Una antigua civilización de 4.000 años de antigüedad logró reducir la desigualdad entre ricos y pobres
Mohenjo-Daro, en lo que hoy es Pakistán, se destacó por su infraestructura pública y un modelo urbano que promovía la inversión en necesidades colectivas.
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Mientras muchas civilizaciones antiguas concentraban la riqueza en manos de reyes y élites, una ciudad de la antigua cultura del valle del Indo siguió un camino distinto. Un nuevo estudio sobre Mohenjo-Daro, una de las urbes más importantes del mundo hace 4.000 años, reveló que sus habitantes lograron reducir la desigualdad económica con el paso del tiempo.
La investigación, liderada por científicos de la Universidad de York, analizó los patrones de vivienda de esta ciudad ubicada en el actual Pakistán y descubrió que las diferencias entre ricos y pobres eran menores que en otras grandes sociedades de la antigüedad, como Mesopotamia o la Grecia de la Edad del Bronce.
Los expertos estudiaron registros arqueológicos y compararon el tamaño de las casas utilizando coeficientes de Gini, una herramienta que hoy emplean economistas para medir desigualdad. Los resultados mostraron que, conforme Mohenjo-Daro crecía y prosperaba, la brecha económica disminuía en lugar de aumentar.
Una ciudad sin palacios ni tumbas monumentales
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los arqueólogos es aquello que Mohenjo-Daro no tenía. A diferencia del antiguo Egipto o de otras civilizaciones contemporáneas, no se hallaron palacios reales, enormes estatuas de gobernantes ni tumbas repletas de tesoros.

El Gran Baño de Mohenjo-daro. Foto: Soban
En cambio, la ciudad destacó por su infraestructura pública. Sus calles estaban organizadas con precisión y contaban con avanzados sistemas de drenaje construidos con ladrillos, accesibles para gran parte de la población. Los investigadores consideran que estas obras reflejan una inversión enfocada en las necesidades colectivas y no en el lujo de una minoría.
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El modelo urbano que desafía las ideas sobre desigualdad
El estudio también encontró señales de una economía más compartida. Sellos comerciales y sistemas de pesos estandarizados aparecieron distribuidos por toda la ciudad, incluso en viviendas comunes, lo que sugiere que el comercio no estaba controlado exclusivamente por una élite gobernante.
Para los investigadores, Mohenjo-Daro representa uno de los ejemplos más claros de una gran ciudad antigua que prosperó gracias a la inversión pública y al acceso colectivo a recursos e infraestructura.
Los hallazgos cuestionan la idea tradicional de que el crecimiento económico inevitablemente genera mayores desigualdades sociales. En esta antigua ciudad del valle del Indo, el desarrollo urbano pareció ir acompañado de una distribución más equitativa de la riqueza.
































