que ya arrasa en redes sociales.

El diario El País definió a los pollofres como "la última provocación culinaria" de Madrid. Foto: Instagram.
Cada pollofre cuesta poco más de 4 dólares y se sirven con toppings de elección (chocolate blanco y negro, por ejemplo).
Los ingredientes del pollofre son los mismos que los de un gofre tradicional: leche, harina, huevos. Lo que ha causado revuelo es su forma fálica.
“El que más se vende es el blanco: a la gente le gusta el hiperrealismo”, agregó Pedro Bauerbaum, quien pidió estos característicos moldes a una fábrica china.
Mientras veía el catálogo, donde venían múltiples formas, llegó a la página 19 y se sorprendió sobremanera.
“¡Joder con los chinos! Se me quedó en la cabeza y pensé que si producían esos moldes sería porque los venderían en algún sitio. Para mí, solo había dos lugares en los que encajasen: en el Barrio Rojo de Ámsterdam o en Chueca”, dijo a El País.
Tras ordenar los moldes en forma de pene, se lanzó a buscar un local donde levantar La Pollería. En todo caso, Bauerbaum tiene un plan B si es que el negocio va mal.
“Nos ponemos con los coños [vaginas], siempre que los chinos puedan hacer los moldes”.




















