Somos personas e instituciones comprometidas con el desarrollo de la educación peruana que, con el firme apoyo de La República,...

Escuchar más, etiquetar menos: la deuda del país con sus adolescencias, por Misión Educación

Las cifras de ansiedad y depresión en adolescentes en Perú aumentan, evidenciando una crisis estructural que trasciende la pandemia, según Nani Pease, docente de PUCP.

Colabora Nani Pease, profesora de la PUCP y coordinadora de 'Ser adolescente en el Perú'

Nos preocupan las adolescencias. Las cifras de ansiedad y depresión aumentan, al igual que los casos de ideación y suicidio. Se señala a la pandemia como causa, pero el deterioro venía de antes. No es una crisis coyuntural: es el resultado de una deuda estructural.

Desde el proyecto 'Ser adolescente en el Perú', venimos observando desde 2019 qué sostiene su bienestar. Dos factores son claros: vínculos cercanos con familia y pares, y la posibilidad real de construir un proyecto de vida que permita salir adelante. Hoy, ambos están en riesgo.

El panorama es complejo. La mayoría no recibe acompañamiento escolar para diseñar trayectorias viables. Egresan de la secundaria con la idea de que el esfuerzo basta, aunque las condiciones materiales lo desmientan. Las familias, atravesadas por urgencias económicas, disponen de poco tiempo para acompañar. El Estado aparece difuso, asociado más a corrupción que a oportunidad. Y el acceso a la educación superior es, para muchos, simplemente inaccesible.

En ese escenario, las y los adolescentes quedan solos frente a sus aspiraciones. Cuando estas no se concretan, ¿sobre quién recae la frustración? Paradójicamente, la familia —principal fuente de bienestar— también es espacio de carencia: hay afecto, pero poco tiempo. Y los pocos momentos de conversación se vuelven un recurso escaso y profundamente valioso.

A esto se suma una narrativa adulta que insiste en reducir la adolescencia a problema, riesgo o etapa a "superar". Se les exige opinión política, pero se les niegan espacios reales de participación; no deciden en la escuela, no son escuchados en la familia, no son considerados en las políticas públicas.

Por eso, poner a las adolescencias en la agenda electoral no puede ser un gesto simbólico. Es una obligación política. Implica reconocerlas como actores sociales, garantizar espacios de participación efectiva, fortalecer la escuela como lugar de orientación y proyecto de vida.

Escuchar más y etiquetar menos no es solo una consigna: es un cambio de enfoque. Significa dejar de responsabilizar individualmente a las adolescencias por aquello que, como sociedad, aún no hemos sido capaces de garantizar.

Misión Educación

Misión Educación

Somos personas e instituciones comprometidas con el desarrollo de la educación peruana que, con el firme apoyo de La República, nos hemos unido para compartir y debatir con la sociedad, el Estado y las agrupaciones políticas, de cara a las próximas elecciones y con sentido de urgencia, propuestas y acciones viables para hacer efectivo el derecho a una educación de calidad para todos. En este espacio abierto y plural encontrarán, quincenalmente, diversas contribuciones desde temáticas, territorios y espacios educativos variados que tienen el propósito de incidir en las políticas públicas, en los programas de gobierno y en el debate electoral que definirá el futuro del país. Porque cuando la educación se convierte en prioridad de la sociedad y de quienes gobiernan, el futuro deja de ser promesa y se convierte en realidad.