
“Somos una empresa formal y nos sorprende que se haya cometido esta atrocidad en contra de nuestro conductor”, señala Idilio Astocondor, gerente general de la empresa de transportes Estunsac. El miércoles Abraham Jesús Quintanilla Chuquillanqui, chofer responsable y padre ejemplar, fue asesinado mientras abastecía el bus de combustible, en un grifo de Carabayllo.
“Desde julio del año pasado no recibíamos amenazas. Cada unidad aportaba alrededor de S/10, lo que representaba casi S/300 diarios, una suma que se entregaba para evitar represalias”, indica. “Nosotros hemos cumplido y ahora se ensañen de esa manera con nuestro conductor, no es justo”, agrega con tono de preocupación.
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Antes, la noche del 24 de enero, Lima Metropolitana había quedado bajo una escena conocida y temida. Mientras el comandante general de la PNP, Óscar Arriola, sostenía que este 2026 no era el inicio del año más sangriento y que había una disminución importante de los homicidios, la ciudad vivió ese día una noche de terror: dos venezolanos y un peruano fueron asesinados durante un partido de fútbol, en San Luis.
La contradicción entre el relato que se intenta instalar desde el gobierno y la realidad que se vive en los barrios vuelve a tensionar el debate público. Las autoridades marcan un mensaje político sobre la distancia entre las promesas oficiales y la percepción ciudadana.
Ahora, los hechos en las calles parecen reforzar aquella advertencia: la violencia no desaparece; muta, se reagrupa y vuelve a estallar donde el Estado no logra estabilizar presencia efectiva.
Otro episodio grave se registró la madrugada del 5 de enero cuando la violencia volvió a perforar los márgenes de lo delictivo y alcanzó a dos menores de 15 y 17 años que fueron asesinados en San Juan de Lurigancho. “Yo trabajo como estibador y mi sobrino me ayudaba”, recuerda el tío del menor, un venezolano radicado en Lima desde hace 3 años.
De acuerdo a los datos oficiales del Sinadef, en el 2025 se registraron 88 adolescentes asesinados de los cuales 67 (76%) fueron ocasionados por proyectil de arma de fuego. En enero de este año ya han sido victimados 9 menores de edad.
La escalada de violencia no se limita a estos episodios. La secuencia no solo suma estadísticas, sino que confirma una persistencia.
Cifras son alarmantes
El analista de datos, Juan Carbajal, sostiene que los homicidios del mes de enero superaron el registro de noviembre del 2025 e incluso fue camino a superar lo de diciembre y que de seguir la tendencia terminaría superando los 200 crímenes contabilizados en setiembre y octubre respectivamente, según el Sistema de Denuncias Policiales (Sidpol).
El especialista afirma que del 1 al 29de enero se perpetraron 190 homicidios con un promedio diario de 6.8. En diciembre 2025 fueron 196 crímenes y en noviembre 179, mientras que en setiembre hubo 208 y en octubre 212 homicidios.
Según el Sinadef, en lo que va del gobierno del presidente José Jerí se han contabilizado 607 homicidios (hasta el jueves último).
Por su parte, el general PNP Óscar Arriola, manifestó que a diferencia de la percepción pública, los indicadores no muestran que el 2026 sea el inicio de un periodo más violento. “Damos cuenta de que del 1 al 29 de enero se han producido 190 homicidios” señaló.
Esta cifra -agregó- representa una variación frente a los 214 casos reportados en el mismo periodo del 2025. En los años previos, las estadísticas marcaron 212 decesos en el año 2024 y un total de 232 casos durante el 2023. El alto mando explicó que “esto es una dinámica que fluctúa todos los días y mañana puede variar”.
Los hechos recientes, sin embargo, obligan a preguntar si ese diagnóstico expresa un progreso real en términos de seguridad o si responde, antes que nada, a una necesidad política de sostener una narrativa positiva ante una sociedad exhausta y ante un gobierno que atraviesa tensiones internas.
Mientras el gobierno intenta instalar que se inicia una etapa distinta, la ciudad continúa escribiendo una crónica que no permite celebraciones apresuradas. La violencia no retrocede con declaraciones institucionales, y la ciudadanía no encuentra alivio en discursos que desentonan con lo que se ve, se escucha y se sobrevive en los barrios.
El desafío inmediato no es construir una épica de pacificación acelerada, sino reconocer la complejidad del escenario, evitar triunfalismos oficiales y sostener políticas de seguridad que no dependan únicamente de operativos ni de respuestas fragmentadas ante cada crisis. La población ya aprendió que cada vez que la política canta victoria antes de tiempo, la realidad responde con una balacera.
Cifras del Observatorio
De acuerdo al Observatorio del Crimen y la Violencia, en el 2025 en ocho de las 26 regiones del país (incluye el Callao) se produjeron 1,532 homicidios de los 1,826 documentados. En otras palabras, en esas regiones murió el 84% de todas las víctimas. Asimismo, en 30 de las 196 provincias (se excluyen las provincias de Lima y Callao) se han producido 920 homicidios de los 1,003 documentados. Es decir, en esas provincias murió el 91% de todas las víctimas, sostiene el exministro de Interior, Carlos Basombrio.
En tanto, según el estudio, en 20 de los 50 distritos de Lima y Callao se han producido 643 homicidios de los 705 documentados. En otras palabras, en esos distritos murió el 91% de todas las víctimas.
En 50 de los 1,840 distritos del país (se excluyen los 50 de Lima y Callao) se han producido 630 homicidios de los 1.106 documentados. Es decir, en esos distritos murió el 59% de todas las víctimas.
La primacía del arma de fuego es abrumadora, con 1.357 víctimas. La inmensa mayoría de estos casos está vinculada a la acción de sicarios asociados a redes de extorsión que, salvo rarísimas excepciones consignadas en la cronología publicada en la web del Observatorio, utilizan casi exclusivamente armas de fuego.
Asesinatos en alza
El reciente informe del Comité Estadístico Interinstitucional de la Criminalidad (CEIC) admite que existe un vertiginoso ascenso en la tasa de homicidios, que llega a 10.7 asesinatos por cada cien mil habitantes y podría cerrar en 11.2, es decir, más de 4.000 asesinatos durante 2025, la tasa más alta de este siglo, según el exviceministro del Interior y presidente de CHS Alternativo, Ricardo Valdés.
Según el Observatorio del Crimen y la Violencia (4to Reporte), el perfil promedio de las víctimas es principalmente un hombre joven, entre 18 y 30 años, que se desempeñaba como transportista o trabajador de distintas especialidades. Han sido reglados y asesinados en actividades cotidianas y pertenecían mayormente a los niveles socioeconómicos C y D. El 5to Reporte del Observatorio señala que, en Lima y Callao, 20 distritos concentran el 91% de los crímenes, mientras que en el resto del país solo 50 distritos concentran el 59% de los asesinatos. Algunos de estos distritos están asociados a economías ilícitas. Perfilar y georeferenciar es imprescindible para enfrentar la criminalidad.
DATOS
-8.7% Fue el promedio diario de homicidios registrado en agosto del 2025, según el Sidpol. En ese mes hubo 269 crímenes.
-En el 2025 se registraron 88 adolescentes asesinados, delos cuales 67 (76%) fueron ocasionados por armas de fuego.

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