La alternativa que podría cambiar el tratamiento de la artrosis de rodilla: alivió el dolor durante un año con una sola intervención
La técnica sin cirugía logró una reducción sostenida del dolor de rodilla durante 12 meses en pacientes con artrosis avanzada.

Una investigación realizada por especialistas de la Charité - Universitätsmedizin Berlin evaluó una técnica mínimamente invasiva para tratar el dolor asociado a la artrosis de rodilla en pacientes que no habían logrado resultados satisfactorios con tratamientos convencionales. El estudio, publicado en la revista científica Radiology, analizó la evolución de casi 200 personas durante un año y encontró una reducción sostenida del dolor, además de mejoras en la movilidad y la calidad de vida.
La artrosis de rodilla es una de las principales causas de discapacidad a nivel mundial y afecta a más de 365 millones de adultos, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Ante las limitaciones de algunas terapias disponibles y la posibilidad de que ciertos pacientes no sean candidatos a una cirugía de reemplazo articular, los investigadores estudiaron una alternativa que busca controlar los síntomas mediante la intervención de vasos sanguíneos relacionados con la enfermedad.
El procedimiento mínimamente invasivo que surge como alternativa al reemplazo de rodilla
La técnica evaluada se conoce como embolización de la arteria genicular y consiste en bloquear vasos sanguíneos anormales que se desarrollan alrededor de la articulación afectada por la artrosis. Para ello, un radiólogo intervencionista introduce un catéter hasta la zona comprometida y libera pequeñas partículas que reducen el flujo sanguíneo en esos vasos, con el objetivo de disminuir la inflamación y el dolor.
El procedimiento se realiza con guía por imágenes y está orientado a modificar los cambios vasculares asociados a la enfermedad. En el estudio participaron 194 pacientes con dolor persistente de rodilla que no habían mejorado tras al menos tres meses de fisioterapia, medicamentos o infiltraciones. Además, cerca de una cuarta parte de los participantes recibió el tratamiento en ambas rodillas debido a la afectación bilateral.
Los datos de seguridad y eficacia que respaldan esta nueva intervención médica
Los investigadores realizaron controles periódicos a las seis semanas, tres meses, seis meses y un año después de la intervención. Los resultados mostraron que los niveles promedio de dolor descendieron de 7 puntos antes del tratamiento a 4 puntos en las primeras seis semanas y alcanzaron 3 puntos tanto a los seis como a los doce meses, lo que evidenció un alivio mantenido durante todo el período de seguimiento.
También se registraron mejoras en la capacidad para realizar actividades cotidianas, desplazarse y participar en actividades recreativas. En total se efectuaron 239 procedimientos y todos fueron técnicamente exitosos. No se reportaron complicaciones moderadas ni graves, mientras que los efectos adversos observados fueron leves y aparecieron en un porcentaje reducido de pacientes. Al cumplirse un año de seguimiento, el 80% de los participantes había alcanzado una reducción del dolor considerada clínicamente relevante por los especialistas, lo que refuerza el potencial de esta alternativa para ampliar las opciones terapéuticas disponibles frente a la artrosis de rodilla.































