
Durante años, muchas personas crecen creyendo que simplemente son distraídas, desorganizadas o incapaces de terminar lo que empiezan. Llegan tarde a sus compromisos, olvidan tareas importantes, procrastinan constantemente y sienten que concentrarse requiere un esfuerzo mayor que para los demás. Algunas incluso buscan ayuda por ansiedad o depresión, sin imaginar que el origen de esas dificultades podría ser otro.
Esa es la realidad de muchos adultos que reciben un diagnóstico tardío de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición del neurodesarrollo con la que se nace y que suele manifestarse desde la infancia, pero que con frecuencia pasa desapercibida durante años.
Sin embargo, detrás de cada adulto que descubre el diagnóstico también suele haber un niño que pasó gran parte de su vida siendo juzgado por comportamientos que nunca pudo controlar.
En el Perú, entre enero y junio de 2025, los establecimientos de salud registraron 25.010 atenciones por TDAH, de las cuales 20.018 correspondieron a niños y niñas, es decir, el 80% del total. Durante todo 2023, la cifra superó los 46.500 pacientes atendidos.
Cada 13 de julio se conmemora el Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición que afecta el desarrollo neurológico de millones de niños en el mundo y que, si no se detecta a tiempo, puede traer consecuencias escolares, emocionales y sociales.
PUEDES VER: Fiscal agrede a policías y termina detenida tras intervención por presunta falta vehicular en Piura

El neurólogo y médico de enlace científico de Adium Perú, Juan Pereyra, explica que el TDAH es una condición con la que la persona nace y que la acompaña durante toda su vida. Lo que cambia con el paso de los años no es la enfermedad, sino la forma en que se manifiesta.
Durante la infancia suele hacerse evidente en el colegio, cuando aparecen dificultades persistentes para mantener la atención, controlar los impulsos o permanecer quietos. Sin embargo, no todos los niños presentan los mismos síntomas.
Según el especialista, muchas personas llegan a la adultez sin diagnóstico porque presentan un predominio de inatención, una forma del trastorno menos visible que la hiperactividad. También ocurre en quienes logran compensar las dificultades con un buen desempeño académico o porque, durante años, el TDAH estuvo ampliamente subdiagnosticado.
"Es una condición de por vida. Hay pacientes que llegan recién de adultos porque los síntomas no fueron evidentes o porque aprendieron a compensarlos. Cuando consultan, muchas veces lo hacen por ansiedad, depresión o consumo de sustancias, pero al revisar su historia encontramos que las dificultades estaban presentes desde la infancia", explica.
En la adultez, añade Pereyra, el TDAH suele manifestarse de otra manera: procrastinación constante, dificultad para organizar tareas, olvidos frecuentes, mala administración del tiempo, problemas para cumplir responsabilidades y una sensación permanente de desorden que termina afectando el trabajo, los estudios y las relaciones personales.
Aunque el diagnóstico puede llegar décadas después, las primeras manifestaciones suelen aparecer durante la niñez.
La neuróloga pediatra de la Clínica Ricardo Palma, Pamela Muñoz, explica que todos los niños pueden distraerse, ser inquietos o actuar impulsivamente en determinados momentos. La diferencia es que, en quienes tienen TDAH, estos comportamientos son persistentes y aparecen en todos los ámbitos de su vida.
"No es un día o un momento. Son conductas que se presentan en la casa, en la escuela y en distintos contextos, afectando significativamente el funcionamiento diario del niño y también de la familia", precisa.
Entre las principales señales figuran la dificultad constante para mantener la atención, la hiperactividad que interfiere con las actividades cotidianas, la impulsividad y los problemas para regular las emociones.
La especialista recuerda que el TDAH no es consecuencia de una mala crianza, falta de disciplina o poca inteligencia, sino una condición que necesita un acompañamiento adecuado.
La psicóloga especialista en TDAH y autismo, Sheyla Sanez Ramírez, coincide en que esta condición no es un problema de conducta, sino un trastorno del neurodesarrollo que requiere comprensión y atención especializada.
