Cargando...
Opinión

La plaga de la polarización, por Diego García-Sayan

"En nuestro contexto dramático de polarización creciente, todo apunta a que no habrá elecciones generales adelantadas”.

larepublica.pe
"En nuestro contexto dramático de polarización creciente, todo apunta a que no habrá elecciones generales adelantadas”.

Por: Diego García-Sayan

El fenómeno de la polarización es global. La describe bien el Índice de la Democracia, informe de la Unidad de Inteligencia de The Economist publicado la semana pasada. Una “Calamidad grande” que aflige a los pueblos, como define el diccionario a una plaga.

No estamos solos: la extendida polarización es global, no solo peruana, aunque eso no debería servirnos de consuelo. Se expresa en incertidumbre global sobre lo que puede ocurrir a cualquiera en lo económico, lo social o la seguridad.

En el caso de América Latina, según la mayoría de análisis, tenemos por delante a una versión agravada de polarización. El índice de riesgo político latinoamericano elaborado en el 2023 por el Centro de Estudios Internacionales (CEIUC) de la Universidad Católica de Chile, por ejemplo, concluye que “los ‘tiempos nublados’ continuarán en la región” y en el “retroceso de democracias asediadas por el populismo, la polarización y propuestas autoritarias; riesgos de nuevos estallidos de malestar social ante una economía anémica y gobiernos incapaces de procesar de manera oportuna y eficaz las demandas ciudadanas”. No es poca cosa.

Tanto ese análisis como muchos otros —los del Diálogo Interamericano, por ejemplo— coinciden en previsiones pesimistas en las que destacan cuatro asuntos: 1) presencia fortalecida de populistas de extrema derecha o de extrema izquierda, polarizando la política y vaciando el centro político; 2) freno del crecimiento económico; por debajo del 2%; 3) aumento de la inflación y de la pobreza, en región aún jaqueada por el impacto de la pandemia; 4) la realidad —o la percepción— del fortalecimiento y crecimiento impune de la criminalidad organizada.

Todo lo anterior adquiere en el Perú dimensiones aumentadas particularmente relevantes. En nuestro contexto dramático de polarización creciente, todo apunta a que no habrá elecciones generales adelantadas, dada la tozudez de uno de los congresos más impresentables de la historia política peruana. La infernal vorágine de confrontación existente no apunta a atenuarse, de manera que puede preverse que asuntos como los cuatro antes mencionados golpearán al Perú de manera acentuada.

La polarización nuestra, sin embargo, no solo se presenta agravada, sino con características sui generis, casi surrealistas. Una de ellas es la evidencia de una polarización social y en la protesta que emerge del Perú de los más pobres y excluidos. Simultáneamente, sin embargo, cuando se observa el escenario de la política oficial hay un curioso escenario: coincidencias sustantivas entre extremos que en teoría deberían estar enfrentados pero que se hermanan por intereses muy privados y particulares.

Así como los extremos en el desprestigiado Congreso han coincidido en privilegiar la quincena sobre la historia, cerrando el paso al adelanto electoral, el país ha sido testigo de los varios asuntos de fondo —fuera de las billeteras de congresistas— en los que los extremos marchan agarrados de la mano.
Además de patear para nunca jamás cualquier posibilidad de adelanto electoral, hay varios espacios de esta articulación política que podrían sonar contra natura.

Recuerdo tres: guerra a muerte contra la Sunedu en sabotaje artero al mejoramiento de la calidad del sistema universitario, para defender intereses particulares; la guerra a muerte contra los derechos de la mujer y el enfoque de género como parte esencial de las políticas públicas de un Estado democrático; la guerra frontal contra los derechos humanos trabando, por ejemplo, el matrimonio igualitario hoy reconocido como derecho para la mayoría abrumadora de la población latinoamericana. En asuntos fundamentales como estos —y hay otros— se borran totalmente las diferencias entre polos supuestamente enfrentados.

Desde polos o actores políticos como esos cabe esperar poco para que en este 2023 que empieza no se presente en el Perú de manera exponencial las tendencias preocupantes que los analistas prevén para la región.

Solo hay la opción de construir rutas de consenso y diálogo, esenciales para salir de este atolladero. No vendrán, ostensiblemente, de esos actores políticos, sino de otros espacios como las iglesias, de los recién inaugurados presidentes regionales o de la sociedad civil organizada.

Lo más visto

Keiko Fujimori hereda su propia catástrofe

LEER MÁS

Peruworski (o una explicación pendular), por Alberto Vergara

LEER MÁS

Nos merecemos un respiro, por Jorge Bruce

LEER MÁS

Pronto clausura de los chifas, por Mirko Lauer

LEER MÁS

Recetas

Lo Más Reciente

Opinión

Yiriane Kahn reaparece con “Devenir. Geografía íntima del cambio”, por Czar Gutiérrez

Auge y conflictos de la IA, por Mesías Guevara

Visitas parlamentarias a Barbadillo: ¿fiscalización o privilegio?

Estados Unidos

Los únicos 4 países de América Latina que cuenta con una de las mayores reservas de agua de la Tierra

Elecciones en Nueva York 2025: Zohran Mamdani gana la alcaldía y triunfo le da un fuerte golpe a la era Trump

El 11S el atentado terrorista con más víctimas de la historia: alrededor de 3.000 afectados y cuestionó la seguridad global

Política

Mesa directiva del Senado: En caso de empate reiterativo, fujimorismo no tendría voto dirimente

Norma Yarrow por Renovación Popular y Óscar Reto del Buen Gobierno encabezan listas para Mesa Directiva de Diputados

Miguel Torres y Daniel Barragán disputarán la Mesa Directiva del Senado

Deportes

Melgar sigue imbatible en el Torneo Clausura de la Liga 1: derrotó 2-1 a Sporting Cristal en Arequipa

Tabla de la Liga 1 2026: partidos de la fecha 2 del Torneo Clausura y posiciones del Acumulado

Sporting Cristal - Bragantino: día, hora y canal del partido de vuelta por los Playoffs de Copa Sudamericana 2026