Estudio revela que quedarse despierto hasta muy tarde aumenta el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares
Los científicos identificaron que la desalineación del reloj biológico influye en la presión arterial, el metabolismo y otros factores que afectan el bienestar del corazón con el paso de los años.
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Quienes concentran su actividad en horas nocturnas podrían estar afectando su sistema cardiovascular sin notarlo. Una investigación publicada en la revista científica Journal of the American Heart Association halló que los adultos con preferencia marcada por trasnochar presentan peores indicadores cardíacos y mayor probabilidad de sufrir eventos graves como infarto de miocardio o accidente cerebrovascular.
El análisis incluyó a 322.777 personas de entre 39 y 74 años sin enfermedad cardíaca previa, participantes del UK Biobank. Los voluntarios fueron clasificados según su cronotipo —matutino, intermedio o vespertino— y seguidos durante casi 14 años para evaluar la aparición de eventos coronarios y cerebrales.
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Mayor riesgo en quienes prefieren la noche
Los resultados mostraron que el grupo “definitivamente vespertino” tenía 79% más probabilidad de presentar una salud cardiovascular desfavorable, medida a través de los criterios Life’s Essential 8 de la American Heart Association. Además, registran un 16% más de riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular en comparación con quienes no tenían una inclinación horaria extrema.
Durante el seguimiento se documentaron 17.584 casos nuevos, entre ellos 11.091 infartos y 7.214 accidentes cerebrovasculares. La asociación se mantuvo tras ajustar variables sociodemográficas y laborales, aunque se atenuó al considerar hábitos y factores clínicos incluidos en la evaluación integral.
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Hábitos y reloj biológico
Buena parte de la relación observada se explicó por conductas asociadas a la vida nocturna, como mayor consumo de nicotina y descanso insuficiente o irregular. De hecho, el estudio estima que tres cuartas partes del riesgo adicional estarían mediadas por el cumplimiento deficiente de los ocho parámetros recomendados para proteger el corazón, que incluyen alimentación, ejercicio, control del peso, presión arterial y glucosa.
Sina Kianersi, investigador del Brigham and Women’s Hospital y la Harvard Medical School, señaló que quienes trasnochan suelen vivir en desajuste con su reloj biológico, lo que favorece elecciones menos saludables. No obstante, especialistas subrayan que el riesgo no es irreversible: mejorar el sueño y reducir conductas perjudiciales puede mitigar el impacto, incluso sin modificar por completo la preferencia horaria.