"Muchos niños son etiquetados como desobedientes o distraídos, cuando en realidad enfrentan dificultades para sostener la atención, controlar sus impulsos y regular sus emociones. Detectarlo a tiempo y brindar un abordaje integral, con el trabajo conjunto de la familia, la escuela y los profesionales de la salud, es fundamental para prevenir dificultades en el aprendizaje, la autoestima y las relaciones sociales", enfatiza.
El retraso en el diagnóstico puede tener consecuencias que se extienden mucho más allá de la etapa escolar.
Muñoz explica que los niños con TDAH tienen mayor riesgo de presentar bajo rendimiento académico, dificultades para adquirir aprendizajes, baja autoestima, ansiedad, depresión y problemas para establecer o mantener relaciones sociales.
Además, quienes presentan mayor impulsividad pueden exponerse con más frecuencia a accidentes o conductas de riesgo durante la adolescencia.
Pereyra añade que esas dificultades también pueden mantenerse durante la adultez.
"La hiperactividad suele disminuir con los años, pero aparecen otras manifestaciones como ansiedad, desregulación emocional o problemas para organizar la vida laboral y familiar. También existe mayor riesgo de desarrollar ludopatía, consumo de alcohol o de otras sustancias cuando la condición permanece sin tratar", sostiene.
Según el especialista, diversos estudios internacionales han demostrado que el tratamiento oportuno reduce no solo los síntomas del TDAH, sino también el riesgo de accidentes, adicciones y otras conductas impulsivas.
A diferencia de otras enfermedades, el TDAH no puede confirmarse mediante un examen de sangre o una resonancia cerebral.
Muñoz explica que el diagnóstico se basa en una evaluación clínica detallada que analiza el desarrollo de la persona, su comportamiento desde la infancia y la presencia de síntomas persistentes de inatención, hiperactividad o impulsividad en distintos entornos.
Por ello, insiste en la importancia de que la valoración sea realizada por profesionales capacitados, ya que el TDAH puede confundirse con otros trastornos del aprendizaje, problemas de ansiedad o algunas condiciones neurológicas.
Los especialistas coinciden en que el objetivo del tratamiento no es únicamente mejorar las notas en el colegio.
Dependiendo de la severidad del caso, el abordaje puede incluir terapia cognitivo-conductual, acompañamiento psicológico y, cuando es necesario, tratamiento farmacológico supervisado por especialistas.
Pereyra señala que la evidencia científica demuestra que intervenir a tiempo mejora la funcionalidad y la calidad de vida durante todas las etapas.
"No solo disminuyen los problemas de atención o impulsividad. También se reduce el riesgo de consumo de sustancias, conductas delictivas, accidentes y otras complicaciones que afectan la vida de la persona", afirma.
Por su parte, Muñoz destaca que el acompañamiento de la familia y la escuela resulta clave para desarrollar estrategias que permitan al niño organizarse, fortalecer sus habilidades y regular sus emociones.
"Cuando el diagnóstico llega a tiempo y existe un trabajo conjunto entre profesionales, padres y docentes, el pronóstico cambia significativamente", concluye.
Porque detrás de muchos adultos que hoy entienden por qué durante años sintieron que todo les costaba más, antes hubo un niño que solo necesitaba ser escuchado y recibir el apoyo adecuado.





Cineplanet: 2 Entradas + 2 Bebidas Grandes + Pop corn gigante. Lunes a Domingo
PRECIO
S/ 47.90
Gran Circo de Ucrania 2026: del 10 de Julio al 31 de Agosto en el Jockey Club-Surco
PRECIO
S/ 32.00
Almuerzo o Cena Buffet + Postre + 1 Ice tea de Hierba luisa en sus 4 LOCALES
PRECIO
S/ 85.90
Circo Místico Condor 2026: Explanada Costa 21 - San Miguel desde el 25 de Junio
PRECIO
S/ 38.50