Chile protege al gato más amenazado de América Latina ante la pérdida de hábitat en la cordillera de los Andes
Recientes registros revelan tres ejemplares del gato andino. Sin embargo, la fragmentación del hábitat y otras amenazas ponen en riesgo su supervivencia.
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El gato andino es considerado el felino más amenazado de América Latina y una de las especies más difíciles de observar en el mundo. Su presencia en zonas montañosas de Chile, Perú, Bolivia y Argentina lo convierte en un símbolo de los ecosistemas altoandinos, aunque actualmente enfrenta diversas amenazas que ponen en riesgo su supervivencia.
Ante este escenario, organizaciones de conservación y voluntarios han intensificado sus esfuerzos para monitorear y proteger a la especie, especialmente en la Región de Coquimbo, donde recientes registros han permitido obtener información clave sobre su población y comportamiento.

La organización Guardianes del Gato Andino se dedica a proteger esta especie en peligro. Foto: Revista Endémico
Guardianes del gato andino impulsan su conservación en Chile
La agrupación Guardianes del Gato Andino-Región de Coquimbo trabaja desde 2024 en la protección de esta especie en peligro de extinción. El grupo surgió bajo el respaldo de la organización Seeking Andean Wild Cats, aunque las investigaciones sobre el felino en la región comenzaron años antes, con monitoreos realizados desde 2015 en la provincia del Choapa y posteriores registros en el Valle del Elqui.
El trabajo de los voluntarios incluye la instalación de cámaras trampa, actividades de educación ambiental, campañas de difusión y colaboración con comunidades rurales. Además, promueven iniciativas artísticas para sensibilizar a la población sobre la importancia de conservar al gato andino y otros felinos nativos, como el gato colocolo y el puma.

Desde 2024, realizan monitoreos, instalan cámaras trampa y enseñan a comunidades rurales sobre su importancia.
Registros recientes dan esperanza, pero persisten las amenazas
Uno de los avances más importantes ocurrió en sectores cordilleranos de Monte Patria, donde las cámaras instaladas por la organización lograron registrar imágenes y videos de varios ejemplares. Los monitoreos permitieron identificar al menos tres individuos distintos: un macho adulto, una hembra adulta y una cría, lo que representa una señal alentadora para la conservación de la especie.
Sin embargo, los especialistas advierten que la situación continúa siendo delicada. Entre las principales amenazas destacan la fragmentación del hábitat, la presencia de perros y gatos asilvestrados, la persecución de fauna silvestre y la expansión de actividades humanas en la cordillera, como la construcción de caminos e infraestructura asociada a proyectos productivos. Frente a ello, los conservacionistas subrayan que la participación de las comunidades rurales es fundamental para garantizar la protección del felino y de los ecosistemas que dependen de su presencia.
































