
En el centro de Lima, un megaproyecto arquitectónico de 23 pisos único en el Perú abandonado por las autoridades evolucionó hasta convertirse en uno de los centros comerciales más populares de la capital, en su momento ícono del comercio informal y de la piratería. Desde su apertura hace más de 40 años, El Hueco se transformó en un punto de encuentro para miles de limeños y turistas que buscaban productos accesibles y variados, especialmente discos de películas y música, algo que hoy ya ha pasado casi a la extinción debido a los nuevos medios digitales.
En la década de 1950, Lima se encontraba en medio de un auge arquitectónico, impulsado por el gobierno del general Manuel A. Odría. Durante este periodo, se proyectó la construcción de torres gemelas que prometían modernizar el paisaje urbano de la capital. Tras la edificación del Edificio Javier Alzamora Valdez, un rascacielos de diseño vanguardista de 86 metros de altura, 23 pisos y dos torres laterales de 12 niveles, que albergó al Ministerio de Educación en sus primeras décadas, se pensó en levantar otro edificio de iguales dimensiones frente a este.
PUEDES VER: Revisa los candidatos y sus planes de gobierno

Aunque el plan fue aprobado y se iniciaron los trabajos de cimentación, la falta de financiamiento y otros factores llevaron a la paralización de la obra, dejando un espacio que con el tiempo sería el epicentro del comercio informal en Lima, que luego organizados, formarían el centro comercial El Hueco, mientras el edificio del frente pasaría a ser la Corte Superior de Justicia de Lima.
El Edificio Javier Alzamora Valdez es considerado como el primer rascacielos de Lima. Foto: 3spacios.
El Hueco surgió como respuesta a la necesidad de aprovechar el espacio vacío dejado por la obra inconclusa. Entre las décadas de 1980 y 1990, los vendedores ambulantes que habían sido desalojados de otras zonas de Lima fueron reubicados e instalados en este espacio. Tras organizarse en la cooperativa de comerciantes, junto con autoridades locales transformaron el sótano abandonado en un centro comercial formal, que ayudó a reducir el desorden en el Centro de Lima.
Durante el inicio del nuevo siglo, el área se consolidó como uno de los puntos más populares de la capital y el destino preferido por los limeños que buscaban toda clase de música o películas. No obstante, la evolución digital ha ocasionado que en los últimos años desaparezca la demanda por los discos compactos y toda la información pase a ser digital, lo que ha disminuido el comercio en la zona y ha llevado a los comerciantes a reinventarse.
El Hueco era conocido como uno de los centros de piratería de Lima. Foto: difusión.
El Hueco es conocido por su amplia gama de productos, que incluyen ropa, accesorios, dispositivos electrónicos, electrodomésticos, productos para el hogar, juguetes y artículos de belleza. Además, ofrece servicios como la reparación de teléfonos móviles y peluquería, convirtiéndose en un destino integral para los compradores.
Originalmente famoso por ser un epicentro de la piratería, El Hueco ha diversificado su oferta, atrayendo a una gran cantidad de compradores interesados en adquirir productos a precios accesibles. Esta transformación ha permitido que el centro comercial se mantenga relevante en un mercado competitivo, convirtiéndose en un símbolo de la adaptabilidad de los limeños ante los desafíos económicos y sociales.