El Papa aceptó renuncia de obispo acusado de abuso sexual en EE. UU.

La Iglesia católica ha ordenado una investigación de las acusaciones de abuso sexual  contra Michael J. Bransfield, obispo jubilado de Estados Unidos.

La Iglesia católica ha ordenado una investigación de las acusaciones de abuso sexual  contra Michael J. Bransfield, obispo jubilado de Estados Unidos.

El papa Francisco aceptó la renuncia de Michael J. Bransfield, hasta hace poco obispo en West Virginia, Estados Unidos. El exprelado presentó su renuncia a los 75 años, la edad de jubilación de un obispo. Sin embargo, lo hizo en medio de acusaciones por abuso sexual a adultos.

Además, el Papa ordenó una investigación al exobispo. Es por eso que el arzobispo de Baltimore, William E. Lori, reemplazará a Michael J. Bransfield en la administración de la diócesis de Weeling-Charleston y tendrá la tarea de averiguar si las acusaciones por acoso y abuso sexuales son ciertas.

"Prometo llevar a cabo una investigación exhaustiva en busca de la verdad en las preocupantes acusaciones contra el obispo Bransfield y trabajar en estrecha colaboración con el clero, los religiosos y los líderes laicos de la diócesis hasta el nombramiento de un nuevo obispo", afirmó el arzobispo William Lori, según un comunicado de la Iglesia católica sobre su tarea, que incluye la investigación por abuso sexual. Además, agregó que su principal preocupación era el apoyo a los sacerdotes de la diócesis.

Este anuncio se hace el mismo día que el Papa Francisco se reúne con cardenales y obispos católicos de Estados Unidos debido a las acusaciones de abuso sexual y encubrimiento por parte del a Iglesia católica. La idea es prevenir que religiosos acusados de cometer abusos accedan a puestos que le den impunidad.

La decisión del papa Francisco también es una respuesta ante la acusación de encubrimiento por parte de Carlo Maria Viganó, exembajador del Vaticano. Según Viganó, el Sumo Pontífice ya conocía de las denuncias por abuso sexual contra Theodore Edgar McCarrick.

En su momento, António Marto, cardenal portugués de Fátima, denunció que esta acusación era una campaña para perjudicar al líder máximo de la Iglesia  católica. Aunque el papa Francisco no quiso referirse a la denuncia que lo señalaba, se reunió con los obispos católicos de Estados Unidos para tratar sobre las denuncias de abuso sexual.

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